Sueño: Estamos con Leo(y otras personas que no recuerdo. Probablemente Nicolás) en una especie de desafío o competencia, en que tenemos que cruzar por techos, medianeras y muros sin caernos. Al final llegamos a una especie de parque un poco bizarro (probablemente influencia de “El Topo”, que vi ayer), en el que se siente que en general “está todo bien”. El lugar es parecido a la Difunta Correa, en San Juan. Hay pequeños altares de barro, o pequeñas cuevas en la tierra, con sus ídolos e íconos, distribuídos por todo el parque arbolado.
Es al atardecer, o mejor, al amanecer. La luz es difusa e incierta, como la luz dispersa previa a la salida del sol.
Dentro del parque suceden también varias peripecias que no recuerdo, y al final Leo me entrega un pequeño ataúd de metal, junto con una llave aún más pequeña, también de metal.
Comprendo(soñando) que el ataúd es un símbolo de mi muerte, y que la llave es un símbolo del “pasaje” y renacimiento.