El ciclo de las eras
La gran era del mundo comienza de nuevo,
Los años dorados retornan,
La tierra como una serpiente renueva
Sus desgastadas hierbas de invierno:
El cielo sonríe, y la fe y los imperios brillan
Como restos de un sueño que se disuelve.
- P.B. Shelley, Hellas
La mayoría de los ciclos principales de la vida están dirigidos por el movimiento celeste. La Tierra al girar causa el día y la noche, la actividad y el descanso, y directa o indirectamente regula el diario drama de virtualmente toda criatura viviente.
Conscientemente o no, ajustamos nuestra vida diaria a este primer, o diurno, movimiento de la Tierra. El segundo, más largo, movimiento de la Tierra orbitando alrededor del Sol causa un ciclo correspondientemente más largo y produce las estaciones del año. Las plantas brotan, florecen, alcanzan la madurez y decaen; los peces desovan, los pájaros migran, los animales hibernan; los patrones del clima y las actividades cambian, coincidiendo con los efectos de la órbita del la Tierra alrededor del Sol. El movimiento de la Luna también produce efectos cíclicos, observables en las mareas así como en el comportamiento de algunas plantas y animales. Vale la pena reflexionar sobre el hecho de que todos estos ciclos son el resultado de la mecánica celeste, aunque el hombre contemporáneo raramente asocia los ciclos con su causa cósmica respectiva: cuerpos celestes en movimiento.
Dentro de cada uno de estos ciclos celestes podemos ver dos fases: un período ascendente y un período descendente. La Luna crece y decrece. El día está hecho de cantidades crecientes y decrecientes de luz y oscuridad. El año está hecho de estaciones progresivamente más cálidas y más frías. Hay un yin y un yang, un flujo y reflujo, en el universo. los movimientos celestes producen esos opuestos, repitiéndose interminablemente a través del tiempo. Los movimientos de los cielos dirigen todas las mayores actividades en la Tierra, o como la máxima Hermética tan elocuentemente declara: Como arriba, así abajo.
Traducción del comienzo del segundo capítulo de Lost star of myth and time.
Relacionado a la hipótesis binaria de Cruttenden (planteada en su libro y en su sitio web), apunto este enlace a MetaResearch.org:
Is the Sun a binary?
Y este otro extenso y muy interesante hilo sobre el descubrimiento de Barbarossa, nuestra hipotética compañera binaria (o Planeta X):
Requiem for Relativity
[...] Entradas relacionadas: Como arriba, así abajo. [...]