Plástico

¿Qué sentido tiene arrojar grandes cantidades de plástico al medio ambiente? Dado que el plástico es difícilmente biodegradable, lo que se logra es ir aumentando gradualmente la cantidad de plástico en el ambiente. Así como al principio vimos plástico sólo en los alrededores de los grandes centros urbanos, luego lo fuimos viendo aparecer en los alrededores de centros urbanos más pequeños, hoy lo vamos viendo aparecer en lugares más remotos. Hemos llegado al punto en que algunas personas se inyectan plástico en el cuerpo para aumentar supuestamente la voluptuosidad o elegancia de algunas de sus partes. Ya hay plástico flotando en los océanos, y en el futuro veremos plástico, en una u otra de sus formas o variantes, y en cantidades más o menos grandes, en todas partes. En las montañas, en los desiertos, los glaciares, las selvas, los ríos, el ártico, etc. Encontraremos basura plástica en los lugares más remotos del planeta. Habremos convertido entonces a la Tierra en un gran tacho de basura.

Comenzará entonces la tarea, que en algunos lugares ya ha comenzado, de limpiar de plástico la Tierra. Si en una o dos generaciones tendremos que limpiar de plástico el planeta, es lógico preguntarse por qué lo estamos arrojando hoy. No hacerlo es mucho más conveniente que hacerlo y luego tener que juntarlo. El argumento de que es conveniente utilizar plástico para embotellar, envasar y transportar alimentos y bebidas, así como para fabricar cosas de utilidad más o menos diversa aunque generalmente baja, se desmorona frente al esfuerzo que significará en el futuro librarnos de todo ese plástico, o del daño que implicará tener que vivir con él.

Ahora, reflexionando un poco más, llego a la conclusión de que no será necesario en el futuro librarnos de todo ese plástico. Por el simple hecho de que antes de que terminemos de convertir a la Tierra en un basurero, forzadamente habremos dejado de producir toda esa basura no degradable. Junto con la basura plástica, que en definitiva tiene un efecto (conocido) sobre los humanos más estético que de otro tipo, vienen tambien otro tipo de consecuencias del modo de vida que llevamos. La contaminación química, por ejemplo. O la desertificación. Dentro de 70 años, si seguimos viviendo del modo en que vivimos, habremos convertido a la tierra en un lugar inhabitable. Inhabitable al menos para nosotros, los humanos. Por lo tanto, este modo de vida y consumo que llevamos hoy es no sólo estúpido, sino que, además (y afortunadamente), es auto-regulable en el mediano plazo. O lo que es lo mismo, no sustentable.

Esta característica de no-sustentabilidad del modo de vida y consumo modernos ya ha comenzado a mostrar sus consecuencias. Estas consecuencias pueden notarse más que nada en los grandes centros urbanos y sus alrededores. Son lugares que se van volviendo progresivamente más inhabitables. El aire se contamina cada vez más. Cada vez es más dificil obtener agua potable, o la calidad del agua potable es cada vez menor. La contaminación química aumenta progresivamente. Cada vez es más compleja y delicada la logística de provisión de alimentos, de tratamiento de desechos, de circulación y transporte, de provisión energética. Son lugares destinados al colapso futuro. Sea por una epidemia de un virus novedoso y eficaz, por la contaminación química, por el colapso energético o alimentario, son los habitantes de los grandes centros urbanos y su periferia los que sufrirán masivamente las consecuencias del modo de vida que llevamos. Y de hecho, ya las están sufriendo. Sencillamente, esto no hará más que empeorar progresivamente en el futuro.

Por lo tanto, si queremos evitar el colapso futuro, debemos considerar seriamente la alternativa de cambiar nuestro modo de vida. Comenzando por desconcentrar los grandes centros urbanos, y continuando por apuntar a una forma de vida y consumo menos en desarreglo con los equilibrios ecológico y biológico.

Esto, que parece imposible, es en realidad bastante posible. Para entender cómo es posible, tenemos que reflexionar sobre las causas que nos llevaron a este estado de cosas. ¿Por qué millones de personas se aglutinan en y alrededor de los grandes centros urbanos? ¿Por qué, personas que vivían en un principop lejos de los grandes centros urbanos, migraron hacia ellos o hacia su periferia, aumentando la concentración y tamaño de esos centros urbanos, y aumentando a su vez la complejidad y magnitud del problema, así como acelerando la decadencia de la calidad de vida de tales lugares?

Debemos reflexionar también sobre por qué preferimos ventajas casi inmediatas en el corto plazo, desdeñando o postergando la reflexión sobre las consecuencias de nuestras elecciones en el mediano o largo plazo.

Las respuestas, o un esbozo de ellas, en otra oportunidad.

La solución, o mejor dicho, el principio de una posible solución, quedará también para otro artículo.

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