El materialismo surge de la Iglesia de la Edad Media

Naturalmente, la madre no más que el padre puede producir un ser humano espiritualmente. Hacerlo requeriría toda la creatividad que conforma al ser humano, que es infinita. Esto nos lleva a comprender, entonces, que el hombre ya existe antes del nacimiento, como ser espiritual, y como alma se une a lo que se vuelve accesible a él corpóreamente. Sólo en relación a características anormales puede el embrión ser influenciado espiritualmente. Es mucho más notable, sin embargo, que yo tenga una nariz en el medio de la cara o que yo tenga dos ojos! Si nazco con una nariz torcida, ésa es una característica anormal, pero consideren la nariz en el medio de la cara con su maravillosa forma normal, que recientemente les expliqué, y el ojo – ¡algo tan maravilloso! Todo esto no crece a partir de la matriz de la madre; es algo que ya existe en el reino del alma antes de que el ser humano surja en la matriz.

Aquí, correctamente entendida, la ciencia natural apunta a cómo es la vida humana en el mundo espiritual antes de la concepción. Los materialistas de hoy naturalmente dirán que esto es fantasía ¿Por qué lo dicen? La gente antigua que, en tiempos humanos primordiales, aun poseía ciertas percepciones como de ensueño, que nosotros ya no tenemos, sabía que el hombre existe antes de aparecer sobre la tierra. Durante la Edad Media, sin embargo, se prohibió por decreto de la Iglesia pensar en la así llamada pre-existencia, lo cual significa existencia pre-terrena; la iglesia lo prohibió. Cuando un materialista lo sostiene desde su púlpito hoy, es sólo la continuación del púlpito medieval, y aunque ya no habla el lenguaje de esos predicadores, usando en cambio su propia variante de propaganda, sólo dice lo que los sermones medievales enunciaron hace tiempo. El materialismo se ha sencillamente apropiado de los sermones medievales y, aunque no son conscientes de ello, los materialistas de hoy básicamente elaboran en base a lo que la Iglesia impartió. El materialismo surge básicamente de la Iglesia de la Edad Media.

En ese entonces, no se le permitía a ningún alma el haber existido antes de su vida terrenal. La intención era enseñar a la gente que Dios crea el alma cuando la concepción tiene lugar. Si una pareja estaba en ánimo de que la concepción ocurra – y sabemos que en muchos casos puede ser un ánimo del momento – el Buen Señor tenía que moverse rápido y crear un alma para ellos! Esto es lo que el edicto de la Iglesia realmente implicaba, y lo que se suponía que uno debía creer.

No es un punto de vista sensible, sin embargo, volver a Dios el sirviente de los humores de los seres humanos, de tal forma que Él deba apresuradamente producir un alma cuando ellos parecen estar en el ánimo de dar lugar a la concepción. Si le dedican a esto un poco de pensamiento, descubren lo que está actualmente contenido en el punto de vista materialista, que menoscaba la dignidad humana. Un conocimiento real y verdadero del ser humano nos lleva en cambio a la comprensión de que el alma ya se encuentra allí, ha vivido siempre. Desciende a lo que le es ofrecido por medio de la semilla humana y su fertilización.

La Antroposofía no ha, por consiguiente, retornado al espíritu debido a alguna fantasía arbitraria, sino simplemente porque debe, porque toma al conocimiento científico seriamente, lo cual otros no hacen. La gente estudia la ciencia natural, que debería llevarlos al espíritu, pero es demasiado haragana para ir desde la ciencia natural al espíritu por sí misma. Eso requeriría un pequeño esfuerzo por parte de sus cabezas. En su lugar, permiten que algunos maestros antiguos los priven del espíritu, ¡y aun así se las arreglan para ser religiosos! Entonces son deshonestos, sin embargo; es como mantener dos diferentes conjuntos de reglas. Una persona que es consistente en su consideraciones debe ascender de la naturaleza al espíritu, y temas como los que hemos discutido hoy, por ejemplo, nos llevarán allí.

Rudolf Steiner.
Fragmento (final) de la Discusión del 30 de Diciembre de 1922.

Traducción del inglés, From Comets to Cocaine, Answers to Questions. Eighteen discussions with workers at the Goetheanum in Dornach between 19 October 1922 and 10 February 1923

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