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		<title>Goals for the puny human</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Dec 2011 15:18:52 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Goals must be chosen not in the material world, but in the realm of the spirit. And then the puny human must strive to reach them, and to be worthy of them. That way he&#8217;ll transcend physical death, and allow the human being reach its real heights.</p>
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		<title>Lo que no nace y lo que no muere</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Apr 2011 00:00:19 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p>
25 de Julio de 1923
tiza sobre papel, 152 x 102 cm</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://maurol.com.ar/images/47-1024.jpg"><img alt="Nonatividad" src="http://maurol.com.ar/images/47.jpg" title="Lo que no nace y lo que no muere" class="alignleft" width="800" height="528" /></a><br />
25 de Julio de 1923<br />
tiza sobre papel, 152 x 102 cm</p>
<p>Recién hace tres, cuatro milenios que los hombres comenzaron a hablar de que son inmortales, es decir que no mueren con el alma, como muere el cuerpo. Antes sin embargo la gente tampoco decía que había nacido como alma, como nace el cuerpo. Tenían la significación de una palabra que hoy denominaríamos nonatividad. Esto era un lado. Y la inmortalidad es el otro&#8230; la palabra nonatividad tiene que surgir nuevamente. Entonces se dirá: La conciencia es aquello en el hombre que no ha nacido y que no muere. Recién entonces se podrá valorar correctamente la conciencia.</p>
<p>
<em><br />
Nonatividad / Tomás de Aquino<br />
Inmortalidad / Vedas<br />
Persia / Aristóteles<br />
Egipto / Nacimiento, muerte</em></p>
<p>
Rudolf Steiner<br />
<em>Dibujos sobre Pizarrones</em><br />
Rudolf Steiner en el Museo Nacional de Bellas Artes, Abril del 2000.</p>
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		<title>Ciencia, Razón y Realidad</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Mar 2011 13:18:44 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p>Pregunta: Las matemáticas ordinarias tratan de las formas, superficies, y líneas de fuerza de sólidos, líquidos, y gases ¿Como imaginaría una matemática de los dominios del calor, la química, y la vida?

Primero que nada, el campo de las matemáticas como tal necesitaría ser expandido apropiadamente si queremos describir dominios superiores de una manera que sea análoga <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2011/03/24/ciencia-razon-y-realidad">Ciencia, Razón y Realidad</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Pregunta: Las matemáticas ordinarias tratan de las formas, superficies, y líneas de fuerza de sólidos, líquidos, y gases ¿Como imaginaría una matemática de los dominios del calor, la química, y la vida?<br />
</em><br />
Primero que nada, el campo de las matemáticas como tal necesitaría ser expandido apropiadamente si queremos describir dominios superiores de una manera que sea análoga – pero no más que análoga – a las matemáticas. Como puede saber, la necesidad de expandir las matemáticas se volvió evidente ya en el siglo diecinueve. Permítame mencionar tan sólo un punto que he discutido en otras ocasiones – incluso ayer, creo. A fines del siglo diecinueve, se volvió claro que una geometría no-Euclidiana era necesaria para complementar a la geometría Euclidiana, y para volver posible realizar cálculos involucrando dimensiones superiores. Los matemáticos de esa época estaban sugiriendo que las matemáticas necesitaban ser expandidas. En contraste, en tanto estamos considerando materia ponderable, ordinaria, no hay un uso apropiado para otras dimensiones más que las tres dimensiones Euclidianas ordinarias.<br />
Los matemáticos actuales, sin embargo, están tan poco dispuestos a explorar visiones apropiadas de los dominios del calor, los efectos químicos, y los elementos de la vida, que extender el pensamiento matemático en estas áreas es realmente muy problemático. Las visiones que los matemáticos proponen hoy no crean ciertamente un contrapeso a la profesada incapacidad de la física para asir la naturaleza esencial de la materia. Y para ser consistentes, los físicos tendrían que admitir que la física no trata con la naturaleza esencial de la luz, sino sólo con lo que Goethe llama la imagen de la luz. Por supuesto, los físicos sensatos se rehusarán a incursionar en la naturaleza esencial de las cosas en la persecución de su profesión. Sin duda alguna, el resultado es un desafortunado estado de cosas: Los físicos se rehúsan a tratar con la naturaleza esencial de las cosas a todo nivel. Y aquellos que inventan filosofías partiendo de las visiones convencionales, materiales de la física, no sólo se rehúsan a inquirir en la naturaleza esencial de las cosas sino que incluso afirman que es imposible hacerlo. Como resultado, nuestra visión de la Tierra hoy es muy unilateral, porque, de hecho, la física no es nunca simplemente un asunto de geología, sino que se trata de la suma total de lo que un campo especializado pueda producir para el conocimiento general. Así, nos enfrentamos con las consecuencias adversas de la visión del mundo mecanicista, no-matemática, que la física ha desarrollado en el curso del tiempo.<br />
Lo que Goethe quiso decir cuando dijo que no debíamos hablar sobre el ser o la naturaleza de la luz, sino que más bien debíamos intentar familiarizarnos con los hechos relacionados, con sus trabajos y sufrimientos – lo que da una descripción completa de la naturaleza de la luz – es de ningún modo lo mismo que negarse en principio a considerar la cuestión de la naturaleza de la luz. La afirmación de Goethe sencillamente indica que la verdadera fenomenología (estructurada de la manera que discutimos aquí ayer) provee finalmente una imagen del ser en cuestión. En el grado en que la física es o pretende ser fenomenología real, provee – al menos  respecto de la mecánica – una imagen de la naturaleza esencial de los fenómenos.<br />
Puede decirse por lo tanto que cuando no estamos tratando con aspectos meramente mecánicos de los fenómenos de la física – esto es, cuando estamos tratando con otros campos que los mecánicos – una visión mecanicista entorpece nuestra capacidad de reconocer la naturaleza esencial de las cosas. En este grado, entonces, necesitamos enfatizar la diferencia radical entre la fenomenología propuesta por Goethe, la cual puede ser cultivada en el Goetheanismo, y cualquier sistema cuyos principios excluyan la posibilidad de acercarse a la verdadera naturaleza de las cosas. Esto no tiene nada que ver con las ventajas de los métodos mecanicistas en nuestro afán por controlar a la naturaleza. Es muy comprensible que el campo de la tecnología y la mecánica – que ha producido los más grandes triunfos de los últimos siglos – y su base mecanicista para entender a la naturaleza deban satisfacer nuestros deseos por controlar a la naturaleza hasta  un cierto punto.<br />
¿Pero hasta qué punto, este impulso por entender y controlar a la naturaleza ha rezagado otros campos, porque se rehusaban a proseguir hacia el tipo de conocimiento al que la tecnología aspiraba? La diferencia entre la tecnología o la mecánica y los campos de estudio comenzando por la física y continuando por la química hacia la biología, no es que estos campos superiores tratan sólo con propiedades cualitativas u otras similares. La diferencia es simplemente que la mecánica y fisiología mecanicistas son muy elementales y tienen aspectos fáciles de comprender, y han por lo tanto logrado satisfacer nuestro deseo de control, al menos hasta cierto punto.<br />
En este punto, sin embargo, surge la pregunta, ¿Cómo satisfacemos nuestro deseo de control cuando nos movemos a campos superiores, menos mecánicos? En el futuro, tendremos que contar con ser al menos algo capaces de dominar a la naturaleza de maneras que vayan más allá de la mera tecnología. Incluso en el campo tecnológico, podemos experimentar muy fácilmente fracasos en entender y controlar a la naturaleza. Si alguien construye un puente ferroviario sin conocimiento adecuado de las leyes de la mecánica que se aplican a las vías de tren, el puente eventualmente colapsará, llevando consigo al tren.<br />
Reaccionamos inmediatamente al control inadecuado debido a información deficiente. La prueba no es siempre tan fácil, sin embargo, cuando el control está basado en dominios más complicados que son derivados no de la mecánica sino del proceso de desarrollar una fenomenología. Es bastante seguro decir que un puente que colapsa cuando lo cruza el tercer tren debió ser construido por alguien inadecuadamente motivado en entender la mecánica involucrada. En el caso de un doctor cuyo paciente muere, no es tan fácil confirmar una conexión similar entre el deseo de comprender del practicante y su control sobre la naturaleza. Es más fácil para nosotros decir que un ingeniero diseñó un puente defectuoso que que el doctor curó la enfermedad pero mató al paciente. En pocas palabras, deberíamos ser un poco menos arrebatados al enfatizar la importancia de nuestro afán por controlar a la naturaleza, sencillamente porque nuestra visión mecanicista de la naturaleza se ha  demostrado capaz de satisfacer este afán sólo en el dominio de la tecnología mecanicista.<br />
Otras maneras de mirar a la naturaleza serán capaces de satisfacer nuestro afán de control de maneras muy diferentes. Permítanme indicar nuevamente algo que creo mencioné ayer desde una perspectiva diferente. Nunca podremos cubrir la brecha entre la visión mecanicista del mundo y el ser humano si no es mediante la aplicación de un enfoque verdaderamente fenomenológico. La teoría del color de Goethe no sólo presenta el fenómeno físico y fisiológico del color sino que también vuelve al tema entero humanamente relevante, mediante la exploración de los efectos sensorios y morales del color. En nuestro trabajo científico espiritual, podemos ir de los efectos del color indicados por Goethe al tema más amplio de entender al ser humano completo, y luego al aún más amplio tema de entender la totalidad de la naturaleza.<br />
De algunas maneras, puede ser beneficioso atraer repetidamente la atención de la gente al hecho de que una gran parte de la decadencia que experimentamos hoy en la cultura Occidental está relacionada con satisfacer nuestro afán de control sólo desde la perspectiva mecanicista. A este respecto, hemos hecho muy bien. No sólo hemos desarrollado vías de tren, telégrafos, y teléfonos, e incluso telegrafía múltiple e inalámbrica, sino que también hemos pavimentado y destruido grandes partes de este continente. El satisfacer totalmente nuestro deseo de control ha llevado a la destrucción.<br />
Seguir la línea recta de desarrollo que comenzó con nuestro afán puramente tecnológico de control ha llevado a la destrucción. Este aspecto destructivo será eliminado completamente cuando remplacemos nuestra visión patológicamente expansiva de los fenómenos de la física con una visión que no erradique las detalles  específicos de los fenómenos físicos tapándolos simplemente con ideas mecanicistas. Nos alejaremos de la visión mecanicista, la cual sin dudas ha producido muy buenas explicaciones fisiológicas, hacia los detalles específicos de los fenómenos de la física. Nuestra nueva visión, que no puede ser discutida hasta sus últimas consecuencias en una hora, llevará también a una expansión de las matemáticas que esté basada en la realidad.<br />
Debemos comprender que en los pasados treinta a cincuenta años, ideas mecanicistas confusas han hecho posible todo tipo de opiniones sobre el así llamado éter. Luego de mucho esfuerzo, el físico Planck, a quien mencioné antes en un contexto diferente, llegó a esta formulación: Si queremos hablar sobre el éter en física en absoluto, no podemos atribuirle propiedades materiales. No debemos imaginarlo en términos materiales. Planck forzó a la física a abstenerse de atribuir propiedades materiales al éter. Los errores inherentes a ideas y conceptos sobre el éter no se deben a haber hecho muy poca matemática o a algo por el estilo. Surgen porque los proponentes de la hipótesis del éter estaban completamente consumidos por la tendencia que intentaba expandir las matemáticas para cubrir los detalles específicos de la física. Su matemática era deficiente porque se comportaban como si estuvieran tratando con materia ponderable cuando introducían números en las fórmulas en las cuales los efectos del éter jugaban un rol. Tan pronto como comprendamos que cuando entramos en el dominio del éter ya no podemos insertar números ordinarios en las fórmulas matemáticas, sentiremos también la necesidad de buscar una extensión verdadera de la matemática misma.<br />
Hay sólo dos puntos que necesitan ser considerados a este respecto. El físico Planck dice que si queremos hablar del éter en física, debemos al menos abstenernos de atribuirle propiedades materiales. Y la teoría de la relatividad de Einstein – o cualquier otra teoría de la relatividad, para el caso – nos fuerza a eliminar el éter completamente. En realidad, no necesitamos eliminarlo. Puedo dar sólo una breve indicación aquí, pero el punto principal es sencillamente que cuando pasamos al éter, debemos insertar números negativos en las fórmulas de la física – esto es, en las fórmulas matemáticas que son aplicadas a los fenómenos en física. Estos números deben ser negativos porque cuando nos movemos de la materia positiva a través de cero al otro lado, así como cuando nos movemos de los números positivos a los negativos en la física formal, lo que encontramos en el éter no es ni nada (como cree Einstein) ni un puro negativo (como dice Planck) sino algo que debemos imaginar como poseyendo propiedades que son opuestas a las propiedades de la materia, tal como los números negativos son los opuestos de los números positivos. Aunque podamos debatir qué son los números negativos, la extensión puramente matemática de la línea numérica en los números negativos se vuelve significativa para la realidad, aún antes de que entendamos claramente el carácter de los números negativos.<br />
Por supuesto, estoy bien al tanto del considerable debate matemático del siglo diecinueve entre aquellos que veían aspectos cualitativos en los signos más y menos, y aquellos que veían al signo menos sólo como un substraendo sin un minuendo negativo. Este debate no es especialmente importante, pero es importante notar que cuando la física pasa de efectos ponderables a efectos etéricos, está forzada a seguir la misma ruta que tomamos en las matemáticas formales cuando nos movemos de los números positivos a los negativos. Deberíamos verificar los resultados de las fórmulas cuando decidimos tratar los números de este modo. Mucho trabajo se ha hecho en las matemáticas formales para justificar el concepto de números imaginarios formales. En la física, también, estamos obligamos en cierto punto a substituir números imaginarios por números positivos y negativos. En este punto, comenzamos a interactuar con números relevantes a la naturaleza.<br />
Sé que he esbozado todo esto muy brevemente y lo resumí en solo unas pocas palabras, pero debo volverlos conscientes de las posibilidades. A medida que nos movemos de la materia ponderable a las fuerzas de la vida, debemos insertar números negativos en nuestras fórmulas para significar lo inverso del aspecto cuantitativo de la materia. Y tan pronto como trascendemos la vida, debemos pasar de los números negativos a los números imaginarios, los cuales no son meros números formales, sino números con propiedades derivadas no de la materia positiva o negativa, sino del aspecto substancial que está relacionado, cualitativa e intrínsecamente, a ambos, al aspecto etérico o materia negativa y al aspecto ponderable o materia positiva, del mismo modo que la línea de números imaginarios se relaciona con la línea de números reales positivos y negativos. Así pues, hay por cierto una conexión entre las matemáticas formales y ciertos dominios de la realidad.<br />
Sería muy lamentable si los intentos de hacer que nuestras ideas se aproximen a la realidad, o que se sumerjan en la realidad, fuesen a fallar debido a la trivial noción de que las ofrendas de una física y una fisiología verdaderamente racionales, más que meramente mecánicas, serían menos efectivas en satisfacer los deseos humanos de controlar a la naturaleza. De hecho, serían más efectivas que el aplicar la visión del mundo mecanicista a la tecnología, que hemos glorificado a un extremo tal. Esta tecnología mecanicista ha ciertamente producido grandes resultados para el desarrollo cultural de la humanidad. Pero la gente que habla constantemente del glorioso progreso de las ciencias naturales como resultado de los cálculos convencionales de la física debería tener en cuenta que otras áreas pueden haber sufrido como resultado de volcar nuestra atención totalmente al dominio tecnológico. Para escapar de la decadencia producida por nuestro entendimiento y control meramente técnico de la naturaleza, haríamos bien en tornar a una fisiología y una físicas que, a diferencia de nuestro conocimiento mecánico y mecanicista, no pueda negarse a reconocer la naturaleza esencial de las cosas.<br />
Ustedes ven, este dominio mecánico puede fácilmente descartar la naturaleza esencial de las cosas precisamente porque esta naturaleza esencial está disponible – esparcida por todo el espacio a nuestro alrededor. Es un poco más difícil para el entero campo de la física progresar del modo en el campo de la mecánica ha progresado. Esta es la razón de toda esta charla sobre negarse a reconocer la naturaleza esencial de las cosas. Cuando los físicos eligen pensar en términos puramente mecánicos, pueden rehusarse fácilmente a entender a los seres. No hay un ser detrás de las fórmulas que son usadas actualmente para expresar la mecánica en términos matemáticos. Los seres comienzan sólo cuando ya no aplicamos simplemente estas fórmulas sino que ahondamos en la naturaleza esencial de la propia matemática. Espero que esto responda la cuestión de cómo extender el campo de las matemáticas para abarcar imponderables.</p>
<p>Rudolf Steiner<br />
Preguntas y Respuestas, Dornach, 31 de Marzo, 1920.</p>
<p>Traducido del Inglés <em>The Fourth Dimension: Sacred Geometry, Alchemy and Mathematics</em>, parte II.</p>
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		<title>El materialismo surge de la Iglesia de la Edad Media</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Jul 2010 14:49:36 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p>Naturalmente, la madre no más que el padre puede producir un ser humano espiritualmente. Hacerlo requeriría toda la creatividad que conforma al ser humano, que es infinita. Esto nos lleva a comprender, entonces, que el hombre ya existe antes del nacimiento, como ser espiritual, y como alma se une a lo que se vuelve accesible a <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2010/07/18/el-materialismo-surge-de-la-iglesia-de-la-edad-media">El materialismo surge de la Iglesia de la Edad Media</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Naturalmente, la madre no más que el padre puede producir un ser humano espiritualmente. Hacerlo requeriría toda la creatividad que conforma al ser humano, que es infinita. Esto nos lleva a comprender, entonces, que el hombre ya existe antes del nacimiento, como ser espiritual, y como alma se une a lo que se vuelve accesible a él corpóreamente. Sólo en relación a características anormales puede el embrión ser influenciado espiritualmente. Es mucho más notable, sin embargo, que yo tenga una nariz en el medio de la cara o que yo tenga dos ojos! Si nazco con una nariz torcida, ésa es una característica anormal, pero consideren la nariz en el medio de la cara con su maravillosa forma normal, que recientemente les expliqué, y el ojo &#8211; ¡algo tan maravilloso! Todo esto no crece a partir de la matriz de la madre; es algo que ya existe en el reino del alma antes de que el ser humano surja en la matriz.</p>
<p>Aquí, correctamente entendida, la ciencia natural apunta a cómo es la vida humana en el mundo espiritual antes de la concepción. Los materialistas de hoy naturalmente dirán que esto es fantasía ¿Por qué lo dicen? La gente antigua que, en tiempos humanos primordiales, aun poseía ciertas percepciones como de ensueño, que nosotros ya no tenemos, sabía que el hombre existe antes de aparecer sobre la tierra. Durante la Edad Media, sin embargo, se prohibió por decreto de la Iglesia pensar en la así llamada pre-existencia, lo cual significa existencia pre-terrena; la iglesia lo prohibió. Cuando un materialista lo sostiene desde su púlpito hoy, es sólo la continuación del púlpito medieval, y aunque ya no habla el lenguaje de esos predicadores, usando en cambio su propia variante de propaganda, sólo dice lo que los sermones medievales enunciaron hace tiempo. El materialismo se ha sencillamente apropiado de los sermones medievales y, aunque no son conscientes de ello, los materialistas de hoy básicamente elaboran en base a lo que la Iglesia impartió. El materialismo surge básicamente de la Iglesia de la Edad Media.</p>
<p>En ese entonces, no se le permitía a ningún alma el haber existido antes de su vida terrenal. La intención era enseñar a la gente que Dios crea el alma cuando la concepción tiene lugar. Si una pareja estaba en ánimo de que la concepción ocurra &#8211; y sabemos que en muchos casos puede ser un ánimo del momento &#8211; el Buen Señor tenía que moverse rápido y crear un alma para ellos! Esto es lo que el edicto de la Iglesia realmente implicaba, y lo que se suponía que uno debía creer.</p>
<p>No es un punto de vista sensible, sin embargo, volver a Dios el sirviente de los humores de los seres humanos, de tal forma que Él deba apresuradamente producir un alma cuando ellos parecen estar en el ánimo de dar lugar a la concepción. Si le dedican a esto un poco de pensamiento, descubren lo que está actualmente contenido en el punto de vista materialista, que menoscaba la dignidad humana. Un conocimiento real y verdadero del ser humano nos lleva en cambio a la comprensión de que el alma ya se encuentra allí, ha vivido siempre. Desciende a lo que le es ofrecido por medio de la semilla humana y su fertilización.</p>
<p>La Antroposofía no ha, por consiguiente, retornado al espíritu debido a alguna fantasía arbitraria, sino simplemente porque debe, porque toma al conocimiento científico seriamente, lo cual otros no hacen. La gente estudia la ciencia natural, que debería llevarlos al espíritu, pero es demasiado haragana para ir desde la ciencia natural al espíritu por sí misma. Eso requeriría un pequeño esfuerzo por parte de sus cabezas. En su lugar, permiten que algunos maestros antiguos los priven del espíritu, ¡y aun así se las arreglan para ser religiosos! Entonces son deshonestos, sin embargo; es como mantener dos diferentes conjuntos de reglas. Una persona que es consistente en su consideraciones debe ascender de la naturaleza al espíritu, y temas como los que hemos discutido hoy, por ejemplo, nos llevarán allí.</p>
<p>Rudolf Steiner.<br />
Fragmento (final) de la Discusión del 30 de Diciembre de 1922.</p>
<p>Traducción del inglés, <em>From Comets to Cocaine, Answers to Questions. Eighteen discussions with workers at the Goetheanum in Dornach between 19 October 1922 and 10 February 1923</em></p>
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		<title>Ontología vs. Fenomenología</title>
		<link>http://maurol.com.ar/blog/2009/03/10/ontologia-vs-fenomenologia</link>
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		<pubDate>Tue, 10 Mar 2009 22:03:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p>Toda ontología surgió de una fenomenología.* **</p>
<p>Una ontología puede entenderse como una decantación, una formalización, de una fenomenología previa.</p>
<p>Aquellos conceptos que están suficientemente definidos, y que pueden tomarse como base para la formación de una filosofía, aquellos conceptos que nadie discute, porque prácticamente todos están de acuerdo en su sentido y significado, fueron alguna vez objetos <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2009/03/10/ontologia-vs-fenomenologia">Ontología vs. Fenomenología</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Toda ontología surgió de una fenomenología.<a href="#1">*</a> <a href="#2">**</a></p>
<p>Una ontología puede entenderse como una decantación, una formalización, de una fenomenología previa.</p>
<p>Aquellos conceptos que están suficientemente definidos, y que pueden tomarse como base para la formación de una filosofía, aquellos conceptos que nadie discute, porque prácticamente todos están de acuerdo en su sentido y significado, fueron alguna vez objetos de estudio de una fenomenología. Particularmente, cuando no estaban tan claramente definidos, cuando todavía se preguntaba, por ejemplo ¿qué es una <em>cosa</em>? el único modo de hacer filosofía con esos conceptos, era fenomenológico.</p>
<p>Podemos decir: fenomenológica es la forma de una filosofía donde las definiciones no están suficientemente decantadas. En la ontológica, por el contrario, se toman definiciones suficientemente decantadas, decantamiento que ha sido producido mediante un modo de pensamiento fenomenológico, y se construye con ellas una filosofía.</p>
<p>Es por ello que todas las filosofías contemporáneas importantes son ontológicas. La filosofía de la ciencia, por ejemplo. Y todas las filosofías &#8220;experimentales&#8221; son fenomenológicas. Más allá de los abusos, que siempre existen, podemos decir que la filosofía fenomenológica del presente, construye y discute, decanta, los elementos que usarán las filosofías ontológicas, y por ende, las ciencias, del futuro.</p>
<p><a id="1">*</a> Hablando con un amigo, quien de hecho inspiró estas reflexiones en un principio, a partir de unas discusiones que tuvimos sobre la filosofía de la ciencia, en particular en torno a la obra de Mario Bunge, <em>Chasing Reality; Strife Over Realism</em>, he decidido hacer unas aclaraciones al pie.<br />
Mi amigo dice literalmente que &#8220;los filósofos me van a putear&#8221; si utilizo el término <em>fenomenología</em> del modo en que lo uso aquí. Pues bien, cuando digo fenomenología me refiero a la primera acepción que da el diccionario de la RAE: &#8220;Teoría de los fenómenos o de lo que aparece.&#8221; No me refiero a la obra de Husserl, ni a su sistematización. Me refiero a una forma de la filosofía que es &#8220;subjetiva&#8221; (experiencial) en contraposición a &#8220;objetiva&#8221; (axiomática-deductiva, o racional.) También considero perfectamente válido, y realmente no veo por qué no lo sería, utilizar el término &#8220;en retrospectiva&#8221;, por así decir, para aplicarlo a filósofos y corrientes filosóficas muy anteriores a la propia formulación del término. Cuando Heráclito dice &#8220;nadie se baña dos veces en el mismo río&#8221;, está siendo fenomenológico, right?</p>
<p>Buen momento para aclarar también el uso que hago aquí del término <em>ontología</em>. No me refiero de manera directa, como apunta la definición del diccionario de la RAE, a &#8220;la parte de la metafísica que trata del ser en general y de sus propiedades trascendentales&#8221;, sino que la utilizo en el sentido que le da Bunge en su obra: Como una teoría de los principios, de las bases axiomáticas, de determinada filosofía.</p>
<p><a id="2">**</a> Salvo quizá la ontología primordial por excelencia: Todo y Nada, y sus variantes.</p>
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		<title>Una piedra</title>
		<link>http://maurol.com.ar/blog/2009/02/01/una-piedra</link>
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		<pubDate>Mon, 02 Feb 2009 02:43:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mauro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Antroposofía]]></category>
		<category><![CDATA[relatividad]]></category>
		<category><![CDATA[Rudolf Steiner]]></category>

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		<description><![CDATA[Steiner al respecto de la teoría de la relatividad. <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2009/02/01/una-piedra">Una piedra</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una nueva dirección de pensamiento ha sido estimulada por el intento de Einstein de transformar conceptos fundamentales de la física. El intento tiene también importancia para el desarrollo de la filosofía. Hasta ahora, la física daba cuenta de los fenómenos accesibles a ella imaginándolos dispuestos en el espacio vacío tridimensional, y teniendo lugar en el tiempo unidimensional. Así, se asumía que espacio y tiempo existían fuera e independientemente de los objetos y eventos, en cantidades fijas. Con respecto a los objetos, medíamos distancias en el espacio; con respecto a los eventos, medíamos duración en el tiempo. Distancia y duración, de acuerdo a esta visión del espacio y del tiempo, no pertenecen a los objetos y eventos. Esta visión ha sido ahora contrapuesta por la teoría de la relatividad presentada por Einstein. Desde esta perspectiva, la distancia entre dos objetos pertenece a los objetos mismos. Una distancia específica a otro objeto es un atributo, una propiedad como cualquier otra propiedad que un objeto pueda tener. Las interrelaciones son inherentes a los objetos, y fuera de estas interrelaciones no hay tal cosa como espacio. Asumir la existencia independiente del espacio permite concebir una geometría para ese espacio, una geometría que puede ser aplicada al mundo de los objetos. Esa geometría surge en el mundo de los pensamientos puros, y los objetos deben someterse a ella. Podemos decir que las relaciones en el mundo deben obedecer leyes que fueron desplegadas en el pensamiento <em>antes</em> de que los objetos reales fuesen observados. La teoría de la relatividad destrona esa geometría. Sólo los objetos existen, objetos cuyas relaciones pueden ser descriptas por medios geométricos. La geometría se vuelve una parte de la física. En ese caso, sin embargo, ya no podemos seguir diciendo que las leyes de la geometría puedan ser establecidas <em>antes</em> de que los objetos sean observados. Ningún objeto tiene un <em>lugar</em> en el espacio, sino sólo distancias relativas a otros objetos.</p>
<p>Una suposición similar es hecha sobre el tiempo. Ningún evento existe en un punto específico en el tiempo; ocurre a una distancia temporal de otro evento. Así, las distancias espaciales y temporales entre objetos interrelacionados son similares y fluyen juntas. El tiempo se vuelve una cuarta dimensión que es similar a las tres dimensiones del espacio. Un evento sucediéndole a un objeto puede ser descripto sólo como teniendo lugar a una distancia temporal y espacial de otros eventos. El movimiento de un objeto puede ser concebido sólo como sucediendo en relación a otros objetos.</p>
<p>Se cuenta ahora con que sólo esta concepción proveerá explicaciones sin fallas de ciertos procesos en física, mientras que asumir la existencia de espacio y tiempo independientes nos lleva a pensamientos contradictorios sobre estos procesos.</p>
<p>Cuando consideramos que muchos pensadores han aceptado sólo esos aspectos de las ciencias naturales que pueden ser presentados en términos matemáticos, la teoría de la Relatividad contiene nada menos que la anulación de cualquier ciencia real de la naturaleza. Porque justamente es esto lo que fue considerado el aspecto científico de las matemáticas; que podía determinar las leyes de espacio y tiempo independientemente de las observaciones de la naturaleza. Ahora, en contraste, se afirma que los objetos y procesos naturales mismos determinan las relaciones espaciales y temporales; estos objetos y eventos tienen que proveer el elemento matemático. El único factor cierto es entregado a la incertidumbre de las observaciones espaciales y temporales. De acuerdo a esta visión, todo pensamiento de una realidad esencial que manifiesta su naturaleza en la existencia está prohibido. Cada cosa es solamente en relación a alguna otra cosa.</p>
<p>En la medida en que los seres humanos nos veamos a nosotros mismos en el contexto de objetos y procesos naturales, no seremos capaces de escapar de las conclusiones de esta teoría de la relatividad. Sin embargo, si nuestra experiencia de nosotros mismos como seres nos previene de perdernos en meras relatividades, como si en un estado de parálisis del alma, y si queremos experimentar nuestra propia entidad, no debemos buscar lo que es &#8220;substancial en si mismo&#8221; en el reino de la naturaleza, sino en la trascendencia de la naturaleza, en el reino del espíritu.</p>
<p>No será posible evadir la teoría de la relatividad para el mundo físico, pero precisamente este hecho nos conducirá al conocimiento del espíritu. La importancia de la teoría de la relatividad se encuentra en señalar la necesidad de conocimiento espiritual, que tiene que ser buscado por medios espirituales, e independientemente de la observación de la naturaleza. Que la teoría de la relatividad nos fuerce a pensar de esta manera, constituye su valor en la evolución de nuestra visión del mundo.</p>
<p><em>Rudolf Steiner. Los enigmas de la filosofía</em>. 1914-1923 (<a title="The riddles of philosophy Part II Chapter VII" href="http://wn.rsarchive.org/Books/GA018/English/AP1973/GA018_p02c07.html;mark=2345,0,8#WN_mark" target="_blank">GA 18</a>, en el catálogo de la edición en inglés.)</p>
<p> Traducido por Mauro Lacy. El título no pertenece al pasaje original.</p>
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		<title>Tomás Abraham y para qué sirve la filosofía</title>
		<link>http://maurol.com.ar/blog/2008/11/08/tomas-abraham-y-para-que-sirve-la-filosofia</link>
		<comments>http://maurol.com.ar/blog/2008/11/08/tomas-abraham-y-para-que-sirve-la-filosofia#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 08 Nov 2008 17:50:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mauro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Tomás Abraham]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Hace unos días tuve el grato privilegio de oír a Tomás Abraham, quien se acercó a Bariloche a dar dos clases magistrales en las que habló de Nietzsche, de la historia de la filosofía y la filosofía de la historia, de la utilidad y la génesis de la filosofía, entre otras cosas.</p>
<p>¿Para qué sirve la filosofía? <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2008/11/08/tomas-abraham-y-para-que-sirve-la-filosofia">Tomás Abraham y para qué sirve la filosofía</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos días tuve el grato privilegio de oír a Tomás Abraham, quien se acercó a Bariloche a dar dos clases magistrales en las que habló de Nietzsche, de la historia de la filosofía y la filosofía de la historia, de la utilidad y la génesis de la filosofía, entre otras cosas.</p>
<p>¿Para qué sirve la filosofía? Según Abraham, no para ser feliz, sino para ser intenso. Para tener intensidad en el decir, en el hacer y en el vivir.</p>
<p>También sirve para hablar de la <em>polis</em>. Para hacer política. ¿Y qué es la política? es aquello que trata de los problemas de la <em>polis</em>, que son los problemas comunes a todos sus habitantes. Entonces, la filosofía sirve, puede servir, para hablar(para hablar bien, para hablar mejor), de aquellos problemas que nos son comunes. Para arrojar o intentar arrojar luz sobre ellos.</p>
<p>Un momento hermoso, tal vez el más hermoso, fue cuando Abraham dijo, hablando de la historia de la filosofía, de su génesis, que la filosofía nace de una degradación. Que es un oficio degradado; es poner en el papel, y así materializar, la divina <em>Sophia</em>. La filosofía nace como el reconocimiento de una carencia, como un anhelo de participar, aunque sea precaria e imperfectamente, de la <em>Sophia</em> perdida. Muy hermoso.</p>
<p>Y eso es lo interesante de oír a alguien como Abraham. Que Abraham <em>sabe</em> que carece, sabe que no sabe, y en su lucidez, en la lucidez de su carencia, habla y dice. Porque no es un pusilánime, y eso es lo otro interesante de oírlo. Alguien que, dentro de sus limitaciones(de las que vamos a seguir hablando), habla y dice lo que piensa y sabe. O lo que sabe que no sabe; pero que ve, y no calla.</p>
<p>Y hablamos de las limitaciones de Abraham, porque fue él quien habló de ellas, vamos a citarlo casi textualmente(lo más textualmente que nos permite la memoria), cuando casi al final de la última charla, Abraham se confesó, y en un gesto de generosidad, de camaradería casi, nos habló de su filosofía personal:</p>
<p><em>&#8220;De los filósofos místicos, como Eckart, aprendí que hay cosas que no se pueden decir; me enseñaron lo inefable. De los románticos, aprendí que no somos nada. Y de los escépticos, aprendí que hay que dudar de todo, que no hay que tomar nada como verdad absoluta. Así que yo, aunque sé que hay cosas que no puedo decir, y sé que no somos nada, digo siempre lo que quiero.&#8221;</em></p>
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		<title>Dinero: Un Nuevo Comienzo</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Nov 2008 16:39:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mauro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[English]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Traducción del ensayo sobre el dinero de Charles Eisenstein.
</p>
<p>Este ensayo es la primera parte de una serie de dos.</p>
<p>Hay una falla estructural irremediable en la base de nuestra civilización. Yo la llamo Separación, y ha generado todas las crisis que convergen actualmente &#8212; la económica, la de la salud, la ecológica, y la política. Se manifiesta <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2008/11/02/dinero-un-nuevo-comienzo">Dinero: Un Nuevo Comienzo</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Traducción del ensayo sobre el dinero de <a href="http://www.ascentofhumanity.com/author.php" target="_blank">Charles Eisenstein</a>.<br />
<img src="http://www.realitysandwich.com/sites/realitysandwich.civicactions.net/files/imagecache/large/moneybig_o.jpg" border="0" alt="" width="443" height="306" align="bottom" /></p>
<p><em>Este ensayo es la primera parte de <a href="../2008/10/30/dinero-un-nuevo-comienzo-parte-2" target="_blank">una serie de dos</a>.</em></p>
<p>Hay una falla estructural irremediable en la base de nuestra civilización. Yo la llamo Separación, y ha generado todas las crisis que convergen actualmente &#8212; la económica, la de la salud, la ecológica, y la política. Se manifiesta como la separación de cada uno en la disolución de la comunidad, la separación de la naturaleza en la destrucción del entorno, la separación dentro de nosotros mismos en el deterioro de la salud. La ciencia es su ideología más profunda, la tecnología es su cómplice, y el dinero es su agente.</p>
<p>El dinero tal como lo conocemos hoy está íntimamente asociado a nuestra identidad como seres discretos y separados, así como a la destrucción que nuestra separación ha traído. Hay un dicho, &#8220;El dinero es la raíz de todos los males.&#8221; ¿Pero por qué sería así? Después de todo, el objetivo más básico del dinero es simplemente facilitar el intercambio; en otras palabras, el conectar los dones humanos con las necesidades humanas. ¿Qué poder, qué monstruosa perversión, ha transformado al dinero en su opuesto: un agente de escasez?</p>
<p>Pues de hecho, vivimos en un mundo de fundamental abundancia, un mundo donde vastas cantidades de alimento, energía, y materiales se desperdician. La mitad del mundo se muere de hambre mientras que la otra mitad consume lo suficiente como para alimentar a la primera mitad. En el Tercer Mundo y en nuestros propio <em>ghettos</em>, a la gente le falta comida, techo, y otras necesidades básicas, pero no puede comprarlas. A otras personas les encantaría suplir estas necesidades y hacer otros trabajos significativos, pero no pueden porque no hay dinero en ello.</p>
<p>El dinero falla flagrantemente en conectar dones y necesidades. Consumimos vastos recursos en guerras, basura plástica, e innumerables otros productos que no sirven a las necesidades o a la felicidad humanas. ¿Por qué? No es difícil asociarlo a la codicia, al amor por el dinero. Pero sin embargo, en definitiva, la codicia es una falacia, en si misma un síntoma y no una causa de un problema más profundo. Culpar a la codicia y luchar para intensificar el programa de auto-control es intensificar la guerra contra el ser, que es sólo otra expresión de la guerra contra la naturaleza y la guerra contra el otro que se encuentra en la base de nuestra civilización.</p>
<p>En medio de la superabundancia, aún nosotros en los países ricos vivimos en una ansiedad omnipresente, buscando la &#8220;seguridad financiera&#8221; mientras tratamos de mantener a raya a la escasez. Hacemos elecciones (aún aquellas que no tienen nada que ver con el dinero) de acuerdo a lo que &#8220;podamos permitirnos&#8221;, y asociamos comúnmente a la libertad con la riqueza. Pero cuando la perseguimos, encontramos que el paraíso de la libertad financiera es un espejismo, alejándose a medida que nos acercamos a él, y que la persecución misma nos esclaviza. La ansiedad está siempre ahí, la escasez siempre a un desastre de distancia. La codicia es simplemente una respuesta a la percepción de escasez. El dinero, que ha tornado a la abundancia en escasez, precede a la codicia. Pero no el dinero <em>per se</em>, sólo el tipo de dinero que utilizamos hoy, el tipo de dinero que se está evaporando mientras hablamos, dinero con una característica muy especial que asegura su eventual muerte.</p>
<p>Esta característica aparece, en diferentes formas, también en las otras sub-estructuras de nuestra civilización. Al comprenderlo, podemos aclarar la &#8220;irremediable falla estructural&#8221; de nuestra propia civilización; más importante, podemos diseñar nuevos sistemas monetarios que suplanten al viejo y lleven la característica opuesta. Los resultados serán opuestos también: abundancia, no escasez; generosidad, no codicia; y sustentabilidad, no ruina.</p>
<p>La característica definitoria del dinero actual es la usura, mejor conocida como el interés. Es la usura la que genera tanto la ansiedad endémica de hoy, como conduce la máquina devoradora del mundo del crecimiento perpetuo. Para explicar cómo, citaré la hoy famosa parábola de Bernard Lietaer, El Onceavo Redondel,<em> de su libro El futuro del Dinero.</em></p>
<p><em>Hace tiempo, en un pequeño pueblo en las Afueras, la gente usaba el trueque para todas sus transacciones. En cada día de mercado, la gente lo recorría con gallinas, huevos, jamón, y pan, y se involucraba en prolongadas negociaciones para intercambiar lo que necesitaba. En períodos clave del año, como las cosechas o siempre que el granero de alguien necesitase grandes reparaciones después de una tormenta, la gente revivía la tradición de ayudarse unos a otros que habían traído del viejo país. Sabían que si tenían un problema algún día, otros los ayudarían correspondientemente.</em></p>
<p><em>Un día de mercado, llegó un extraño de brillantes zapatos negros y elegante sombrero blanco y observó el proceso completo con una sonrisa sardónica. Cuando vio a un granjero corriendo para acorralar a las seis gallinas que quería intercambiar por un gran jamón, no pudo contener la risa. &#8220;Pobre gente,&#8221; dijo, &#8220;tan primitivos.&#8221; La mujer del granjero lo vio y desafió al extraño, &#8220;¿Piensa que puede atrapar mejor a las gallinas?&#8221; &#8220;Gallinas, no,&#8221; respondió el extraño, &#8220;Pero hay una manera mucho mejor de eliminar todo el inconveniente.&#8221; &#8220;Ah si, ¿cómo?&#8221; preguntó la mujer. &#8220;¿Ve aquél árbol allí?&#8221; replicó el extraño. &#8220;Bueno, iré allí a esperar a que uno de ustedes me traiga un gran cuero de vaca. Entonces que cada familia me visite. Yo les explicaré cual es la mejor manera.&#8221;</em></p>
<p><em>Y así sucedió. Tomó el cuero, y cortó redondeles perfectos en él, y estampó un elaborado y elegante pequeña sello en cada redondel. Entonces le dio a cada familia 10 redondeles, y explicó que cada uno representaba el valor de una gallina. &#8220;Ahora pueden comerciar y regatear con los redondeles mismos en lugar de con las incómodas gallinas,&#8221; explicó.</em></p>
<p><em>Tenía sentido. Todos quedaron impresionados del hombre de los zapatos brillantes y el sombrero inspirador.</em></p>
<p><em>&#8220;Oh, a propósito,&#8221; agregó después de que cada familia hubiese recibido sus 10 redondeles, &#8220;luego de un año, volveré y me sentaré bajo el mismo árbol. Quiero que cada uno de ustedes me traiga de vuelta 11 redondeles. Ese onceavo redondel es un gesto de aprecio por la mejora tecnológica que he introducido en sus vidas.&#8221; &#8220;¿Pero de dónde saldrá el onceavo redondel?&#8221; preguntó el granjero con las seis gallinas. &#8220;Ya verán,&#8221; dijo el hombre con una sonrisa tranquilizadora.</em></p>
<p><em>Asumiendo que la población y su producción anual permanezcan exactamente iguales durante el siguiente año, ¿qué piensan que debería pasar? Recuerden, aquel onceavo redondel nunca fue creado. Por lo tanto, en definitiva, una de cada 11 familias tendrá que perder todos sus redondeles, aún si todos manejan bien sus negocios, para poder proveer del onceavo redondel a las otras 10.</em></p>
<p><em>Así cuando una tormenta amenazó la cosecha de una de las familias, la gente se volvió menos generosa con su tiempo para ayudarlos a ponerla a resguardo antes de que el desastre llegara. Aunque era mucho más conveniente intercambiar los redondeles en lugar de las gallinas en los días de mercado, el nuevo juego también tuvo el efecto secundario no planeado de desalentar activamente la cooperación que era tradicional en el pueblo. En su lugar, el nuevo juego del dinero estaba generando una corriente subyacente sistémica de competencia entre los participantes.</em></p>
<p>Hay realmente sólo tres maneras en que puede terminar esta historia: inflación, bancarrota, o crecimiento. Las mismas opciones que enfrenta una economía basada en la usura. Los pueblerinos podían procurarse otro cuero de vaca y hacer más moneda; o una de cada 11 familias podría quebrar, como observa Lietaer; o podrían incrementar el número de gallinas de modo que nuevos &#8220;redondeles&#8221; tendrían el mismo valor que antes. En una economía real, las tres presiones operan simultáneamente. La presión de la bancarrota produce una inseguridad sistémica, que a su vez lleva a a la gente y a las instituciones a &#8220;hacer&#8221; más dinero a través de medios inflacionarios o productivos. De estas dos opciones, la inflación es sólo una solución temporaria (como estamos descubriendo ahora). Sólo puede empujar un poco hacia el futuro al imperativo del crece-o-muere.</p>
<p>En otras palabras, <em>debido al sistema monetario</em>, la competencia, la inseguridad, y la codicia son una parte inseparable en nuestra economía. No podrán ser eliminadas nunca, mientras las necesidades de la vida estén denominadas en dinero-de-usura. Pero ésta es sólo una de las razones por las cuales el dinero destruye comunidades. La otra está relacionada a la tercer presión: el crecimiento perpetuo.</p>
<p>Como la parábola de Lietaer explica, debido al interés, en cualquier momento dado la cantidad de dinero debida es mayor que la cantidad de dinero existente. Para hacer nuevo dinero no-inflacionario, para mantener el sistema entero en marcha, tenemos que criar más gallinas &#8212; en otras palabras, tenemos que crear más &#8220;bienes y servicios.&#8221; La manera principal de hacerlo es comenzar a vender algo que antes era gratis. Es convertir los bosques en madera, la música en un producto, las ideas en propiedad intelectual, la reciprocidad social en servicios pagos.</p>
<p>¿Quiere volverse rico? Aquí hay una idea de negocios que, de una forma u otra, ha funcionado espectacularmente por miles de años. Muy sencillamente, encuentre algo que la gente haga por si misma o por otro gratuitamente. Entonces quíteselo: vuélvalo ilegal, inconveniente, o en su defecto no disponible. Entonces véndales de nuevo lo que ha tomado. Garantizado, normalmente nadie hace esto conscientemente, pero ése ha sido el efecto neto de la cultura y la tecnología durante los últimos varios miles de años.</p>
<p>Sus ancestros campesinos del siglo XIII raramente pagaban dinero por comida, alojamiento, vestimenta, o entretenimiento (aún menos en una tribu de cazadores-recolectores). La gente era auto-suficiente en todas estas cosas o, más probablemente, dependía de una elaborada red de regalos, del compartir, y la reciprocidad. Es de estas cosas que está construida una comunidad. Hoy, le pagamos a extraños para satisfacer la mayor parte de nuestras necesidades físicas y culturales. Probablemente no conozcas la persona que cultivó tu comida, cosió tu camisa, construyó tu casa, o cantó las canciones en tu iPod. Apoyados por la tecnología, la conversión en bienes de consumo <em>de bienes y servicios previamente no monetarios se ha acelerado durante los últimos siglos, al punto de que hoy hay muy poco que quede fuera del ámbito del dinero.</em> Los vastos comunes, sean de tierra o cultura, han sido acordonados y vendidos &#8212; todo para mantener el ritmo con el crecimiento exponencial del dinero. Ésta es la profunda razón por la cual convertimos bosques en madera, canciones en propiedad intelectual, y así. Es por lo que dos tercios de las comidas en Norteamérica son hoy preparadas fuera del hogar. Es por lo que los remedios basados en plantas han dado lugar a las medicinas farmacéuticas, por lo que el cuidado de niños se ha vuelto un servicio pago, por lo que el agua mineral es la categoría con crecimiento de ventas número uno.</p>
<p>El imperativo del crecimiento perpetuo implícito en el interés es lo que dirige la incesante conversión de la vida, el mundo, y el espíritu en dinero. Completando el círculo vicioso, cuanto más de la vida convertimos en dinero, más dinero necesitamos para vivir. La usura, no el dinero, es la proverbial raíz de todos los males. Induciendo a la competencia y reemplazando las relaciones personales con servicios pagos, desgarra el tejido de la comunidad.</p>
<p>La comunidad está fuertemente vinculada al hecho de regalar; cuando los antropólogos buscan entender una cultura, siguen el flujo de los regalos. A diferencia de las transacciones monetarias, en las cuales no perduran obligaciones luego de que la transacción ha sido completada, el regalar crea una ligadura (que es el significado literal de &#8220;obligación&#8221;). Cuando circulan los regalos, la comunidad se afianza. Prestar dinero a interés es absolutamente contrario al espíritu del regalo. Por un lado, una característica cardinal de un regalo auténtico es que lo damos incondicionalmente. Podemos esperar que nos regalen algo a cambio, sea por el destinatario o por otro miembro de la comunidad, pero no imponemos condiciones sobre un regalo verdadero, o no es realmente un regalo.</p>
<p>Más importante, una característica universal de un regalo es que se incrementa naturalmente a medida que circula dentro de una comunidad, y que este incremento no debe ser mantenido para uno, sino que debe permitírsele circular con el regalo. El interés equivale a mantener el incremento del regalo para uno mismo, reteniéndolo por tanto de circulación en la comunidad, debilitando a la comunidad para el beneficio del individuo. No es un accidente que muchas sociedades prohibieran la usura entre ellos pero la permitieran en las transacciones con extraños, en quienes no se podía confiar en que recircularían un regalo auténtico nuevamente dentro de la comunidad. De allí la prohibición en Deuteronomios 23:20: A un extraño puedes prestarle con usura, pero a tu hermano no debes prestarle con usura.&#8221;</p>
<p>Las ramificaciones de este mandato, cuando se combinan con la enseñanza de Jesús de que todos los hombres son hermanos, son obvias: el interés está prohibido completamente. Esta era la posición de la Iglesia Católica durante la Edad Media, y es aún la regla en el Islam hoy. Sin embargo, comenzando con la separación de Iglesia y estado y acelerándose con el auge del mercantilismo en la tardía Edad Media, se creó presión para resolver la tensión fundamental entre la enseñanza Cristiana y los requerimientos del comercio. La solución provista por Martín Lutero y Juan Calvino fue la de separar la ley civil de la ley moral, afirmando que las maneras de Cristo no eran las maneras del mundo. Así el espíritu se separó aún más de la materia, y la religión retrocedió otro paso hacia la irrelevancia mundana.</p>
<p>Abandonar la prohibición del interés fue el paso clave en la complicidad de la religión en la desacralización del mundo. Después de todo, es el interés el que guía la conversión de todo lo que es sagrado en el mundo &#8212; su belleza, singularidad, y relaciones vitales &#8212; en algo profano. ¿Por qué sabemos intuitivamente que el dinero es profano? Porque es una gran excepción a la irreducible singularidad de todos los seres.</p>
<p>En mi último ensayo para Reality Sandwich, describí como cada gota de agua, incluso cada electrón, es único y sagrado. Pero no es así con cada dólar. El dinero es, por diseño, estándar, genérico. Su dólar es igual a mi dólar. El dinero hoy carece incluso de un número de serie único: Son bits en una computadora, una abstracción de una abstracción de una abstracción. Un bosque es único y sagrado; no así el dinero por su talado. Convierta dos bosques diferentes en dinero, y se vuelven el mismo. Aplicado a las culturas, el mismo principio está creando rápidamente una mono cultura global donde cada servicio es un servicio pago.</p>
<p>Cuando el dinero media todas nuestras relaciones, nosotros también perdemos nuestra singularidad, para volvernos un consumidor estandarizado de bienes y servicios estandarizados, y un empleado estandarizado realizando otros servicios. No hay relaciones económicas personales que sean importantes, porque siempre podemos pagarle a algún otro para hacerlo. No es sorpresa entonces, que aunque nos esforcemos, hallemos tan difícil crear comunidades. No es sorpresa que nos sintamos tan inseguros, tan prescindibles. Todo es debido a la conversión, causada por la usura, de lo singular y sagrado en lo monetizado y genérico.</p>
<p>Debido a que el dinero es identificado con la &#8220;utilidad&#8221; Benthamita &#8212; esto es, el bien &#8212; este proceso completo es considerado racional en la teoría económica (neoclásica) tradicional. Muy sencillamente, cada vez que algo es monetizado, el nivel de &#8220;bienes&#8221; del mundo crece. La misma asunción aparece en el eufemismo &#8220;bienes&#8221; para describir productos de la industria. La misma definición de &#8220;bien&#8221; es cualquier cosa intercambiable por dinero. En otras palabras, Dinero = Bien. ¿Lo tiene?</p>
<p>Por definición, cuando compramos agua embotellada en lugar de agua de la canilla muy contaminada para beber, eso es bueno. Cuando pagamos por el cuidado de niños en lugar de cuidarlos nosotros en nuestra casa, eso es bueno. Cuando compramos un vídeos juego en lugar de salir afuera a jugar, eso es bueno.</p>
<p>En términos económicos convencionales, puede de hecho estar en el interés propio racional de un individuo, abocarse a actividades que vuelvan a la tierra inhabitable. Esto es potencialmente cierto incluso a nivel colectivo: dada la naturaleza exponencial del descuento futuro del flujo de efectivo, puede estar más en nuestro &#8220;interés propio racional&#8221; liquidar todo el capital natural ahora mismo &#8212; cobrarnos en efectivo la tierra &#8212; que preservarla para las generaciones futuras. Después de todo, el valor neto actual de un flujo de efectivo anual eterno de un trillón de dólares son sólo unos veinte trillones de dólares (a un 5% de tasa de interés). Económicamente hablando, sería más racional destruir el planeta en diez años generando una ganancia de 100 trillones, que negociar un nivel sostenible de 3 trillones por año para siempre.</p>
<p>Si suena como una fantasía extraña, ¡considere que eso es exactamente lo que estamos haciendo actualmente! De acuerdo a los parámetros que hemos establecido, estamos haciendo la insana pero racional elección de incinerar nuestro capital natural, social, cultural, y espiritual por el beneficio financiero. Sorprendentemente, este fin fue vislumbrado hace miles de años atrás por el creador de la historia del rey Midas, cuyo toque convertía todo en oro. Encantado al principio con su don, pronto había transformado toda su comida, flores, incluso sus seres queridos, en frío, duro metal. Tal como el rey Midas, nosotros también estamos convirtiendo la belleza natural, las relaciones humanas, y las bases de nuestra propia supervivencia en dinero.</p>
<p>Incluso a pesar de esta antigua advertencia, continuamos comportándonos como si pudiéramos comer nuestro dinero: David Korten habló una vez de un ministro del Este Asiático que dijo que los bosques de su país serían más valiosos talados, con el dinero puesto en el banco para que rinda interés. Aparentemente, los efectos de la destrucción del planeta son de poca importancia para los economistas. William Nordhaus de Yale proclama, &#8220;La agricultura, la parte de la economía que es sensitiva al cambio climático, da cuenta de sólo el tres por ciento del producto nacional. Eso significa que no hay manera de que tenga un efecto muy grande sobre la economía norteamericana.&#8221; El economista de Oxford Wilfred Beckerman le hace eco: &#8220;Aún si el producto neto de la agricultura cayera un 50 por ciento hacia fines del siguiente siglo, representa sólo una disminución del 1.5 por ciento del PBI.&#8221;</p>
<p>¿Debemos, como el Rey Midas, encontrarnos abandonados en un frío, no confortable, feo, inhóspito mundo antes de darnos cuenta de que no podemos comer nuestro dinero?</p>
<p>Debido a que crece exponencialmente, el interés alimenta una linealidad que pone a la humanidad fuera de la naturaleza, que está determinada por ciclos. Sutil pero inexorablemente, lleva a la asunción de que los seres humanos existimos aparte de la ley natural. También, el interés lleva a la incesante ansiedad de demandar siempre más, más, más, propulsando la interminable conversión de toda riqueza en capital financiero. Parte de esta ansiedad está codificada en la propia palabra, &#8220;interés&#8221;, que implica que el interés propio está también atado a incrementos interminables.</p>
<p>El interés es una contraparte necesaria de la mentalidad de la externalización. Como el interés, la externalización involucra una negación de la circularidad de la naturaleza tratándola como un reservorio infinito de recursos, y como un vertedero infinito de basura. El interés es también afín al fuego, la fundación de la tecnología moderna. Para mantener las cosas en marcha se requiere la adición de cada vez más combustible, hasta que el mundo entero sea consumido, dejando nada más que una pila de dólares a modo de ceniza.</p>
<p>El dinero es el tipo más peculiar de propiedad, ya que a diferencia de los inventarios físicos de bienes, &#8220;el óxido no lo corroe ni las polillas lo corrompen.&#8221; El efectivo no se deprecia en valor; al contrario, en su forma moderna, abstracta, de <em>bits</em> en la computadora de un banco, crece en valor a medida que devenga interés. Entonces parece violar una de las leyes naturales fundamentales: la impermanencia. El dinero no requiere mantenimiento como una parcela de cultivo para mantener su productividad. No requiere una rotación constante de inventario como un almacén de granos para mantenerse fresco. No es un accidente, entonces, la asociación temprana del dinero con el oro, el metal más famosamente resistente a la oxidación. El dinero perpetúa la ilusión fundamental de la independencia de la naturaleza; la riqueza financiera perdura sin una interacción constante con el entorno. Otras formas de riqueza son engorrosas, porque requieren una relación continua con otra gente y el entorno. Pero no el dinero, que está ahora completamente abstraído de los bienes de consumo físicos y entonces está también abstraído de las leyes naturales de la decadencia y el cambio. El dinero como lo conocemos es entonces un componente integral del ser discreto y separado.</p>
<p>Es un hecho curioso que la mayoría de las personas sean extremadamente renuentes a compartir su dinero. Incluso entre parientes, compartir dinero está asociado con fuertes tabúes: Conozco incontables familias pobres en que las familias de sus hermanos, primos, o tíos son muy ricas. Y cómo tantas amistados se han desintegrado, ¿cuántos familiares se han evitado unos a otros durante años, por asuntos de dinero? El dinero, parece, está inextricablemente involucrado en la esencia misma del egoísmo &#8212; una pista de su profunda asociación con el ser mismo. De allí la intensa sensación de violación que sentimos al ser &#8220;esquilmados&#8221; (como si una parte de nuestros cuerpos nos estuviese siendo quitada), cuando desde otra perspectiva todo lo que ha pasado es que unos pedazos de papel han cambiado de mano, o algunos bits se han prendido y apagado en la computadora de un banco.</p>
<p>Normalmente no compartimos nuestro dinero porque lo vemos casi como parte de nosotros mismos y el fundamento de nuestra seguridad biológica. El dinero es el ser mismo. Entretanto, condicionados por la ciencia y los orígenes de la separación que subyace en ella, vemos a las otras personas como esencialmente justo eso, &#8220;otros&#8221;. Mezclar estos dos ámbitos invita a la confusión y al conflicto. El problema es, que a medida que convertimos más de la vida en dinero, más territorio cae dentro de estos ámbitos de dicotomía, mío o tuyo, y menos base común hay para compartir la vida y desarrollar relaciones no a la defensiva. La conversión de la vida en dinero reduce todo a una transacción económica, dejándonos como las personas más solitarias que alguna vez hayan habitado el planeta. La apropiación y privatización del mundo entero significa que todo es, o mío, o de algún otro. Ya nada es en común.</p>
<p>La violación que sentimos al ser esquilmados es muy similar a la violación que los cazadores-recolectores indígenas debían sentir al presenciar la destrucción de la naturaleza. Cuando &#8220;yo&#8221; soy definido no como un individuo discreto sino a través de una red de relaciones con la gente, la tierra, los animales, y las plantas, entonces cualquier daño a ellos nos viola a nosotros también. Incluso nosotros los modernos sentimos a veces un eco de esta violación cuando vemos a las topadoras tirando abajo los árboles para construir un nuevo centro comercial. Eso es porque nuestra separación de los árboles es ilusoria. La conexión enterrada puede ser resistida mediante la ideología, narcotizada mediante distracciones, o intimidada mediante la invocación al instinto de supervivencia, pero no puede morir nunca porque está relacionada a quienes somos realmente. El amor a la vida que Edwin Wilson llamó biofilia, y nuestra empatía natural hacia otros seres humanos, es a fin de cuentas irreprimible porque nosotros somos la vida y la vida es nosotros.</p>
<p>El régimen de separación nos ha insensibilizado a la auto-violación inherente al despojamiento del planeta y a la degradación de sus habitantes. En un intento de compensar nuestro perdido sentimiento de ser, lo transferimos a las posesiones y particularmente al dinero, completando la escena para el desastre. ¿Cómo? Porque el dinero (el que rinde interés) es una absoluta mentira, conteniendo una falsa promesa de imperecederidibilidad y crecimiento eterno. Identificado con el ser, el dinero y sus &#8220;activos&#8221; sugieren que si estamos en control de ello, el ser podría ser mantenido para siempre, impermeable al resto del ciclo que sigue al crecimiento: la decadencia, la muerte, y el renacimiento.</p>
<p>Obviamente, hay un problema cuando algo que no decae sino que solo crece, para siempre, exponencialmente, es vinculado a bienes de consumo que no comparten esta propiedad. El único resultado posible es que estos otros bienes &#8212; capital social, cultural, natural, y espiritual &#8212; serán eventualmente agotados en el intento frenético, desesperado, de redimir la promesa en última instancia fraudulenta inherente al dinero con interés.</p>
<p>[Esos bienes] Están ya prácticamente exhaustos. ¿Qué más de la naturaleza o de la comunidad convertiremos en bienes de consumo, antes de que las mismas bases de la vida y de la sanidad se derrumben? Todas las crisis actuales se originan en la conversión de capital natural, social, cultural, y espiritual en dinero. Aún así incluso la usura no es la raíz más profunda. No es una característica accidental de nuestro sistema que, tan sólo si alguien hubiese tomado una elección más sabia, pudiese ser diferente. Está implícito en nuestra cosmología Newtoniana-Cartesiana en la cual, por definición, más para mi es menos para ti. A medida que esta cosmología se vuelve rápidamente obsoleta, podemos atisbar el surgimiento de un nuevo sistema monetario encarnando una concepción muy diferente del ser y del mundo. Hasta que hagamos la transición, no hay esperanzas de que la actual conversión de capital social, cultural, natural, y espiritual en dinero vaya a disminuir. Bajo un sistema monetario basado en interés, inevitablemente nos cobraremos la tierra en efectivo.</p>
<p>En la <a href="../2008/10/30/dinero-un-nuevo-comienzo-parte-2" target="_blank">Parte 2</a> de este ensayo, describiré como es la moneda de la Reunión. Cuando refleje la nueva identidad humana y la relación con la naturaleza que está emergiendo de la actual convergencia de las crisis, el dinero tendrá los efectos opuestos a los que tiene hoy. Será una fuerza para el compartir, no para la competencia; para la generosidad, no para la codicia; para la comunidad, no para la división; para la conservación, no para la liquidación. ¿Puede imaginarse un mundo donde el dinero sea el aliado de todos nuestros mejores impulsos? Ésa es la promesa del nuevo dinero que describiré en la Parte 2.</p>
<p><em>Foto cortesía de </em>TW Collins, <em>Licencia Creative Commons.</em></p>
<p><em>Traducción de Mauro Lacy.<br />
</em></p>
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		<title>Dinero: Un Nuevo Comienzo (Parte 2)</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Oct 2008 17:51:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mauro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Traducción de la segunda parte del (extenso) ensayo sobre el dinero de Charles Eisenstein.</p>
<p>Aquí está la Primera parte.</p>
<p>Otro artículo relacionado, también traducido, es Dinero y Crisis de Civilización.</p>
<p>“El bienestar de la comunidad y de las personas que la componen será alcanzado cuando menos requiera cada uno para sí mismo, del producto de su trabajo. Es decir, <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2008/10/30/dinero-un-nuevo-comienzo-parte-2">Dinero: Un Nuevo Comienzo (Parte 2)</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Traducción de la segunda parte del (extenso) ensayo sobre el dinero de <a href="http://www.ascentofhumanity.com/author.php" target="_blank">Charles Eisenstein</a>.</p>
<p>Aquí está la <a href="../2008/11/02/dinero-un-nuevo-comienzo" target="_blank">Primera parte</a>.</p>
<p>Otro artículo relacionado, también traducido, es <a href="../2008/10/14/dinero-y-crisis-de-civilizacion" target="_blank">Dinero y Crisis de Civilización</a>.</p>
<p>“El bienestar de la comunidad y de las personas que la componen será alcanzado cuando menos requiera cada uno para sí mismo, del producto de su trabajo. Es decir, cuanto más de ese producto ceda uno a sus semejantes, y sus propias necesidades sean satisfechas, no de su propio trabajo, sino del de los demás.”</p>
<p>Rudolf Steiner, <a href="../2006/06/03/la-ley-social-fundamental" target="_blank">La ley social fundamental</a>.</p>
<p><img src="http://www.realitysandwich.com/sites/realitysandwich.civicactions.net/files/imagecache/large/money2_profit_big.jpg" border="0" alt="" width="443" height="332" align="bottom" /></p>
<p><em>Prosperidad es relacionar, no adquirir.</em></p>
<p>– Tom Brown, Jr.</p>
<p>Nuestro sistema monetario actual genera una necesidad de crecimiento sin fin, encarna el pensamiento lineal, desafía los patrones cíclicos de la naturaleza, y conduce a la implacable conversión de todas las formas riqueza en dinero. Más aún, el concepto de “interés” es la fuente de nuestra competencia siempre más intensa, escasez sistémica, y concentración de riqueza. El interés está atado a como nos vemos a nosotros mismos como sujetos separados, competitivos, buscando acopiar más y más del mundo dentro de los límites de &#8220;lo mío.&#8221; Hoy, sin embargo, la identidad humana está sufriendo una profunda metamorfosis. Parte de ese cambio en nuestra concepción del ser y el mundo será un nuevo sistema de dinero, consonante con el nuevo ser humano.</p>
<p>Dado el rol determinante del interés, el primer sistema de moneda alternativo a considerar es uno que lo elimine estructuralmente. Uno de tales sistemas, llamado <em>Frei Geld</em> o &#8220;dinero libre&#8221; fue propuesto en 1906 por <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Silvio_Gesell" target="_blank">Silvio Gesell </a>en <em>El Orden Económico Natural</em>. El dinero libre de Gesell acarrea una forma de interés negativo llamado aplazamiento(demurrage) [*]. Periódicamente, un sello que cuesta una pequeña fracción de la denominación de la moneda debe ser anexada a ella, de hecho un &#8220;arancel de uso&#8221; o un &#8220;costo de mantenimiento&#8221;; otra forma de verlo es que la moneda &#8220;se vuelve mala&#8221; – se deprecia – a medida que pasa el tiempo. (Por supuesto, hoy esto sería hecho electrónicamente.)</p>
<p>Si esto suena como una propuesta radical que no funcionaría nunca, podría sorprenderle saber que una autoridad no menor como <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/John_Maynard_Keynes" target="_blank">John Maynard Keynes</a> elogió la solidez teórica de las ideas de Gesell (con una salvedad crítica [1]). Lo que es más, el sistema fue de hecho probado con gran éxito, y está en uso nuevamente hoy.</p>
<p>El ejemplo más conocido fue instituido en el pueblo de Worgl, Austria, en 1932. Para seguir siendo válida, cada pieza de esta moneda localmente emitida requería una estampilla mensual que costaba el 1% de su valor nominal. Esta medida anti-acumulación instaba a los ciudadanos a gastar su dinero rápidamente, incluso a pagar sus impuestos antes. En lugar de generar interés y crecimiento, la acumulación de riqueza se volvía una molestia—tal como las posesiones son una molestia para los nómades cazadores-recolectores. La economía de Worgl despegó; la tasa de desempleo se desplomó incluso cuando el resto del país cayó en una profunda depresión; las obras públicas fueron completadas, y la prosperidad continuó hasta que la moneda de Worgl (y cientos de imitadores) fueron prohibidas en 1933 a petición de un amenazado banco central.[2]</p>
<p>Una historia similar surgió en los Estados Unidos. Con la moneda nacional evaporándose a través de una epidemia de caídas bancarias, los ciudadanos y los gobiernos locales crearon su propia moneda. Hacia 1933, varias centenas de ciudades e incluso estados se estaban preparando para lanzarlo habían lanzado ya, &#8220;monedas de emergencia.&#8221; [3] Muchas de éstas eran  vales timbrados como la moneda de Worgl. A pesar de la vigorosa defensa del prominente economista <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Irving_Fisher" target="_blank">Irving Fisher</a>, Roosevelt prohibió todas las monedas de emergencia cuando lanzó el <em>New Deal</em> y declaró el feriado bancario de Marzo, 1933, temiendo el efecto descentralizante de las nuevas monedas. [4]</p>
<p><img src="http://www.realitysandwich.com/sites/realitysandwich.com/files/images/money2big_0.preview.jpg" border="0" alt="" width="448" height="211" align="bottom" /></p>
<p>Hoy estamos al borde de una crisis similar, y nos enfrentamos a una elección similar entre apuntalar al viejo mundo a través de una intensificación del control centralizado, o soltar el control y entrar al nuevo. Es importante entender que las consecuencias de un sistema monetario basado en el aplazamiento serían profundas, abarcando dimensiones económicas, sociales, psicológicas, y espirituales. El dinero es tan fundamental, tan definitorio en nuestra civilización, que sería ingenuo esperar un cambio auténtico de la manera en que existimos en el mundo que no implique a la vez un cambio fundamental en el dinero.</p>
<p>Conceptualmente, el aplazamiento o <em>demurrage</em> funciona liberando a los bienes materiales que están sujetos a procesos naturales cíclicos de renovación y decadencia, de su vinculación con un dinero que sólo crece, exponencialmente, a medida que pasa el tiempo. Como se ha establecido en la <a href="../2008/10/14/dinero-y-crisis-de-civilizacion" target="_blank">Parte 1 de este texto</a>, esta dinámica nos está llevando a la ruina, al agotamiento de toda riqueza social, cultural, natural, y espiritual. El dinero de aplazamiento simplemente sujeta al dinero a las mismas leyes que los bienes de consumo naturales, cuya continuidad de valor requiere mantenimiento. Gesell escribe:</p>
<p><em>El oro no armoniza con el carácter de nuestros bienes. ¡El oro y la paja, el oro y el petróleo, el oro y el guano, el oro y los ladrillos, el oro y el hierro, el oro y las pieles! Son sólo una fantasía alocada, una monstruosa alucinación, sólo la doctrina del &#8220;valor&#8221; puede cruzar el puente. Los bienes de consumo en general, la paja, el petróleo, el guano y demás, podrán ser intercambiados sin inconveniente sólo cuando todos sean indiferentes respecto de si poseen dinero o bienes, y eso es posible sólo si el dinero sufre de todos los defectos inherentes a nuestros productos. Eso es obvio. Nuestros bienes se pudren, decaen, se rompen, se oxidan, así que sólo si el dinero es igualmente desagradable, sus propiedades que involucran pérdida podrán llevar a su intercambio rápida, segura y económicamente. Ya que tal dinero no podrá nunca, bajo ninguna circunstancia, ser preferido por nadie por sobre los bienes.</em></p>
<p><em>Sólo el dinero que se desactualiza como un periódico, se pudre como las papas, se oxida como el hierro, se evapora como el éter, es capaz de soportar la prueba de ser un instrumento para el intercambio de papas, periódicos, hiero y éter. Ya que tal dinero no es preferido por sobre los bienes, ni por el comprador ni por el vendedor. Entonces intercambiaremos bienes por dinero sólo porque necesitamos al dinero como un medio de intercambio, no porque esperemos tener una ventaja por su posesión. </em>[5]</p>
<p>En otras palabras, el aplazamiento redefine al dinero como un medio de intercambio, en lugar de como un depósito de valor. El dinero ya no es una excepción a la tendencia universal en la naturaleza hacia la oxidación, la putrefacción y la decadencia—esto es, hacia el reciclado de los recursos. El dinero ya no perpetúa un reino humano separado de la naturaleza.</p>
<p>La frase de Gesell, &#8220;&#8230; una monstruosa alucinación, la doctrina del &#8216;valor&#8217;&#8230;&#8221; señala otro de los efectos del aplazamiento—nos hace cuestionar la noción de “valor.” El valor asigna a cada objeto en el mundo un número. Le asocia una abstracción, inmutable e independiente, de eso que siempre cambia y que existe en relación a todo lo demás. Es parte del descenso de la humanidad a la representación, la reducción del mundo a un conjunto de datos. El aplazamiento revierte este pensamiento y remueve un importante límite entre el reino humano y el reino natural. Cuando el dinero ya no sea más preferido a los bienes, perderemos el hábito de definir una cosa por su valor.</p>
<p>Mientras que el interés promueve el descuento de futuros flujos de efectivo, el aplazamiento alienta el pensamiento a largo plazo. En la contabilidad actual, un bosque que tiene la capacidad de generar un millón de dólares por año cada año en el futuro predecible, es considerado más valioso si es inmediatamente cortado por un beneficio de 50 millones de dólares. (El valor neto actual del bosque sostenible calculado a una tasa de descuento del 5% es sólo 20 millones.)  Este estado de cosas conduce a la conducta infamemente  cortoplacista de las corporaciones que sacrifican (aún su propio) beneficio en el largo plazo por resultados a corto plazo para el perído fiscal. Tal conducta es perfectamente racional en una economía basada en el interés, pero en un sistema de aplazamiento, el puro interés propio dictaría que el bosque sea preservado. La codicia ya no motivaría el robo del futuro en beneficio del presente. El descuento exponencial de los futuros flujos de efectivo implica el &#8220;cobro en efectivo&#8221; de la tierra entera como oposición a una &#8220;liquidación&#8221; al por mayor de nuestros recursos restantes.</p>
<p>Mientras que el interés tiende a la concentración de la riqueza, el aplazamiento promueve su distribución. En cualquier economía con una especialización del trabajo más allá del nivel familiar, los seres humanos necesitan realizar intercambios para poder subsistir. Ambos, el interés y el aplazamiento, representan un arancel por el uso del dinero, pero la diferencia clave es que en el primer sistema, el arancel se devenga a aquellos que ya tienen dinero, mientras que en el último sistema es <em>gravado sobre </em>ellos. La riqueza viene con un gran costo de mantenimiento, recreando así las dinámicas hacia la acumulación de posesiones que rigieron las actitudes de los cazadores-recolectores.</p>
<p>Mientras que la seguridad en un sistema basado en el interés surge de la acumulación de dinero, en un sistema de aplazamiento viene de tener canales productivos a través de los cuales encaminarlo &#8211; esto es, volverse un nexo del flujo de riqueza y no un punto para su acumulación. En otras palabras, pone el foco en las relaciones, no en el &#8220;tener&#8221;. El sistema de aplazamiento concuerda con un diferente sentido del ser, afirmado no por el encerrar más y más del mundo dentro de los confines de mi y mío, sino por el desarrollar una profunda relación con otros. Promueve la reciprocidad, el compartir, y la rápida circulación de riqueza.</p>
<p>El el sistema de hoy, es mucho mejor tener mil dólares que que diez personas que te deban cien dólares. En un sistema de aplazamiento lo opuesto es verdad. Puesto que el dinero decae con el tiempo, si yo tengo algo de dinero que no estoy usando ya mismo, estoy feliz de prestártelo, igual que si tuviera más pan del que pudiera comer, te daría algo. Si necesito algo de dinero en el futuro, puedo cobrar mis obligaciones o crear nuevas con alguien dentro de mi red que tenga más dinero del que necesite para cubrir sus necesidades inmediatas. Como dice Gesell:</p>
<p><em>Con la introducción del Dinero Libre, el dinero ha sido reducido al nivel de los paraguas; amigos y conocidos se asisten unos a otros mutuamente como lo más normal con préstamos de dinero. Nadie acumula, o puede acumular, puesto que el dinero está bajo la compulsión de circular. Pero justamente porque nadie puede formar reservas de dinero, las reservas no son necesarias. Pues la circulación del dinero es regular e ininterrumpida.</em>[6]</p>
<p>El dinero ya no será un bien escaso, acopiado y mantenido alejado de otros; más bien, tenderá a circular a la &#8220;velocidad&#8221; máxima posible. La entidad emisora asegurará precios estables (P) de acuerdo a la ecuación de intercambio (MV=PQ) mediante la regulación la cantidad de moneda en circulación (M) en correspondencia con la producción económica real total (Q). El mismo resultado podría ser logrado asociando la moneda a una canasta de bienes de consumo cuyo nivel corresponda a la actividad económica en su conjunto, como ha sido propuesto por Bernard Lietaer.</p>
<p>Las dinámicas de un sistema monetario basado en el aplazamiento asegurarán una cantidad suficiente para todos. Esto está en contradicción con la economía de hoy en la cual un exceso de bienes materiales está acoplado con su distribución groseramente desigual. De allí la profunda contradicción en la cual, por un lado, hay cientos de millones de personas que están desempleadas o abocadas a trabajos triviales y sin sentido, mientras que por otro lado hay trabajo muy importante, significativo, que se deja sin hacer—resaltando una desconexión entre la creatividad humana y las necesidades humanas. &#8220;Con el Dinero Libre la demanda es inseparable del dinero, no es más una manifestación de la voluntad de los poseedores del dinero. El Dinero Libre no es el instrumento de la demanda, sino la demanda misma, demanda materializada y encontrando, sobre una misma base, a la oferta, la cual siempre fue, y permanece, algo material.&#8221;[7]</p>
<p>Cuando miro a la pobreza de este mundo, la ansiedad, la persecución desesperada y destructiva del sueño fraudulento de la seguridad, difícilmente puedo reprimir un aullido de protesta. No porque sea injusto, aunque lo es, ¡sino porque es tan innecesario! Vivimos, después de todo, en un mundo de abundancia, y siempre hemos. El sistema monetario actual, y por debajo de el, el cercamiento de lo salvaje dentro de lo privado, ha creado una escasez artificial donde no existía ninguna. No es la comida o cualquier otra necesidad la que es escasa; es el dinero, cuya escasez construida induce lo mismo en todo lo demás.</p>
<p>En una sociedad tecnológica altamente especializada, la mayoría de nosotros necesita realizar intercambios para vivir. Para hacerlo, necesitamos un medio de intercambio &#8211; dinero. Algunas personas, notando este hecho inescapable, no pueden ver otra alternativa que el retornar a una sociedad primitiva, deshacer el milenario curso de la civilización, que ellos, muy comprensiblemente ven como una enorme equivocación. El escenario cambia se el dinero es usado para recrear en lugar de destruir las relaciones sociales del un cazador-recolector. En esas sociedades, cuando un cazador mataba a un gran animal, daría la mayor parte de la carne, dividiéndola de acuerdo al parentesco, cariño personal, y necesidad. Como con la moneda de aplazamiento, era mucho mejor tener muchas personas que &#8220;te deban una&#8221; que tener una gran pila de carne podrida, o incluso tasajo, que debería ser transportado o asegurado. ¿Por qué incluso querrías, cuando tu comunidad es tan generosa hacia ti como tu hacia ella? La seguridad vendría del compartir. La buena suerte de tu vecino sería tu propia buena suerte también. Si te cruzases con una fuente de riqueza inesperadamente grande, harías una gran fiesta. Como un miembro de la tribu Pirahã explicó cuando le preguntaron sobre el almacenamiento de la comida: &#8220;Almaceno carne en el estómago de mi hermano.&#8221;[8]</p>
<p>Una moneda con interés negativo es un paso adelante hacia las economías del dar de antaño que fortalecen y definen comunidades. Describiendo la teoría del regalo de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Lewis_Hyde" target="_blank">Lewis Hyde</a>, la autora <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Jessica_Prentice" target="_blank">Jessica Prentice</a> escribe, &#8220;Parte de la energía sagrada/erótica de los regalos es que el receptor no puede acumularlos—o el regalo debe ser pasado, u otro regalo necesita ser dado de modo que la energía del regalar se siga moviendo. Los regalos son sobre el fluir, y están hechos para circular.&#8221;[9] Ésta es una descripción perfecta del dinero libre, que como un regalo juntando polvo en el armario pierde su valor mientras se mantiene sin uso. El dinero libre revierte la compulsión a expandir y fortificar constantemente la acumulación de lo privado, el ámbito de yo y mío. Así como el interés achica el círculo del ser hasta que somos dejados con el alienado, mercenario ego de la civilización moderna, el aplazamiento, lo opuesto del interés, lo amplía para reunirnos con la comunidad y toda la humanidad, terminando con la escasez artificial y la competencia de la Edad de la Usura.</p>
<p>El aplazamiento recrea, en el ámbito del dinero, la aversión del cazador-recolector hacia el almacenamiento de alimentos o otro tipo de acumulación material. Resucita la antigua mentalidad de la abundancia del cazador-recolector, en la cual compartir es fácil y natural, en la cual no hay un loco bregar por encerrar el mundo. Promete un retorno en espíritu a la &#8220;sociedad afluente original&#8221; de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Marshall_Sahlins" target="_blank">Marshall Sahlins</a>, pero a un nivel de complejidad superior. No es un retorno tecnológico a la Edad de Piedra, como algunos primitivistas visualizan luego del colapso, sino un retorno espiritual.</p>
<p>Considere el concepto !Kung de riqueza, explorado en este intercambio entre el antropólogo <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Richard_Borshay_Lee" target="_blank">Richard Lee</a> y un hombre !Kung, !Xoma:</p>
<p><em>Le pregunté a !Xoma, ‘¿Que hace a un hombre ser </em>//kaiha <em>[rico]—tener muchas bolsas de </em>//kai <em>[cuentas u otros bienes] es su choza?’</em></p>
<p>‘<em>Tener </em>//kai <em>no te hace un </em>//kaiha<em>,’ replicó !Xoma. ‘Es cuando alguien hace que muchos bienes circulen que nosotros podemos llamarlo </em>//kaiha<em>.’</em></p>
<p><em>Lo que !Xoma parecía estar diciendo es que no era el número de tus bienes lo que constituía tu riqueza, era el número de tus amigos. La persona rica era medida por la frecuencia de sus transacciones y no por el inventario de sus bienes.</em> [10]</p>
<p>La riqueza en un sistema de aplazamiento evoluciona hacia algo similar al modelo Melanesio del Noroeste del Pacífico, en el cual un líder &#8220;actúa como una estación de intercambio para los bienes fluyendo recíprocamente entre su propio y otros grupos de la sociedad.&#8221;[11] El <em>estatus</em> no estaba asociado con la acumulación de dinero o posesiones, sino más bien con una gran responsabilidad para la generosidad. ¿Puede imaginar una sociedad en la cual el prestigio, poder, y liderazgo sean asignados a aquellos con la mayor inclinación y capacidad de dar?</p>
<p>En un sistema donde la afluencia como del compartir, nuestro foco no está más en cómo ganarnos la vida. Nos focalizamos en cambio en cómo dar mejor nuestros regalos. Un corolario es que el dinero y el arte no están más peleados.</p>
<p>Imagine una vida en la cual usted simplemente se focaliza en su arte, en sus regalos, en ser útil, en el sereno conocimiento de que sus necesidades serán satisfechas automáticamente como la norma&#8211;tal economía es posible. En ella, la competencia está reducida a su propio dominio: un anhelo de excelencia en todo lo que hagamos. En ella, el trabajo productivo viene de un deseo de crear un mundo más hermoso, no de poseerlo; <em>vivir </em>y no solo sobrevivir. Todos sabemos en nuestros corazones que una economía así es posible. La conocemos en nuestros sueños, esos que negamos porque tenemos que &#8220;ganarnos la vida&#8221;. La vida de vuelve un sucio negocio, una lucha. La Edad de la Usura nos presenta con una ineluctable presión, que podemos resistir pero de la que no podemos escapar: ganarse la vida es negar el arte, el objetivo, y la belleza.</p>
<p><img src="http://www.realitysandwich.com/sites/realitysandwich.com/files/images/money2small.jpg" border="0" alt="" width="149" height="170" align="bottom" /></p>
<p>La frase &#8220;no puedo darme el lujo&#8221; revela bien cuan seguido el dinero impide nuestras tendencias innatas hacia la amabilidad, la generosidad, el esparcimiento, y la creatividad. El dinero basado en interés genera la codicia que confundimos como naturaleza humana, y perpetúa la ilusión de que la seguridad y la riqueza vienen de acaparar más y más del mundo dentro de si mismo, cincelando una provincia más y más grande del &#8220;yo&#8221; a expensas de toda otra persona, animal, planta, y ecosistema. Además parece contradecir directamente la enseñanza del karma, que dice que lo que le hacemos al mundo, nos lo hacemos a nosotros mismos. En nuestro actual sistema monetario, dar al mundo significa menos para mí, ¡no más! El dinero libre revierte este rol y pone al dinero en línea con el karma, fortaleciendo mas que negando su principio fundamental de que enriqueciendo al mundo, nos enriquecemos a nosotros mismos.</p>
<p>Cuando la riqueza es separada de la acumulación, y refiere en cambio a una riqueza de relaciones, la riqueza de cada persona hace a todos más ricos. El arte no estará más limitada a lo que podamos permitirnos, pues el dinero será aliado del arte, no su enemigo. Los negocios serán buscar maneras de dotar de riqueza a otros en lugar de quitar riqueza de otros. No más, entonces, estarán nuestras vidas llenas de cosas baratas. El trabajo no estará más determinado por la búsqueda de dinero, sino que encontrará maneras de servir mejor a los otros en el mundo, cada uno de acuerdo a sus dones y temperamento únicos. Ésa será, evidentemente por si misma, el camino hacia las riquezas—ambas espirituales y financieras, ya que las dos no estarán más en conflicto.</p>
<p>Me gustaría hacer un comentario sobre la popular idea New Age de la &#8220;programación de la prosperidad&#8221;, &#8220;abrirse al fluir de la abundancia&#8221;, lo que es decir, volverse rico a través del poder del pensamiento positivo. Estas ideas vienen de una fuente válida &#8211; la comprensión de que la escasez de nuestro mundo es un artificio de nuestras creencias colectivas, y no la realidad fundamental. Sin embargo, son inherentemente inconsistentes con el sistema monetario que tenemos hoy. Uno de los principios de la programación de la prosperidad es librarse de la culpa que surge de la creencia de que sólo puedes ser rico si otro es pobre; que más para mi es menos para ti. El problema, ilustrado en la Parte 1 de este ensayo, ¡es que bajo el sistema monetario actual, esto es verdad! Más para mi ES menos para &#8220;ti&#8221;. El ámbito monetizado crece a expensas de la naturaleza, la cultura, la salud, y el espíritu. La culpa que sentimos respecto del dinero está muy justificada. Ciertamente, podemos crear cosas hermosas, organizaciones valiosas, causas nobles con el dinero, pero en algún nivel estamos robándole a Pedro para pagarle a Pablo. Comprenda por favor que no estoy sugiriendo que usted Al contrario, cuando suficiente gente lo haga, el sistema monetario cambiará, para conformarse a la nueva creencia. El sistema monetario actual yace sobre una fundación de Separación. Es tanto un efecto como una causa de nuestra percepción de que somos sujetos discretos y separados en un universo que es Otro. Abrirse a la abundancia solo puede suceder cuando dejamos esta identidad y nos abrimos a la riqueza de nuestro ser verdadero, conectado. Esta nueva identidad no quiere participar de la usura.</p>
<p>Mi querido lector, piense en ello: ¿Quién es usted realmente para decir, &#8220;Te prestaré dinero &#8212; pero solo me me das aún más en retorno&#8221;? ¿Cuando necesitamos dinero para vivir, no es eso una fórmula para la esclavitud? Significativamente, el perdón de las deudas por lo cual Solon era famoso fue motivado en parte por la endeudada servidumbre de una creciente proporción de la población. Hoy, los jóvenes se sienten esclavizados por sus préstamos educativos, los propietarios por sus hipotecas, y enteras naciones del Tercer Mundo por su deuda externa. El interés es esclavitud. Y puesto que la condición de la esclavitud rebaja tanto al esclavizador como al esclavo, en nuestros corazones no queremos nada de ello.</p>
<p>La metamorfosis del sentido humano del ser, la transición de una Edad de Separación a una Edad de Reunión, está en camino hoy, propulsada por una convergencia de crisis que están volviendo al viejo ser, y a la civilización que descansa sobre él, obsoletos. Cada crisis emana de una faceta diferente de la separación; cada faceta de la separación contiene en si misma la semilla de su propia destrucción. Así es la crisis financiera actual, la culminación de un esquema Ponzi que ha durado siglos y basado en la ilusión de que un planeta finito puede soportar el incremento exponencial para siempre. Hoy, a menos que encontremos aún no soñadas fuentes de capital social y natural para incinerar, esa burbuja está a punto de explotar.</p>
<p>Cuanto más demoremos, más duramente bregaremos para aplicar un arreglo técnico tras otro a nuestro tambaleante sistema monetario, más severa será la crisis y su dislocación subsiguiente. El resultado eventual, sin embargo, está asegurado: un nuevo sistema monetario emergerá que esté alineado con las prioridades de ser conectado, interdependiente: sustentabilidad, belleza, y totalidad.</p>
<p>Una moneda basada en el aplazamiento es sólo parte de esta transición. Debido a consideraciones de espacio he ignorado piezas clave de una economía de la Reunión, tales como la contabilidad del costo completo, los sistemas bancarios JAK, las monedas locales, las monedas de crédito mutuo, la economía del arrendamiento, economías P2P, y la ecología industrial. Aún así, el aplazamiento es la clave. Una economía que emula los principios ecológicos no puede descansar sobre un sistema monetario que requiere crecimiento exponencial. Los dos son enemigos. Mientras aún reine la usura, todas las otras piezas serán marginales. Sin embargo, los esfuerzos de visionarios tales como <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/E._F._Schumacher_Society" target="_blank">E.F. Schumacher</a>, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Paul_Hawken" target="_blank">Paul Hawken</a>, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Herman_Daly" target="_blank">Herman Daly</a>, e incontables otros no son en vano. Ellos han plantado las semillas de un nuevo tipo de economía que curará nuestra asolada tierra.</p>
<p>El dinero en la Edad de la Reunión será un agente para el desarrollo de capital social, cultural, natural, y espiritual, y no para su consumo. Será un mecanismo para el intercambio de riqueza, no para su acumulación. Será un medio para la creación de belleza, no su disminución. Será una barrera contra la codicia, no un incentivo. Promoverá el trabajo lúdico creativo, y no necesitará de &#8220;empleos&#8221;. Fortalecerá los procesos cíclicos de la naturaleza, y no los violará. Y acompañará un cambio en la conciencia que estamos comenzando a experimentar hoy, un cambio hacia un ser conectado enamorado del mundo. Ése, después de todo, es el ser verdadero, y eso es a lo que retornaremos a medida que la pretensión del incremento interminable colapse.</p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p>[1] Keynes discute el trabajo de Gesell en su clásico de 1936, <em>Teoría General del Empleo, el Interés, y el Diner</em>o. Dice que la solución de aplazamiento es sólida pero incompleta. Puesto que la moneda no es la única en tener un premio a la liquidez, el peligro de un sistema de aplazamiento sería que otras formas de dinero, tales como dinero bancario de reservas fraccionarias, y papeles comerciales, tomarían el rol que la moneda ejerce hoy, con resultados similares. Ésta no es una dificultad teórica insuperable, pero requiere una transformación más integral del dinero de lo que puedo describir en este espacio.</p>
<p>[2] Esta historia se deriva del libro de 2001 de Bernard Lietaer, <em>El Futuro del Dinero</em>.</p>
<p>[3] Una lista y una descripción aparecen en <em>Stamp Scrip</em>. Irving Fisher, LL.D. New York, Adelphi Company, 1933</p>
<p>[4] Birch, Dave. &#8220;Cuando el dinero de Monopolio era real&#8221;, Digital Money Forum, 12 de Junio de 2007, http://digitaldebateblogs.typepad.com/digital_money/2007/06/when_monopoly_m.html</p>
<p>[5] Gesell, Silvio. <em>The Natural Economic Order</em>, 1906. Traducido por Philip Pye. Cap. 4.1</p>
<p>[6] Gesell, Cap. 5.5. Gesell también abogaba por la abolición de la tenencia de la tierra.</p>
<p>[7]Gesell, cap. 4.4</p>
<p>[8] Everett, Daniel L., &#8220;Cultural Constraints on Grammar and Cognition in Pirahã: Another Look at the Design Features of Human Language&#8221; Current Anthropology, Aug-Oct 2005. Vol.46, No. 4</p>
<p>[9] Prentice, Jessica. Stirring the Cauldron – New Egg Moon, April 13, 2005. www.wisefoodways.com</p>
<p>[10] Lee, Richard. <em>The Dobe !Kung</em>. P. 101</p>
<p>[11] Sahlins, Marshall. <em>Stone Age Economics</em>, p. 209</p>
<p><strong>Notas del traductor</strong></p>
<p>[*] He traducido, con cierta libertad, el término inglés <em>demurrage </em>como &#8216;aplazamiento&#8217;. Demurrage es una tasa pagada al dueño de un barco, por las demoras que sufre la carga de su barco en un puerto. La idea subyacente en este contexto, es que sería una tasa o impuesto a la demora o el aplazamiento en la circulación de la moneda. Impuesto a la demora en la circulación de la moneda, sería una traducción más exacta. Interés negativo, sería también apropiado.</p>
<p>La obra de Silvio Gesell mencionada, <em>El Orden Económico 	Natural</em>, puede bajarse completa(los tres tomos), en español, 	<a href="http://www.laeditorialvirtual.com.ar/Pages/SilvioGesell/SilvioGesell_ElOrdenEconomico_Indice.htm" target="_blank">aquí</a>.</p>
<p><em>Traducción de Mauro Lacy</em></p>
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		<title>Dinero y Crisis de Civilización</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Oct 2008 00:11:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mauro</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Suponga que me da un millón de dólares con las instrucciones, &#8220;Invierta esto beneficiosamente, y le pagaré bien.&#8221; Yo soy un especulador sagaz &#8212; ¿por qué no? Así es que salgo a la calle y doy fajos de billetes a peatones aleatorios. Diez mil dólares a cada uno. A cambio, ellos firman un pagaré por valor <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2008/10/14/dinero-y-crisis-de-civilizacion">Dinero y Crisis de Civilización</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Suponga que me da un millón de dólares con las instrucciones, &#8220;Invierta esto beneficiosamente, y le pagaré bien.&#8221; Yo soy un especulador sagaz &#8212; ¿por qué no? Así es que salgo a la calle y doy fajos de billetes a peatones aleatorios. Diez mil dólares a cada uno. A cambio, ellos firman un pagaré por valor de 20.000 dólares, a pagar en cinco años. Vuelvo y le digo, &#8220;¡Mire estos pagarés! He generado un retorno anual del 20% sobre su inversión.&#8221; Usted está muy satisfecho, y me paga una comisión enorme.</p>
<p>He obtenido ahora una gran pila de pagarés, así que puedo usar estos &#8220;bienes&#8221; como colateral para pedir prestado aún más dinero, que presto a aún más gente, o vendo a otros como yo que hacen lo mismo. También compro un seguro para cubrirme en caso de que los prestatarios no puedan pagar &#8212; ¡y pago ese seguro como esos mismos pagarés! Y así va, cada nuevo préstamo volviéndose el bien de alguien sobre el cual pedir prestado aún más dinero. Todos cosechamos grandes comisiones y premios, ya que el valor nominal total de todos los bienes que creamos a partir de aquel millón de dólares inicial es ahora cincuenta veces ese valor.</p>
<p>Entonces un día, el primer grupo de pagarés vence. ¿Pero adivinen que? La persona que puso su nombre en el pagaré justo ahora no puede pagarme. De hecho, un montón de prestatarios no pueden. Trato de ocultar este hecho vergonzoso tanto como sea posible, pero pronto usted comienza a sospechar. Quiere su millón de dólares de vuelta &#8212; en efectivo. Trato de vender los pagarés que poseo y sus derivados, pero los demás también se vuelven suspicaces, y nadie los compra. La compañía de seguros trata de cubrir mis pérdidas, ¡pero solo puede hacerlo si vende los pagarés que le dí!</p>
<p>Asia que finalmente, el gobierno interviene y compra los pagarés, rescata a la compañía de seguros y a todos los demás tenedores de pagarés y sus derivados. Su valor total es mucho más que un millón de dólares ahora. Yo y mis emprendedores amigos nos retiramos con nuestros beneficios. Todos los demás los pagan.</p>
<p>Éste es el primer nivel de lo que sucedió en la industria financiera durante la década pasada. Es una inmensa transferencia de riqueza hacia la elite financiera, que será financiada por los contribuyentes norteamericanos, las corporaciones y gobiernos extranjeros, y finalmente los trabajadores extranjeros que subsidian la deuda norteamericana indirectamente, vía el menor poder adquisitivo de sus salarios. Sin embargo, ver la crisis actual meramente como el resultado de una gran conspiración, es errar en su verdadera significación.</p>
<p>Pienso que todos sentimos que estamos cerca del fin de una era. Al nivel más superficial, es la era desregulada tipo casino de la manipulación financiera la que está terminando. Pero los esfuerzos actuales de las elites políticas para arreglar la crisis a este nivel sólo revelarán sus dimensiones más profundas. De hecho, la crisis va &#8220;hasta el fondo.&#8221; Surge de la propia naturaleza del dinero y la propiedad en el mundo actual, y persistirá y continuará intensificándose hasta que el dinero mismo sea transformado. Un proceso que fue desarrollándose durante siglos está en sus etapas finales de desenvolvimiento.</p>
<p>El dinero como lo conocemos hoy tiene a la crisis y al colapso metidos en su diseño básico. Esto es así porque el dinero busca el interés, rinde interés, y es de hecho nacido del interés. Para ver como funciona esto, volvamos a algunos temas básicos de finanzas. El dinero es creado cuando alguien pide un crédito a un banco (o más recientemente, una especie de crédito a alguna institución de otro tipo). Un endeudamiento es una promesa de pago de dinero en el futuro para comprar algo hoy; en otras palabras, pedir dinero prestado es una forma de intercambio postergado. Recibo algo ahora (comprado con el dinero que tomé prestado) y acuerdo dar algo en el futuro (un bien o servicio que venderé para obtener el dinero para pagar la deuda). Normalmente, un banco o cualquier otro prestamista sólo está de acuerdo en prestarle dinero si hay una expectativa razonable de que usted lo pagará; en otras palabras, si hay una expectativa razonable de que usted producirá bienes o servicios de valor equivalente. Esta &#8220;expectativa razonable&#8221; puede ser garantizada mediante una garantía, o puede ser registrada en su calificación de crédito.</p>
<p>Cada vez que usted usa dinero, está esencialmente garantizando &#8220;he realizado un servicio o proveído un bien de valor equivalente a lo que estoy comprando.&#8221; Si el dinero es dinero prestado, usted está diciendo que proveerá un bien o un servicio equivalente en el futuro.</p>
<p>Ahora aparece el interés. ¿Qué motiva a un banco a prestar a alguien en un primer lugar? Es el interés. El interés mueve la creación de dinero actualmente. Cada vez que se crea dinero mediante un endeudamiento, una necesidad de crear aún más dinero en el futuro es también creada. La cantidad de dinero debe crecer a través del tiempo, lo cual significa que el volumen de bienes y servicios debe también crecer a través del tiempo.</p>
<p>Si el volumen de dinero crece más rápidamente que el volumen de bienes y servicios, el resultado es inflación. Si crece más lentamente &#8212; por ejemplo debido a un achicamiento de los préstamos &#8212; el resultado es bancarrotas, recesión, o deflación. El gobierno puede incrementar o decrementar la oferta de dinero de varias maneras. Primero, puede crear dinero pidiéndolo prestado del banco central, o en Norteamérica, de la Reserva Federal. Este dinero termina como depósitos bancarios, que a su vez dan a los bancos mayores reservas marginales sobre las cuales extender préstamos. Como ve, la capacidad de un banco de crear dinero está limitada por sus requerimientos de margen de reservas. Típicamente, un banco debe poseer efectivo (o depósitos del banco central) por el monto del 10% del total de los depósitos de sus clientes. El otro 90%, puede prestarlo nuevamente, creando así dinero nuevo. Este dinero termina de nuevo en los depósitos del banco, permitiendo que otro 81% (el 90% del 90%) sea prestado nuevamente. De este modo, cada dólar de los depósitos iniciales termina como 9 dólares de dinero nuevo. El gasto público de dinero a préstamo del banco central actúa como una semilla para la creación de nuevo dinero. (Por supuesto, ¡esto depende de la disposición del banco a prestar! En una congelación del crédito tal como pasó esta semana, los bancos acumulan reservas en exceso, y las repetidas inyecciones de dinero del gobierno tienen poco efecto.)</p>
<p>Otra manera de incrementar la oferta de dinero es bajar los requerimientos de reservas marginales. En la práctica esto es raramente hecho, al menos directamente. Sin embargo, en la última década, varios tipos de préstamos no-bancarios han evadido el requerimiento del margen de reservas, a través de la sopa de letras de los instrumentos financieros que ha oído en las noticias. El resultado es que cada dólar de beneficio original ha sido apalancado no a nueve veces su valor original, como en los bancos tradicionales, sino a 70 veces o incluso más. Esto ha permitido retornos de inversión mucho más allá del alrededor de 5% disponible en bancos tradicionales, junto con paquetes de &#8220;compensación&#8221; más allá de los sueños de la avaricia.</p>
<p>Cada nuevo dólar que es creado viene con un nuevo dólar de endeudamiento &#8212; más que un dólar de deuda, debido al interés. La deuda es eventualmente cancelada con bienes y servicios, o con más dinero prestado, el cual a su vez puede ser cancelado con aún más dinero prestado&#8230; pero eventualmente será usado para comprar bienes y servicios. El interés tiene que venir de <em>algún lado</em>. Pedir prestado más dinero para hacer los pagos de interés de un crédito existente, meramente pospone la hora de la verdad, postergando la necesidad de crear nuevos bienes y servicios.</p>
<p>El sistema completo de dinero que produce interés funciona bien en tanto el volumen de bienes y servicios intercambiados por dinero siga creciendo. La crisis que estamos viendo hoy es en parte debida a que nuevo dinero ha sido creado mucho más rápidamente de que lo han sido creados bienes y servicios, y mucho más rápido de lo que ha sido históricamente sostenible. Hay solo dos maneras para salir de tal situación: inflación y bancarrotas. Cada una de ellas involucra la destrucción de dinero. La convulsiones actuales de las elites financieras y políticas básicamente se reducen a un intento fútil de prevenir ambas. Su primer objetivo es prevenir la evaporación de dinero mediante bancarrotas masivas, ya que es, después de todo, su dinero.</p>
<p>Hay además una crisis mucho más profunda operando, una crisis en la creación de bienes y servicios que subyace al dinero para comenzar, y es esta crisis la que dio origen a la burbuja inmobiliaria a la que todos culpan por la situación actual. Para entenderlo, pongámonos de acuerdo en qué constituye un &#8220;bien&#8221; o un &#8220;servicio&#8221;. En economía, estos términos se refieren a algo que es cambiable por dinero. Si yo cuido a sus hijos gratis, los economistas no lo cuentan como un servicio. No puede ser usado para pagar una deuda financiera: No puedo ir al supermercado y decir, &#8220;Cuidé a los hijos de mi vecino esta mañana, así que por favor denme comida.&#8221; Pero si abro una guardería y le cobro, he creado un &#8220;servicio&#8221;. El PBI sube y, de acuerdo a los economistas, la sociedad se ha vuelto más próspera.</p>
<p>Lo mismo es verdad si desmonto un bosque y vendo la madera. Mientras esté en pie e inaccesible, no es un bien. Sólo se vuelve &#8220;bueno&#8221; cuando construyo un camino para el talado, contrato mano de obra, lo corto, y lo transporto a un comprador. Convierto un bosque en madera, un bien de consumo masivo, y el PBI crece. Similarmente, si creo una nueva canción y la comparto gratuitamente, el PBI no sube y la sociedad no es considerada más rica, pero si la protejo y la vendo, se vuelve un bien. O puedo encontrar una sociedad tradicional que use hierbas y técnicas shamánicas para la curación, destruir su cultura, y hacerlos dependientes de medicina farmacéutica que deban comprar, sacarlos de su tierra así no pueden conseguir sustento como granjeros y deben comprar comida, arrasar la tierra y contratarlos en una plantación de bananas &#8212; y he hecho al mundo más rico. He llevado varias funciones, relaciones, y recursos naturales al ámbito del dinero. En El Ascenso de la Humanidad describo este proceso en profundidad: la conversión de capital social, natural, cultural, y espiritual en dinero.</p>
<p>Esencialmente, para que la economía continúe creciendo y para que el sistema monetario (basado en interés) permanezca viable, más y más de la naturaleza y de las relaciones humanas debe ser monetizado. Por ejemplo, treinta años atrás la mayoría de las comidas eran preparadas en el hogar; hoy algo así como dos tercios son preparadas afuera, en restaurantes o comederos de supermercados. Una función antes no paga, el cocinar, se ha vuelto un &#8220;servicio&#8221;. Y somos más ricos debido a ello. ¿O no?</p>
<p>Otro motor principal del crecimiento económico durante las últimas tres décadas, el cuidado infantil, también nos ha hecho ricos. Estamos ahora liberados de la molestia de cuidar a nuestros propios niños. Pagamos a expertos en cambio, quienes pueden hacerlo mucho más eficientemente.</p>
<p>En tiempos antiguos el entretenimiento también era una función libre, participativa. Todos tocaban un instrumento, cantaban, actuaban. Incluso hace 75 años en Norteamérica, cada pequeño pueblo tenía su propia banda y equipo de béisbol. Ahora pagamos por esos servicios. La economía ha crecido. Albricias.</p>
<p>La crisis que estamos enfrentando hoy surge del hecho de que prácticamente no hay más capital social, cultural, natural, y espiritual remanente que podamos convertir en dinero. Siglos, milenios de casi continua creación de dinero nos han dejado tan desamparados que no nos queda nada más para vender. Nuestros bosques están dañados más allá de la reparación, nuestro suelo agotado y lavado en el mar, nuestros recursos pesqueros, pescados, la capacidad rejuvenecedora de la tierra para reciclar nuestra basura, saturada. Nuestro tesoro cultural de canciones e historias, imágenes e iconos, ha sido saqueado y puesto bajo derechos de copia. Cualquier frase ingeniosa que pueda pensar es ya un eslogan registrado. Nuestras propias relaciones humanas y capacidades nos han sido quitadas y vueltas a vender, de modo que ahora dependamos de extraños, y por lo tanto del dinero, por cosas por las que pocos humanos pagaron hasta hace poco: comida, refugio, vestimenta, entretenimiento, el cuidado de los niños, cocinar. La vida misma se vuelto un artículo de consumo. Hoy vendemos los últimos vestigios de nuestro legado divino: nuestra salud, la biosfera y el genoma, incluso nuestras propias mentes. Este es el proceso que está culminando en nuestra era. Está casi completo, especialmente en América y en el mundo &#8220;desarrollado&#8221;. En el mundo en vías de desarrollo aún quedan personas que viven sustancialmente en culturas del dar, donde la riqueza natural y social no es aún sujeto de propiedad. La globalización es el proceso de quitar estos bienes, para alimentar la insaciable, existencial necesidad de crecer de la máquina de dinero. Aún así, este asolamiento de otras tierras está llegando también a sus límites, tanto debido a que ya no queda mucho para tomar, como a sectores crecientes de resistencia efectiva.</p>
<p>El resultado es que la oferta de dinero &#8212; y el correspondiente volumen de endeudamiento &#8212; ha superado durante varias décadas a la producción de bienes y servicios que promete. Esto está profundamente relacionado al problema clásico de exceso de oferta en las economías capitalistas. La crisis Marxista del capital puede ser postergada hacia el futuro en tanto y en cuanto industrias nuevas, de alto beneficio, y nuevos mercados, puedan ser desarrollados para compensar el círculo vicioso de beneficios decrecientes, menores salarios, depresión del consumo, y sobreproducción en las industrias maduras. La continuidad del capitalismo como lo conocemos depende de una fuente infinita de estas nuevas industrias, que esencialmente deben convertir infinitos nuevos ámbitos de capital social, natural, cultural, y espiritual, en dinero. El problema es, estos recursos son finitos, y cuánto más cerca están de su agotamiento, más dificultosa resulta su extracción. Por lo tanto, contemporánea con la crisis financiera tenemos una crisis ecológica y una crisis de salud. Están íntimamente interrelacionadas. No podemos convertir mucho más de la tierra en dinero, o mucho más de nuestra salud en dinero, antes de que la base de la vida misma sea amenazada.</p>
<p>Enfrentados con el agotamiento de la no monetizada riqueza común que consume, el capital financiero ha tratado de postergar lo inevitable canibalizándose a si mismo. La burbuja punto com de fines de los 90s mostró que la economía productiva no podía mantenerse al nivel del crecimiento del dinero. Montones de dinero en exceso estaban dando vueltas frenéticamente, buscando un lugar en donde la promesa de los postergados bienes y servicios pudiese ser redimida. Entonces, para posponer el colapso inevitable, la <em>Fed</em> redujo drásticamente las tasas de interés y aflojó la política monetaria, para permitir que viejas deudas sean repagadas con nuevas (en lugar de con nuevos bienes y servicios). Los nuevos bienes y servicios financieros que surgieron fueron ficticios, artefactos de contabilidad fraudulenta en una gran, sistémica escala.</p>
<p>Obviamente, la práctica de pedir nuevo dinero para pagar préstamos e intereses de viejas deudas no puede durar mucho, pero eso es lo que la economía como un todo ha hecho ya por diez años. Desafortunadamente, simplemente el parar con esta práctica no va a resolver el problema subyacente. Un colapso se viene, inevitablemente. El plan de rescate del gobierno, en el mejor de los casos, lo pospondrá por un año o dos (quien sabe, ¡tal vez hasta el 2012!), tiempo suficiente para que los grandes jugadores muevan su dinero a un lugar seguro. Descubrirán, en cambio, que no hay lugar seguro. A medida que el dólar norteamericano pierde su estatus de salvaguarda (lo que sucederá con mayor certeza si el gobierno toma las deudas sucias de Wall Street), puede esperar que el capital persiga a varios activos en una ola inflacionaria antes de que una depresión deflacionaria tenga lugar. Si una congelación del crédito supera a las medidas inflacionarias del gobierno, la depresión llegará aún más rápido.</p>
<p>La crisis actual es en realidad la etapa final de la que comenzó en la década de 1930. Sucesivas soluciones al problema fundamental de mantenerse al ritmo del dinero que se expande con la tasa de interés han sido aplicadas, y agotadas. La primer solución efectiva fue la guerra, un estado que ha sido permanente desde 1940. Las armas nucleares y un cambio en la conciencia humana han limitado la solución de la escalada militar sin fin. Otras soluciones — globalización, desarrollo tecnológico de nuevos bienes y servicios que busquen reemplazar funciones humanas nunca antes convertidas en producto de consumo masivo, explotación tecnológicamente avanzada de recursos naturales antes inalcanzables, y finalmente, auto-canibalismo financiero — han similarmente tenido su curso. A menos que haya ámbitos de riqueza que no he considerado, y nuevas profundidades de pobreza, miseria, y alienación en la que podríamos hundirnos, lo inevitable no puede ser demorado mucho más.</p>
<p>Frente a la crisis inminente, la gente pregunta frecuentemente que pueden hacer para protegerse. &#8220;¿Comprar oro? ¿Guardar comida enlatada? ¿Construir un complejo fortificado en un área remota? ¿Qué debo hacer?&#8221; Me gustaría sugerir una pregunta de un tipo distinto: &#8220;¿Qué es lo más hermoso que puedo hacer?&#8221; Como ve, la crisis acercándose presenta una oportunidad tremenda. Deflación, destrucción del dinero, es solo un mal categórico si la creación de dinero es un bien categórico. Sin embargo, puede ver de los ejemplos que he dado que la creación de dinero nos ha, de muchas maneras, empobrecido a todos. Inversamente, la destrucción de dinero tiene el potencial de enriquecernos. Nos ofrece la oportunidad de reclamar partes de la riqueza común perdida, de los ámbitos del dinero y la propiedad.</p>
<p>De hecho, vemos que esto sucede cada vez que hay una recesión económica. La gente no puede pagar más por varios bienes y servicios, y tiene entonces que depender de amigos y vecinos. Donde no hay dinero para facilitar las transacciones, las economías del dar re-emergen y nuevos tipos de dinero son creados. Ordinariamente, sin embargo, personas e instituciones luchan duramente para prevenir que eso suceda. La primera respuesta habitual a las crisis económicas es hacer y conservar más dinero &#8212; acelerar la conversión de cualquier cosa que puedas en dinero. A un nivel sistémico, la ola de endeudamiento está generando una presión inmensa para extender la conversión en artículos de consumo de la riqueza común. Podemos ver que eso sucede en los llamados a buscar petróleo en Alaska, en comenzar la perforación en mar profundo, y así. El tiempo está dado, sin embargo, para que el proceso inverso comience con fervor &#8212; quitar cosas del ámbito de los bienes y servicios, y retornarlas al ámbito de los regalos, la reciprocidad, la autonomía, y el intercambio comunitario. Note cuidadosamente: esto va a suceder de todos modos en caso de un colapso de la moneda, a medida que la gente pierda sus trabajos o se vuelva muy pobre para comprar cosas. La gente se va a ayudar entre si y comunidades reales resurgirán.</p>
<p>Mientras tanto, todo lo que hagamos para proteger algún recurso natural o social de su conversión en dinero va tanto a aligerar el colapso, como a mitigar su severidad. Cualquier bosque que salve del desarrollo, cualquier camino que detenga, cualquier grupo cooperativo que establezca; cualquiera a quien enseñe a curarse a si mismo, o a construir su propia casa, cocinar su propia comida, hacer su propia vestimenta: cualquier riqueza que cree o agregue al dominio público; cualquier cosa que aleje de la Máquina devoradora del mundo, ayudará a acortar su tiempo de vida. Piense en ello de este modo: si usted actualmente no depende del dinero para alguna parte de los placeres y necesidades de la vida, entonces el colapso del dinero le significará una transición mucho menos dura. Lo mismo se aplica al nivel social. Cualquier red, o comunidad, o institución social que no sea un vehículo para la conversión de la vida en dinero, sostendrá y enriquecerá la vida <em>después</em> del dinero.</p>
<p>En <a href="http://www.realitysandwich.com/money_a_new_beginning_part_2" target="_blank">ensayos previos</a> he descripto sistemas monetarios alternativos, basados en el crédito mutuo y el aplazamiento, que no conducen a la conversión de todo lo que es bueno, verdadero, y hermoso en dinero. Representan una identidad humana fundamentalmente diferente, un sentido del ser fundamentalmente diferente del que domina hoy. No será más verdad que más para mi sea menos para usted. A un nivel personal, la revolución más profunda posible que podemos encarnar es una revolución en nuestro sentido del ser, en nuestra identidad. El discreto y separado ser de Descartes y Adam Smith ha seguido su curso y se está volviendo obsoleto. Estamos dándonos cuenta de nuestra propia inseparabilidad, de cada uno y de la totalidad de toda la vida. El interés niega esta unión, pues busca crecimiento del ser separado a expensas de algo externo, de algún otro. Probablemente todos los que lean este ensayo estén de acuerdo con los principios de inter-conectividad, sea desde una perspectiva Budista o ecológica. Ha llegado el tiempo de vivirlo. Es el tiempo de entrar en el espíritu del dar, que manifiesta la sentida comprensión de la no-separación. Se está volviendo abundantemente obvio que menos para ti (en todas sus dimensiones) es también menos para mi. La ideología de la ganancia perpetua nos ha llevado a un estado de pobreza tan desamparada, que estamos jadeando por aire. Esa ideología, y la civilización construida sobre ella, es lo que está colapsando hoy.</p>
<p>Individual y colectivamente, cualquier cosa que hagamos para resistir o posponer el colapso, sólo lo hará peor. Así que deje de resistirse a la revolución en la existencialidad humana. Si quiere sobrevivir a las múltiples crisis desarrollándose hoy, no busque sobrevivirlas. Ése es el estado mental de la separación; eso es resistencia, aferrarse a un pasado moribundo. En cambio, permita a su perspectiva cambiar hacia la reunión, y piense en términos de lo que puede dar. ¿Cómo puede contribuir a un mundo más hermoso? Ésa es su única responsabilidad y su única seguridad. Las dádivas que necesite para sobrevivir y disfrutar vendrán a usted fácilmente, porque lo que le hace al mundo, se lo hace a usted mismo.</p>
<p>Traducido del original inglés <a href="http://www.realitysandwich.com/money_and_crisis_civilization" target="_blank">Money and the Crisis of Civilization</a>, de <a href="http://www.ascentofhumanity.com/author.php" target="_blank">Charles Eisenstein</a>.</p>
<p>¿Lindo no? Y si no es hoy, será mañana. Tratemos de que sea hoy. Joy. Enjoy.</p>
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