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	<title>Missing link &#187; crisis</title>
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		<title>Dinero: Un Nuevo Comienzo</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Nov 2008 16:39:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mauro</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Traducción del ensayo sobre el dinero de Charles Eisenstein.
</p>
<p>Este ensayo es la primera parte de una serie de dos.</p>
<p>Hay una falla estructural irremediable en la base de nuestra civilización. Yo la llamo Separación, y ha generado todas las crisis que convergen actualmente &#8212; la económica, la de la salud, la ecológica, y la política. Se manifiesta <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2008/11/02/dinero-un-nuevo-comienzo">Dinero: Un Nuevo Comienzo</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Traducción del ensayo sobre el dinero de <a href="http://www.ascentofhumanity.com/author.php" target="_blank">Charles Eisenstein</a>.<br />
<img src="http://www.realitysandwich.com/sites/realitysandwich.civicactions.net/files/imagecache/large/moneybig_o.jpg" border="0" alt="" width="443" height="306" align="bottom" /></p>
<p><em>Este ensayo es la primera parte de <a href="../2008/10/30/dinero-un-nuevo-comienzo-parte-2" target="_blank">una serie de dos</a>.</em></p>
<p>Hay una falla estructural irremediable en la base de nuestra civilización. Yo la llamo Separación, y ha generado todas las crisis que convergen actualmente &#8212; la económica, la de la salud, la ecológica, y la política. Se manifiesta como la separación de cada uno en la disolución de la comunidad, la separación de la naturaleza en la destrucción del entorno, la separación dentro de nosotros mismos en el deterioro de la salud. La ciencia es su ideología más profunda, la tecnología es su cómplice, y el dinero es su agente.</p>
<p>El dinero tal como lo conocemos hoy está íntimamente asociado a nuestra identidad como seres discretos y separados, así como a la destrucción que nuestra separación ha traído. Hay un dicho, &#8220;El dinero es la raíz de todos los males.&#8221; ¿Pero por qué sería así? Después de todo, el objetivo más básico del dinero es simplemente facilitar el intercambio; en otras palabras, el conectar los dones humanos con las necesidades humanas. ¿Qué poder, qué monstruosa perversión, ha transformado al dinero en su opuesto: un agente de escasez?</p>
<p>Pues de hecho, vivimos en un mundo de fundamental abundancia, un mundo donde vastas cantidades de alimento, energía, y materiales se desperdician. La mitad del mundo se muere de hambre mientras que la otra mitad consume lo suficiente como para alimentar a la primera mitad. En el Tercer Mundo y en nuestros propio <em>ghettos</em>, a la gente le falta comida, techo, y otras necesidades básicas, pero no puede comprarlas. A otras personas les encantaría suplir estas necesidades y hacer otros trabajos significativos, pero no pueden porque no hay dinero en ello.</p>
<p>El dinero falla flagrantemente en conectar dones y necesidades. Consumimos vastos recursos en guerras, basura plástica, e innumerables otros productos que no sirven a las necesidades o a la felicidad humanas. ¿Por qué? No es difícil asociarlo a la codicia, al amor por el dinero. Pero sin embargo, en definitiva, la codicia es una falacia, en si misma un síntoma y no una causa de un problema más profundo. Culpar a la codicia y luchar para intensificar el programa de auto-control es intensificar la guerra contra el ser, que es sólo otra expresión de la guerra contra la naturaleza y la guerra contra el otro que se encuentra en la base de nuestra civilización.</p>
<p>En medio de la superabundancia, aún nosotros en los países ricos vivimos en una ansiedad omnipresente, buscando la &#8220;seguridad financiera&#8221; mientras tratamos de mantener a raya a la escasez. Hacemos elecciones (aún aquellas que no tienen nada que ver con el dinero) de acuerdo a lo que &#8220;podamos permitirnos&#8221;, y asociamos comúnmente a la libertad con la riqueza. Pero cuando la perseguimos, encontramos que el paraíso de la libertad financiera es un espejismo, alejándose a medida que nos acercamos a él, y que la persecución misma nos esclaviza. La ansiedad está siempre ahí, la escasez siempre a un desastre de distancia. La codicia es simplemente una respuesta a la percepción de escasez. El dinero, que ha tornado a la abundancia en escasez, precede a la codicia. Pero no el dinero <em>per se</em>, sólo el tipo de dinero que utilizamos hoy, el tipo de dinero que se está evaporando mientras hablamos, dinero con una característica muy especial que asegura su eventual muerte.</p>
<p>Esta característica aparece, en diferentes formas, también en las otras sub-estructuras de nuestra civilización. Al comprenderlo, podemos aclarar la &#8220;irremediable falla estructural&#8221; de nuestra propia civilización; más importante, podemos diseñar nuevos sistemas monetarios que suplanten al viejo y lleven la característica opuesta. Los resultados serán opuestos también: abundancia, no escasez; generosidad, no codicia; y sustentabilidad, no ruina.</p>
<p>La característica definitoria del dinero actual es la usura, mejor conocida como el interés. Es la usura la que genera tanto la ansiedad endémica de hoy, como conduce la máquina devoradora del mundo del crecimiento perpetuo. Para explicar cómo, citaré la hoy famosa parábola de Bernard Lietaer, El Onceavo Redondel,<em> de su libro El futuro del Dinero.</em></p>
<p><em>Hace tiempo, en un pequeño pueblo en las Afueras, la gente usaba el trueque para todas sus transacciones. En cada día de mercado, la gente lo recorría con gallinas, huevos, jamón, y pan, y se involucraba en prolongadas negociaciones para intercambiar lo que necesitaba. En períodos clave del año, como las cosechas o siempre que el granero de alguien necesitase grandes reparaciones después de una tormenta, la gente revivía la tradición de ayudarse unos a otros que habían traído del viejo país. Sabían que si tenían un problema algún día, otros los ayudarían correspondientemente.</em></p>
<p><em>Un día de mercado, llegó un extraño de brillantes zapatos negros y elegante sombrero blanco y observó el proceso completo con una sonrisa sardónica. Cuando vio a un granjero corriendo para acorralar a las seis gallinas que quería intercambiar por un gran jamón, no pudo contener la risa. &#8220;Pobre gente,&#8221; dijo, &#8220;tan primitivos.&#8221; La mujer del granjero lo vio y desafió al extraño, &#8220;¿Piensa que puede atrapar mejor a las gallinas?&#8221; &#8220;Gallinas, no,&#8221; respondió el extraño, &#8220;Pero hay una manera mucho mejor de eliminar todo el inconveniente.&#8221; &#8220;Ah si, ¿cómo?&#8221; preguntó la mujer. &#8220;¿Ve aquél árbol allí?&#8221; replicó el extraño. &#8220;Bueno, iré allí a esperar a que uno de ustedes me traiga un gran cuero de vaca. Entonces que cada familia me visite. Yo les explicaré cual es la mejor manera.&#8221;</em></p>
<p><em>Y así sucedió. Tomó el cuero, y cortó redondeles perfectos en él, y estampó un elaborado y elegante pequeña sello en cada redondel. Entonces le dio a cada familia 10 redondeles, y explicó que cada uno representaba el valor de una gallina. &#8220;Ahora pueden comerciar y regatear con los redondeles mismos en lugar de con las incómodas gallinas,&#8221; explicó.</em></p>
<p><em>Tenía sentido. Todos quedaron impresionados del hombre de los zapatos brillantes y el sombrero inspirador.</em></p>
<p><em>&#8220;Oh, a propósito,&#8221; agregó después de que cada familia hubiese recibido sus 10 redondeles, &#8220;luego de un año, volveré y me sentaré bajo el mismo árbol. Quiero que cada uno de ustedes me traiga de vuelta 11 redondeles. Ese onceavo redondel es un gesto de aprecio por la mejora tecnológica que he introducido en sus vidas.&#8221; &#8220;¿Pero de dónde saldrá el onceavo redondel?&#8221; preguntó el granjero con las seis gallinas. &#8220;Ya verán,&#8221; dijo el hombre con una sonrisa tranquilizadora.</em></p>
<p><em>Asumiendo que la población y su producción anual permanezcan exactamente iguales durante el siguiente año, ¿qué piensan que debería pasar? Recuerden, aquel onceavo redondel nunca fue creado. Por lo tanto, en definitiva, una de cada 11 familias tendrá que perder todos sus redondeles, aún si todos manejan bien sus negocios, para poder proveer del onceavo redondel a las otras 10.</em></p>
<p><em>Así cuando una tormenta amenazó la cosecha de una de las familias, la gente se volvió menos generosa con su tiempo para ayudarlos a ponerla a resguardo antes de que el desastre llegara. Aunque era mucho más conveniente intercambiar los redondeles en lugar de las gallinas en los días de mercado, el nuevo juego también tuvo el efecto secundario no planeado de desalentar activamente la cooperación que era tradicional en el pueblo. En su lugar, el nuevo juego del dinero estaba generando una corriente subyacente sistémica de competencia entre los participantes.</em></p>
<p>Hay realmente sólo tres maneras en que puede terminar esta historia: inflación, bancarrota, o crecimiento. Las mismas opciones que enfrenta una economía basada en la usura. Los pueblerinos podían procurarse otro cuero de vaca y hacer más moneda; o una de cada 11 familias podría quebrar, como observa Lietaer; o podrían incrementar el número de gallinas de modo que nuevos &#8220;redondeles&#8221; tendrían el mismo valor que antes. En una economía real, las tres presiones operan simultáneamente. La presión de la bancarrota produce una inseguridad sistémica, que a su vez lleva a a la gente y a las instituciones a &#8220;hacer&#8221; más dinero a través de medios inflacionarios o productivos. De estas dos opciones, la inflación es sólo una solución temporaria (como estamos descubriendo ahora). Sólo puede empujar un poco hacia el futuro al imperativo del crece-o-muere.</p>
<p>En otras palabras, <em>debido al sistema monetario</em>, la competencia, la inseguridad, y la codicia son una parte inseparable en nuestra economía. No podrán ser eliminadas nunca, mientras las necesidades de la vida estén denominadas en dinero-de-usura. Pero ésta es sólo una de las razones por las cuales el dinero destruye comunidades. La otra está relacionada a la tercer presión: el crecimiento perpetuo.</p>
<p>Como la parábola de Lietaer explica, debido al interés, en cualquier momento dado la cantidad de dinero debida es mayor que la cantidad de dinero existente. Para hacer nuevo dinero no-inflacionario, para mantener el sistema entero en marcha, tenemos que criar más gallinas &#8212; en otras palabras, tenemos que crear más &#8220;bienes y servicios.&#8221; La manera principal de hacerlo es comenzar a vender algo que antes era gratis. Es convertir los bosques en madera, la música en un producto, las ideas en propiedad intelectual, la reciprocidad social en servicios pagos.</p>
<p>¿Quiere volverse rico? Aquí hay una idea de negocios que, de una forma u otra, ha funcionado espectacularmente por miles de años. Muy sencillamente, encuentre algo que la gente haga por si misma o por otro gratuitamente. Entonces quíteselo: vuélvalo ilegal, inconveniente, o en su defecto no disponible. Entonces véndales de nuevo lo que ha tomado. Garantizado, normalmente nadie hace esto conscientemente, pero ése ha sido el efecto neto de la cultura y la tecnología durante los últimos varios miles de años.</p>
<p>Sus ancestros campesinos del siglo XIII raramente pagaban dinero por comida, alojamiento, vestimenta, o entretenimiento (aún menos en una tribu de cazadores-recolectores). La gente era auto-suficiente en todas estas cosas o, más probablemente, dependía de una elaborada red de regalos, del compartir, y la reciprocidad. Es de estas cosas que está construida una comunidad. Hoy, le pagamos a extraños para satisfacer la mayor parte de nuestras necesidades físicas y culturales. Probablemente no conozcas la persona que cultivó tu comida, cosió tu camisa, construyó tu casa, o cantó las canciones en tu iPod. Apoyados por la tecnología, la conversión en bienes de consumo <em>de bienes y servicios previamente no monetarios se ha acelerado durante los últimos siglos, al punto de que hoy hay muy poco que quede fuera del ámbito del dinero.</em> Los vastos comunes, sean de tierra o cultura, han sido acordonados y vendidos &#8212; todo para mantener el ritmo con el crecimiento exponencial del dinero. Ésta es la profunda razón por la cual convertimos bosques en madera, canciones en propiedad intelectual, y así. Es por lo que dos tercios de las comidas en Norteamérica son hoy preparadas fuera del hogar. Es por lo que los remedios basados en plantas han dado lugar a las medicinas farmacéuticas, por lo que el cuidado de niños se ha vuelto un servicio pago, por lo que el agua mineral es la categoría con crecimiento de ventas número uno.</p>
<p>El imperativo del crecimiento perpetuo implícito en el interés es lo que dirige la incesante conversión de la vida, el mundo, y el espíritu en dinero. Completando el círculo vicioso, cuanto más de la vida convertimos en dinero, más dinero necesitamos para vivir. La usura, no el dinero, es la proverbial raíz de todos los males. Induciendo a la competencia y reemplazando las relaciones personales con servicios pagos, desgarra el tejido de la comunidad.</p>
<p>La comunidad está fuertemente vinculada al hecho de regalar; cuando los antropólogos buscan entender una cultura, siguen el flujo de los regalos. A diferencia de las transacciones monetarias, en las cuales no perduran obligaciones luego de que la transacción ha sido completada, el regalar crea una ligadura (que es el significado literal de &#8220;obligación&#8221;). Cuando circulan los regalos, la comunidad se afianza. Prestar dinero a interés es absolutamente contrario al espíritu del regalo. Por un lado, una característica cardinal de un regalo auténtico es que lo damos incondicionalmente. Podemos esperar que nos regalen algo a cambio, sea por el destinatario o por otro miembro de la comunidad, pero no imponemos condiciones sobre un regalo verdadero, o no es realmente un regalo.</p>
<p>Más importante, una característica universal de un regalo es que se incrementa naturalmente a medida que circula dentro de una comunidad, y que este incremento no debe ser mantenido para uno, sino que debe permitírsele circular con el regalo. El interés equivale a mantener el incremento del regalo para uno mismo, reteniéndolo por tanto de circulación en la comunidad, debilitando a la comunidad para el beneficio del individuo. No es un accidente que muchas sociedades prohibieran la usura entre ellos pero la permitieran en las transacciones con extraños, en quienes no se podía confiar en que recircularían un regalo auténtico nuevamente dentro de la comunidad. De allí la prohibición en Deuteronomios 23:20: A un extraño puedes prestarle con usura, pero a tu hermano no debes prestarle con usura.&#8221;</p>
<p>Las ramificaciones de este mandato, cuando se combinan con la enseñanza de Jesús de que todos los hombres son hermanos, son obvias: el interés está prohibido completamente. Esta era la posición de la Iglesia Católica durante la Edad Media, y es aún la regla en el Islam hoy. Sin embargo, comenzando con la separación de Iglesia y estado y acelerándose con el auge del mercantilismo en la tardía Edad Media, se creó presión para resolver la tensión fundamental entre la enseñanza Cristiana y los requerimientos del comercio. La solución provista por Martín Lutero y Juan Calvino fue la de separar la ley civil de la ley moral, afirmando que las maneras de Cristo no eran las maneras del mundo. Así el espíritu se separó aún más de la materia, y la religión retrocedió otro paso hacia la irrelevancia mundana.</p>
<p>Abandonar la prohibición del interés fue el paso clave en la complicidad de la religión en la desacralización del mundo. Después de todo, es el interés el que guía la conversión de todo lo que es sagrado en el mundo &#8212; su belleza, singularidad, y relaciones vitales &#8212; en algo profano. ¿Por qué sabemos intuitivamente que el dinero es profano? Porque es una gran excepción a la irreducible singularidad de todos los seres.</p>
<p>En mi último ensayo para Reality Sandwich, describí como cada gota de agua, incluso cada electrón, es único y sagrado. Pero no es así con cada dólar. El dinero es, por diseño, estándar, genérico. Su dólar es igual a mi dólar. El dinero hoy carece incluso de un número de serie único: Son bits en una computadora, una abstracción de una abstracción de una abstracción. Un bosque es único y sagrado; no así el dinero por su talado. Convierta dos bosques diferentes en dinero, y se vuelven el mismo. Aplicado a las culturas, el mismo principio está creando rápidamente una mono cultura global donde cada servicio es un servicio pago.</p>
<p>Cuando el dinero media todas nuestras relaciones, nosotros también perdemos nuestra singularidad, para volvernos un consumidor estandarizado de bienes y servicios estandarizados, y un empleado estandarizado realizando otros servicios. No hay relaciones económicas personales que sean importantes, porque siempre podemos pagarle a algún otro para hacerlo. No es sorpresa entonces, que aunque nos esforcemos, hallemos tan difícil crear comunidades. No es sorpresa que nos sintamos tan inseguros, tan prescindibles. Todo es debido a la conversión, causada por la usura, de lo singular y sagrado en lo monetizado y genérico.</p>
<p>Debido a que el dinero es identificado con la &#8220;utilidad&#8221; Benthamita &#8212; esto es, el bien &#8212; este proceso completo es considerado racional en la teoría económica (neoclásica) tradicional. Muy sencillamente, cada vez que algo es monetizado, el nivel de &#8220;bienes&#8221; del mundo crece. La misma asunción aparece en el eufemismo &#8220;bienes&#8221; para describir productos de la industria. La misma definición de &#8220;bien&#8221; es cualquier cosa intercambiable por dinero. En otras palabras, Dinero = Bien. ¿Lo tiene?</p>
<p>Por definición, cuando compramos agua embotellada en lugar de agua de la canilla muy contaminada para beber, eso es bueno. Cuando pagamos por el cuidado de niños en lugar de cuidarlos nosotros en nuestra casa, eso es bueno. Cuando compramos un vídeos juego en lugar de salir afuera a jugar, eso es bueno.</p>
<p>En términos económicos convencionales, puede de hecho estar en el interés propio racional de un individuo, abocarse a actividades que vuelvan a la tierra inhabitable. Esto es potencialmente cierto incluso a nivel colectivo: dada la naturaleza exponencial del descuento futuro del flujo de efectivo, puede estar más en nuestro &#8220;interés propio racional&#8221; liquidar todo el capital natural ahora mismo &#8212; cobrarnos en efectivo la tierra &#8212; que preservarla para las generaciones futuras. Después de todo, el valor neto actual de un flujo de efectivo anual eterno de un trillón de dólares son sólo unos veinte trillones de dólares (a un 5% de tasa de interés). Económicamente hablando, sería más racional destruir el planeta en diez años generando una ganancia de 100 trillones, que negociar un nivel sostenible de 3 trillones por año para siempre.</p>
<p>Si suena como una fantasía extraña, ¡considere que eso es exactamente lo que estamos haciendo actualmente! De acuerdo a los parámetros que hemos establecido, estamos haciendo la insana pero racional elección de incinerar nuestro capital natural, social, cultural, y espiritual por el beneficio financiero. Sorprendentemente, este fin fue vislumbrado hace miles de años atrás por el creador de la historia del rey Midas, cuyo toque convertía todo en oro. Encantado al principio con su don, pronto había transformado toda su comida, flores, incluso sus seres queridos, en frío, duro metal. Tal como el rey Midas, nosotros también estamos convirtiendo la belleza natural, las relaciones humanas, y las bases de nuestra propia supervivencia en dinero.</p>
<p>Incluso a pesar de esta antigua advertencia, continuamos comportándonos como si pudiéramos comer nuestro dinero: David Korten habló una vez de un ministro del Este Asiático que dijo que los bosques de su país serían más valiosos talados, con el dinero puesto en el banco para que rinda interés. Aparentemente, los efectos de la destrucción del planeta son de poca importancia para los economistas. William Nordhaus de Yale proclama, &#8220;La agricultura, la parte de la economía que es sensitiva al cambio climático, da cuenta de sólo el tres por ciento del producto nacional. Eso significa que no hay manera de que tenga un efecto muy grande sobre la economía norteamericana.&#8221; El economista de Oxford Wilfred Beckerman le hace eco: &#8220;Aún si el producto neto de la agricultura cayera un 50 por ciento hacia fines del siguiente siglo, representa sólo una disminución del 1.5 por ciento del PBI.&#8221;</p>
<p>¿Debemos, como el Rey Midas, encontrarnos abandonados en un frío, no confortable, feo, inhóspito mundo antes de darnos cuenta de que no podemos comer nuestro dinero?</p>
<p>Debido a que crece exponencialmente, el interés alimenta una linealidad que pone a la humanidad fuera de la naturaleza, que está determinada por ciclos. Sutil pero inexorablemente, lleva a la asunción de que los seres humanos existimos aparte de la ley natural. También, el interés lleva a la incesante ansiedad de demandar siempre más, más, más, propulsando la interminable conversión de toda riqueza en capital financiero. Parte de esta ansiedad está codificada en la propia palabra, &#8220;interés&#8221;, que implica que el interés propio está también atado a incrementos interminables.</p>
<p>El interés es una contraparte necesaria de la mentalidad de la externalización. Como el interés, la externalización involucra una negación de la circularidad de la naturaleza tratándola como un reservorio infinito de recursos, y como un vertedero infinito de basura. El interés es también afín al fuego, la fundación de la tecnología moderna. Para mantener las cosas en marcha se requiere la adición de cada vez más combustible, hasta que el mundo entero sea consumido, dejando nada más que una pila de dólares a modo de ceniza.</p>
<p>El dinero es el tipo más peculiar de propiedad, ya que a diferencia de los inventarios físicos de bienes, &#8220;el óxido no lo corroe ni las polillas lo corrompen.&#8221; El efectivo no se deprecia en valor; al contrario, en su forma moderna, abstracta, de <em>bits</em> en la computadora de un banco, crece en valor a medida que devenga interés. Entonces parece violar una de las leyes naturales fundamentales: la impermanencia. El dinero no requiere mantenimiento como una parcela de cultivo para mantener su productividad. No requiere una rotación constante de inventario como un almacén de granos para mantenerse fresco. No es un accidente, entonces, la asociación temprana del dinero con el oro, el metal más famosamente resistente a la oxidación. El dinero perpetúa la ilusión fundamental de la independencia de la naturaleza; la riqueza financiera perdura sin una interacción constante con el entorno. Otras formas de riqueza son engorrosas, porque requieren una relación continua con otra gente y el entorno. Pero no el dinero, que está ahora completamente abstraído de los bienes de consumo físicos y entonces está también abstraído de las leyes naturales de la decadencia y el cambio. El dinero como lo conocemos es entonces un componente integral del ser discreto y separado.</p>
<p>Es un hecho curioso que la mayoría de las personas sean extremadamente renuentes a compartir su dinero. Incluso entre parientes, compartir dinero está asociado con fuertes tabúes: Conozco incontables familias pobres en que las familias de sus hermanos, primos, o tíos son muy ricas. Y cómo tantas amistados se han desintegrado, ¿cuántos familiares se han evitado unos a otros durante años, por asuntos de dinero? El dinero, parece, está inextricablemente involucrado en la esencia misma del egoísmo &#8212; una pista de su profunda asociación con el ser mismo. De allí la intensa sensación de violación que sentimos al ser &#8220;esquilmados&#8221; (como si una parte de nuestros cuerpos nos estuviese siendo quitada), cuando desde otra perspectiva todo lo que ha pasado es que unos pedazos de papel han cambiado de mano, o algunos bits se han prendido y apagado en la computadora de un banco.</p>
<p>Normalmente no compartimos nuestro dinero porque lo vemos casi como parte de nosotros mismos y el fundamento de nuestra seguridad biológica. El dinero es el ser mismo. Entretanto, condicionados por la ciencia y los orígenes de la separación que subyace en ella, vemos a las otras personas como esencialmente justo eso, &#8220;otros&#8221;. Mezclar estos dos ámbitos invita a la confusión y al conflicto. El problema es, que a medida que convertimos más de la vida en dinero, más territorio cae dentro de estos ámbitos de dicotomía, mío o tuyo, y menos base común hay para compartir la vida y desarrollar relaciones no a la defensiva. La conversión de la vida en dinero reduce todo a una transacción económica, dejándonos como las personas más solitarias que alguna vez hayan habitado el planeta. La apropiación y privatización del mundo entero significa que todo es, o mío, o de algún otro. Ya nada es en común.</p>
<p>La violación que sentimos al ser esquilmados es muy similar a la violación que los cazadores-recolectores indígenas debían sentir al presenciar la destrucción de la naturaleza. Cuando &#8220;yo&#8221; soy definido no como un individuo discreto sino a través de una red de relaciones con la gente, la tierra, los animales, y las plantas, entonces cualquier daño a ellos nos viola a nosotros también. Incluso nosotros los modernos sentimos a veces un eco de esta violación cuando vemos a las topadoras tirando abajo los árboles para construir un nuevo centro comercial. Eso es porque nuestra separación de los árboles es ilusoria. La conexión enterrada puede ser resistida mediante la ideología, narcotizada mediante distracciones, o intimidada mediante la invocación al instinto de supervivencia, pero no puede morir nunca porque está relacionada a quienes somos realmente. El amor a la vida que Edwin Wilson llamó biofilia, y nuestra empatía natural hacia otros seres humanos, es a fin de cuentas irreprimible porque nosotros somos la vida y la vida es nosotros.</p>
<p>El régimen de separación nos ha insensibilizado a la auto-violación inherente al despojamiento del planeta y a la degradación de sus habitantes. En un intento de compensar nuestro perdido sentimiento de ser, lo transferimos a las posesiones y particularmente al dinero, completando la escena para el desastre. ¿Cómo? Porque el dinero (el que rinde interés) es una absoluta mentira, conteniendo una falsa promesa de imperecederidibilidad y crecimiento eterno. Identificado con el ser, el dinero y sus &#8220;activos&#8221; sugieren que si estamos en control de ello, el ser podría ser mantenido para siempre, impermeable al resto del ciclo que sigue al crecimiento: la decadencia, la muerte, y el renacimiento.</p>
<p>Obviamente, hay un problema cuando algo que no decae sino que solo crece, para siempre, exponencialmente, es vinculado a bienes de consumo que no comparten esta propiedad. El único resultado posible es que estos otros bienes &#8212; capital social, cultural, natural, y espiritual &#8212; serán eventualmente agotados en el intento frenético, desesperado, de redimir la promesa en última instancia fraudulenta inherente al dinero con interés.</p>
<p>[Esos bienes] Están ya prácticamente exhaustos. ¿Qué más de la naturaleza o de la comunidad convertiremos en bienes de consumo, antes de que las mismas bases de la vida y de la sanidad se derrumben? Todas las crisis actuales se originan en la conversión de capital natural, social, cultural, y espiritual en dinero. Aún así incluso la usura no es la raíz más profunda. No es una característica accidental de nuestro sistema que, tan sólo si alguien hubiese tomado una elección más sabia, pudiese ser diferente. Está implícito en nuestra cosmología Newtoniana-Cartesiana en la cual, por definición, más para mi es menos para ti. A medida que esta cosmología se vuelve rápidamente obsoleta, podemos atisbar el surgimiento de un nuevo sistema monetario encarnando una concepción muy diferente del ser y del mundo. Hasta que hagamos la transición, no hay esperanzas de que la actual conversión de capital social, cultural, natural, y espiritual en dinero vaya a disminuir. Bajo un sistema monetario basado en interés, inevitablemente nos cobraremos la tierra en efectivo.</p>
<p>En la <a href="../2008/10/30/dinero-un-nuevo-comienzo-parte-2" target="_blank">Parte 2</a> de este ensayo, describiré como es la moneda de la Reunión. Cuando refleje la nueva identidad humana y la relación con la naturaleza que está emergiendo de la actual convergencia de las crisis, el dinero tendrá los efectos opuestos a los que tiene hoy. Será una fuerza para el compartir, no para la competencia; para la generosidad, no para la codicia; para la comunidad, no para la división; para la conservación, no para la liquidación. ¿Puede imaginarse un mundo donde el dinero sea el aliado de todos nuestros mejores impulsos? Ésa es la promesa del nuevo dinero que describiré en la Parte 2.</p>
<p><em>Foto cortesía de </em>TW Collins, <em>Licencia Creative Commons.</em></p>
<p><em>Traducción de Mauro Lacy.<br />
</em></p>
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		<title>Dinero y Crisis de Civilización</title>
		<link>http://maurol.com.ar/blog/2008/10/14/dinero-y-crisis-de-civilizacion</link>
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		<pubDate>Wed, 15 Oct 2008 00:11:10 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p>Suponga que me da un millón de dólares con las instrucciones, &#8220;Invierta esto beneficiosamente, y le pagaré bien.&#8221; Yo soy un especulador sagaz &#8212; ¿por qué no? Así es que salgo a la calle y doy fajos de billetes a peatones aleatorios. Diez mil dólares a cada uno. A cambio, ellos firman un pagaré por valor <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2008/10/14/dinero-y-crisis-de-civilizacion">Dinero y Crisis de Civilización</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Suponga que me da un millón de dólares con las instrucciones, &#8220;Invierta esto beneficiosamente, y le pagaré bien.&#8221; Yo soy un especulador sagaz &#8212; ¿por qué no? Así es que salgo a la calle y doy fajos de billetes a peatones aleatorios. Diez mil dólares a cada uno. A cambio, ellos firman un pagaré por valor de 20.000 dólares, a pagar en cinco años. Vuelvo y le digo, &#8220;¡Mire estos pagarés! He generado un retorno anual del 20% sobre su inversión.&#8221; Usted está muy satisfecho, y me paga una comisión enorme.</p>
<p>He obtenido ahora una gran pila de pagarés, así que puedo usar estos &#8220;bienes&#8221; como colateral para pedir prestado aún más dinero, que presto a aún más gente, o vendo a otros como yo que hacen lo mismo. También compro un seguro para cubrirme en caso de que los prestatarios no puedan pagar &#8212; ¡y pago ese seguro como esos mismos pagarés! Y así va, cada nuevo préstamo volviéndose el bien de alguien sobre el cual pedir prestado aún más dinero. Todos cosechamos grandes comisiones y premios, ya que el valor nominal total de todos los bienes que creamos a partir de aquel millón de dólares inicial es ahora cincuenta veces ese valor.</p>
<p>Entonces un día, el primer grupo de pagarés vence. ¿Pero adivinen que? La persona que puso su nombre en el pagaré justo ahora no puede pagarme. De hecho, un montón de prestatarios no pueden. Trato de ocultar este hecho vergonzoso tanto como sea posible, pero pronto usted comienza a sospechar. Quiere su millón de dólares de vuelta &#8212; en efectivo. Trato de vender los pagarés que poseo y sus derivados, pero los demás también se vuelven suspicaces, y nadie los compra. La compañía de seguros trata de cubrir mis pérdidas, ¡pero solo puede hacerlo si vende los pagarés que le dí!</p>
<p>Asia que finalmente, el gobierno interviene y compra los pagarés, rescata a la compañía de seguros y a todos los demás tenedores de pagarés y sus derivados. Su valor total es mucho más que un millón de dólares ahora. Yo y mis emprendedores amigos nos retiramos con nuestros beneficios. Todos los demás los pagan.</p>
<p>Éste es el primer nivel de lo que sucedió en la industria financiera durante la década pasada. Es una inmensa transferencia de riqueza hacia la elite financiera, que será financiada por los contribuyentes norteamericanos, las corporaciones y gobiernos extranjeros, y finalmente los trabajadores extranjeros que subsidian la deuda norteamericana indirectamente, vía el menor poder adquisitivo de sus salarios. Sin embargo, ver la crisis actual meramente como el resultado de una gran conspiración, es errar en su verdadera significación.</p>
<p>Pienso que todos sentimos que estamos cerca del fin de una era. Al nivel más superficial, es la era desregulada tipo casino de la manipulación financiera la que está terminando. Pero los esfuerzos actuales de las elites políticas para arreglar la crisis a este nivel sólo revelarán sus dimensiones más profundas. De hecho, la crisis va &#8220;hasta el fondo.&#8221; Surge de la propia naturaleza del dinero y la propiedad en el mundo actual, y persistirá y continuará intensificándose hasta que el dinero mismo sea transformado. Un proceso que fue desarrollándose durante siglos está en sus etapas finales de desenvolvimiento.</p>
<p>El dinero como lo conocemos hoy tiene a la crisis y al colapso metidos en su diseño básico. Esto es así porque el dinero busca el interés, rinde interés, y es de hecho nacido del interés. Para ver como funciona esto, volvamos a algunos temas básicos de finanzas. El dinero es creado cuando alguien pide un crédito a un banco (o más recientemente, una especie de crédito a alguna institución de otro tipo). Un endeudamiento es una promesa de pago de dinero en el futuro para comprar algo hoy; en otras palabras, pedir dinero prestado es una forma de intercambio postergado. Recibo algo ahora (comprado con el dinero que tomé prestado) y acuerdo dar algo en el futuro (un bien o servicio que venderé para obtener el dinero para pagar la deuda). Normalmente, un banco o cualquier otro prestamista sólo está de acuerdo en prestarle dinero si hay una expectativa razonable de que usted lo pagará; en otras palabras, si hay una expectativa razonable de que usted producirá bienes o servicios de valor equivalente. Esta &#8220;expectativa razonable&#8221; puede ser garantizada mediante una garantía, o puede ser registrada en su calificación de crédito.</p>
<p>Cada vez que usted usa dinero, está esencialmente garantizando &#8220;he realizado un servicio o proveído un bien de valor equivalente a lo que estoy comprando.&#8221; Si el dinero es dinero prestado, usted está diciendo que proveerá un bien o un servicio equivalente en el futuro.</p>
<p>Ahora aparece el interés. ¿Qué motiva a un banco a prestar a alguien en un primer lugar? Es el interés. El interés mueve la creación de dinero actualmente. Cada vez que se crea dinero mediante un endeudamiento, una necesidad de crear aún más dinero en el futuro es también creada. La cantidad de dinero debe crecer a través del tiempo, lo cual significa que el volumen de bienes y servicios debe también crecer a través del tiempo.</p>
<p>Si el volumen de dinero crece más rápidamente que el volumen de bienes y servicios, el resultado es inflación. Si crece más lentamente &#8212; por ejemplo debido a un achicamiento de los préstamos &#8212; el resultado es bancarrotas, recesión, o deflación. El gobierno puede incrementar o decrementar la oferta de dinero de varias maneras. Primero, puede crear dinero pidiéndolo prestado del banco central, o en Norteamérica, de la Reserva Federal. Este dinero termina como depósitos bancarios, que a su vez dan a los bancos mayores reservas marginales sobre las cuales extender préstamos. Como ve, la capacidad de un banco de crear dinero está limitada por sus requerimientos de margen de reservas. Típicamente, un banco debe poseer efectivo (o depósitos del banco central) por el monto del 10% del total de los depósitos de sus clientes. El otro 90%, puede prestarlo nuevamente, creando así dinero nuevo. Este dinero termina de nuevo en los depósitos del banco, permitiendo que otro 81% (el 90% del 90%) sea prestado nuevamente. De este modo, cada dólar de los depósitos iniciales termina como 9 dólares de dinero nuevo. El gasto público de dinero a préstamo del banco central actúa como una semilla para la creación de nuevo dinero. (Por supuesto, ¡esto depende de la disposición del banco a prestar! En una congelación del crédito tal como pasó esta semana, los bancos acumulan reservas en exceso, y las repetidas inyecciones de dinero del gobierno tienen poco efecto.)</p>
<p>Otra manera de incrementar la oferta de dinero es bajar los requerimientos de reservas marginales. En la práctica esto es raramente hecho, al menos directamente. Sin embargo, en la última década, varios tipos de préstamos no-bancarios han evadido el requerimiento del margen de reservas, a través de la sopa de letras de los instrumentos financieros que ha oído en las noticias. El resultado es que cada dólar de beneficio original ha sido apalancado no a nueve veces su valor original, como en los bancos tradicionales, sino a 70 veces o incluso más. Esto ha permitido retornos de inversión mucho más allá del alrededor de 5% disponible en bancos tradicionales, junto con paquetes de &#8220;compensación&#8221; más allá de los sueños de la avaricia.</p>
<p>Cada nuevo dólar que es creado viene con un nuevo dólar de endeudamiento &#8212; más que un dólar de deuda, debido al interés. La deuda es eventualmente cancelada con bienes y servicios, o con más dinero prestado, el cual a su vez puede ser cancelado con aún más dinero prestado&#8230; pero eventualmente será usado para comprar bienes y servicios. El interés tiene que venir de <em>algún lado</em>. Pedir prestado más dinero para hacer los pagos de interés de un crédito existente, meramente pospone la hora de la verdad, postergando la necesidad de crear nuevos bienes y servicios.</p>
<p>El sistema completo de dinero que produce interés funciona bien en tanto el volumen de bienes y servicios intercambiados por dinero siga creciendo. La crisis que estamos viendo hoy es en parte debida a que nuevo dinero ha sido creado mucho más rápidamente de que lo han sido creados bienes y servicios, y mucho más rápido de lo que ha sido históricamente sostenible. Hay solo dos maneras para salir de tal situación: inflación y bancarrotas. Cada una de ellas involucra la destrucción de dinero. La convulsiones actuales de las elites financieras y políticas básicamente se reducen a un intento fútil de prevenir ambas. Su primer objetivo es prevenir la evaporación de dinero mediante bancarrotas masivas, ya que es, después de todo, su dinero.</p>
<p>Hay además una crisis mucho más profunda operando, una crisis en la creación de bienes y servicios que subyace al dinero para comenzar, y es esta crisis la que dio origen a la burbuja inmobiliaria a la que todos culpan por la situación actual. Para entenderlo, pongámonos de acuerdo en qué constituye un &#8220;bien&#8221; o un &#8220;servicio&#8221;. En economía, estos términos se refieren a algo que es cambiable por dinero. Si yo cuido a sus hijos gratis, los economistas no lo cuentan como un servicio. No puede ser usado para pagar una deuda financiera: No puedo ir al supermercado y decir, &#8220;Cuidé a los hijos de mi vecino esta mañana, así que por favor denme comida.&#8221; Pero si abro una guardería y le cobro, he creado un &#8220;servicio&#8221;. El PBI sube y, de acuerdo a los economistas, la sociedad se ha vuelto más próspera.</p>
<p>Lo mismo es verdad si desmonto un bosque y vendo la madera. Mientras esté en pie e inaccesible, no es un bien. Sólo se vuelve &#8220;bueno&#8221; cuando construyo un camino para el talado, contrato mano de obra, lo corto, y lo transporto a un comprador. Convierto un bosque en madera, un bien de consumo masivo, y el PBI crece. Similarmente, si creo una nueva canción y la comparto gratuitamente, el PBI no sube y la sociedad no es considerada más rica, pero si la protejo y la vendo, se vuelve un bien. O puedo encontrar una sociedad tradicional que use hierbas y técnicas shamánicas para la curación, destruir su cultura, y hacerlos dependientes de medicina farmacéutica que deban comprar, sacarlos de su tierra así no pueden conseguir sustento como granjeros y deben comprar comida, arrasar la tierra y contratarlos en una plantación de bananas &#8212; y he hecho al mundo más rico. He llevado varias funciones, relaciones, y recursos naturales al ámbito del dinero. En El Ascenso de la Humanidad describo este proceso en profundidad: la conversión de capital social, natural, cultural, y espiritual en dinero.</p>
<p>Esencialmente, para que la economía continúe creciendo y para que el sistema monetario (basado en interés) permanezca viable, más y más de la naturaleza y de las relaciones humanas debe ser monetizado. Por ejemplo, treinta años atrás la mayoría de las comidas eran preparadas en el hogar; hoy algo así como dos tercios son preparadas afuera, en restaurantes o comederos de supermercados. Una función antes no paga, el cocinar, se ha vuelto un &#8220;servicio&#8221;. Y somos más ricos debido a ello. ¿O no?</p>
<p>Otro motor principal del crecimiento económico durante las últimas tres décadas, el cuidado infantil, también nos ha hecho ricos. Estamos ahora liberados de la molestia de cuidar a nuestros propios niños. Pagamos a expertos en cambio, quienes pueden hacerlo mucho más eficientemente.</p>
<p>En tiempos antiguos el entretenimiento también era una función libre, participativa. Todos tocaban un instrumento, cantaban, actuaban. Incluso hace 75 años en Norteamérica, cada pequeño pueblo tenía su propia banda y equipo de béisbol. Ahora pagamos por esos servicios. La economía ha crecido. Albricias.</p>
<p>La crisis que estamos enfrentando hoy surge del hecho de que prácticamente no hay más capital social, cultural, natural, y espiritual remanente que podamos convertir en dinero. Siglos, milenios de casi continua creación de dinero nos han dejado tan desamparados que no nos queda nada más para vender. Nuestros bosques están dañados más allá de la reparación, nuestro suelo agotado y lavado en el mar, nuestros recursos pesqueros, pescados, la capacidad rejuvenecedora de la tierra para reciclar nuestra basura, saturada. Nuestro tesoro cultural de canciones e historias, imágenes e iconos, ha sido saqueado y puesto bajo derechos de copia. Cualquier frase ingeniosa que pueda pensar es ya un eslogan registrado. Nuestras propias relaciones humanas y capacidades nos han sido quitadas y vueltas a vender, de modo que ahora dependamos de extraños, y por lo tanto del dinero, por cosas por las que pocos humanos pagaron hasta hace poco: comida, refugio, vestimenta, entretenimiento, el cuidado de los niños, cocinar. La vida misma se vuelto un artículo de consumo. Hoy vendemos los últimos vestigios de nuestro legado divino: nuestra salud, la biosfera y el genoma, incluso nuestras propias mentes. Este es el proceso que está culminando en nuestra era. Está casi completo, especialmente en América y en el mundo &#8220;desarrollado&#8221;. En el mundo en vías de desarrollo aún quedan personas que viven sustancialmente en culturas del dar, donde la riqueza natural y social no es aún sujeto de propiedad. La globalización es el proceso de quitar estos bienes, para alimentar la insaciable, existencial necesidad de crecer de la máquina de dinero. Aún así, este asolamiento de otras tierras está llegando también a sus límites, tanto debido a que ya no queda mucho para tomar, como a sectores crecientes de resistencia efectiva.</p>
<p>El resultado es que la oferta de dinero &#8212; y el correspondiente volumen de endeudamiento &#8212; ha superado durante varias décadas a la producción de bienes y servicios que promete. Esto está profundamente relacionado al problema clásico de exceso de oferta en las economías capitalistas. La crisis Marxista del capital puede ser postergada hacia el futuro en tanto y en cuanto industrias nuevas, de alto beneficio, y nuevos mercados, puedan ser desarrollados para compensar el círculo vicioso de beneficios decrecientes, menores salarios, depresión del consumo, y sobreproducción en las industrias maduras. La continuidad del capitalismo como lo conocemos depende de una fuente infinita de estas nuevas industrias, que esencialmente deben convertir infinitos nuevos ámbitos de capital social, natural, cultural, y espiritual, en dinero. El problema es, estos recursos son finitos, y cuánto más cerca están de su agotamiento, más dificultosa resulta su extracción. Por lo tanto, contemporánea con la crisis financiera tenemos una crisis ecológica y una crisis de salud. Están íntimamente interrelacionadas. No podemos convertir mucho más de la tierra en dinero, o mucho más de nuestra salud en dinero, antes de que la base de la vida misma sea amenazada.</p>
<p>Enfrentados con el agotamiento de la no monetizada riqueza común que consume, el capital financiero ha tratado de postergar lo inevitable canibalizándose a si mismo. La burbuja punto com de fines de los 90s mostró que la economía productiva no podía mantenerse al nivel del crecimiento del dinero. Montones de dinero en exceso estaban dando vueltas frenéticamente, buscando un lugar en donde la promesa de los postergados bienes y servicios pudiese ser redimida. Entonces, para posponer el colapso inevitable, la <em>Fed</em> redujo drásticamente las tasas de interés y aflojó la política monetaria, para permitir que viejas deudas sean repagadas con nuevas (en lugar de con nuevos bienes y servicios). Los nuevos bienes y servicios financieros que surgieron fueron ficticios, artefactos de contabilidad fraudulenta en una gran, sistémica escala.</p>
<p>Obviamente, la práctica de pedir nuevo dinero para pagar préstamos e intereses de viejas deudas no puede durar mucho, pero eso es lo que la economía como un todo ha hecho ya por diez años. Desafortunadamente, simplemente el parar con esta práctica no va a resolver el problema subyacente. Un colapso se viene, inevitablemente. El plan de rescate del gobierno, en el mejor de los casos, lo pospondrá por un año o dos (quien sabe, ¡tal vez hasta el 2012!), tiempo suficiente para que los grandes jugadores muevan su dinero a un lugar seguro. Descubrirán, en cambio, que no hay lugar seguro. A medida que el dólar norteamericano pierde su estatus de salvaguarda (lo que sucederá con mayor certeza si el gobierno toma las deudas sucias de Wall Street), puede esperar que el capital persiga a varios activos en una ola inflacionaria antes de que una depresión deflacionaria tenga lugar. Si una congelación del crédito supera a las medidas inflacionarias del gobierno, la depresión llegará aún más rápido.</p>
<p>La crisis actual es en realidad la etapa final de la que comenzó en la década de 1930. Sucesivas soluciones al problema fundamental de mantenerse al ritmo del dinero que se expande con la tasa de interés han sido aplicadas, y agotadas. La primer solución efectiva fue la guerra, un estado que ha sido permanente desde 1940. Las armas nucleares y un cambio en la conciencia humana han limitado la solución de la escalada militar sin fin. Otras soluciones — globalización, desarrollo tecnológico de nuevos bienes y servicios que busquen reemplazar funciones humanas nunca antes convertidas en producto de consumo masivo, explotación tecnológicamente avanzada de recursos naturales antes inalcanzables, y finalmente, auto-canibalismo financiero — han similarmente tenido su curso. A menos que haya ámbitos de riqueza que no he considerado, y nuevas profundidades de pobreza, miseria, y alienación en la que podríamos hundirnos, lo inevitable no puede ser demorado mucho más.</p>
<p>Frente a la crisis inminente, la gente pregunta frecuentemente que pueden hacer para protegerse. &#8220;¿Comprar oro? ¿Guardar comida enlatada? ¿Construir un complejo fortificado en un área remota? ¿Qué debo hacer?&#8221; Me gustaría sugerir una pregunta de un tipo distinto: &#8220;¿Qué es lo más hermoso que puedo hacer?&#8221; Como ve, la crisis acercándose presenta una oportunidad tremenda. Deflación, destrucción del dinero, es solo un mal categórico si la creación de dinero es un bien categórico. Sin embargo, puede ver de los ejemplos que he dado que la creación de dinero nos ha, de muchas maneras, empobrecido a todos. Inversamente, la destrucción de dinero tiene el potencial de enriquecernos. Nos ofrece la oportunidad de reclamar partes de la riqueza común perdida, de los ámbitos del dinero y la propiedad.</p>
<p>De hecho, vemos que esto sucede cada vez que hay una recesión económica. La gente no puede pagar más por varios bienes y servicios, y tiene entonces que depender de amigos y vecinos. Donde no hay dinero para facilitar las transacciones, las economías del dar re-emergen y nuevos tipos de dinero son creados. Ordinariamente, sin embargo, personas e instituciones luchan duramente para prevenir que eso suceda. La primera respuesta habitual a las crisis económicas es hacer y conservar más dinero &#8212; acelerar la conversión de cualquier cosa que puedas en dinero. A un nivel sistémico, la ola de endeudamiento está generando una presión inmensa para extender la conversión en artículos de consumo de la riqueza común. Podemos ver que eso sucede en los llamados a buscar petróleo en Alaska, en comenzar la perforación en mar profundo, y así. El tiempo está dado, sin embargo, para que el proceso inverso comience con fervor &#8212; quitar cosas del ámbito de los bienes y servicios, y retornarlas al ámbito de los regalos, la reciprocidad, la autonomía, y el intercambio comunitario. Note cuidadosamente: esto va a suceder de todos modos en caso de un colapso de la moneda, a medida que la gente pierda sus trabajos o se vuelva muy pobre para comprar cosas. La gente se va a ayudar entre si y comunidades reales resurgirán.</p>
<p>Mientras tanto, todo lo que hagamos para proteger algún recurso natural o social de su conversión en dinero va tanto a aligerar el colapso, como a mitigar su severidad. Cualquier bosque que salve del desarrollo, cualquier camino que detenga, cualquier grupo cooperativo que establezca; cualquiera a quien enseñe a curarse a si mismo, o a construir su propia casa, cocinar su propia comida, hacer su propia vestimenta: cualquier riqueza que cree o agregue al dominio público; cualquier cosa que aleje de la Máquina devoradora del mundo, ayudará a acortar su tiempo de vida. Piense en ello de este modo: si usted actualmente no depende del dinero para alguna parte de los placeres y necesidades de la vida, entonces el colapso del dinero le significará una transición mucho menos dura. Lo mismo se aplica al nivel social. Cualquier red, o comunidad, o institución social que no sea un vehículo para la conversión de la vida en dinero, sostendrá y enriquecerá la vida <em>después</em> del dinero.</p>
<p>En <a href="http://www.realitysandwich.com/money_a_new_beginning_part_2" target="_blank">ensayos previos</a> he descripto sistemas monetarios alternativos, basados en el crédito mutuo y el aplazamiento, que no conducen a la conversión de todo lo que es bueno, verdadero, y hermoso en dinero. Representan una identidad humana fundamentalmente diferente, un sentido del ser fundamentalmente diferente del que domina hoy. No será más verdad que más para mi sea menos para usted. A un nivel personal, la revolución más profunda posible que podemos encarnar es una revolución en nuestro sentido del ser, en nuestra identidad. El discreto y separado ser de Descartes y Adam Smith ha seguido su curso y se está volviendo obsoleto. Estamos dándonos cuenta de nuestra propia inseparabilidad, de cada uno y de la totalidad de toda la vida. El interés niega esta unión, pues busca crecimiento del ser separado a expensas de algo externo, de algún otro. Probablemente todos los que lean este ensayo estén de acuerdo con los principios de inter-conectividad, sea desde una perspectiva Budista o ecológica. Ha llegado el tiempo de vivirlo. Es el tiempo de entrar en el espíritu del dar, que manifiesta la sentida comprensión de la no-separación. Se está volviendo abundantemente obvio que menos para ti (en todas sus dimensiones) es también menos para mi. La ideología de la ganancia perpetua nos ha llevado a un estado de pobreza tan desamparada, que estamos jadeando por aire. Esa ideología, y la civilización construida sobre ella, es lo que está colapsando hoy.</p>
<p>Individual y colectivamente, cualquier cosa que hagamos para resistir o posponer el colapso, sólo lo hará peor. Así que deje de resistirse a la revolución en la existencialidad humana. Si quiere sobrevivir a las múltiples crisis desarrollándose hoy, no busque sobrevivirlas. Ése es el estado mental de la separación; eso es resistencia, aferrarse a un pasado moribundo. En cambio, permita a su perspectiva cambiar hacia la reunión, y piense en términos de lo que puede dar. ¿Cómo puede contribuir a un mundo más hermoso? Ésa es su única responsabilidad y su única seguridad. Las dádivas que necesite para sobrevivir y disfrutar vendrán a usted fácilmente, porque lo que le hace al mundo, se lo hace a usted mismo.</p>
<p>Traducido del original inglés <a href="http://www.realitysandwich.com/money_and_crisis_civilization" target="_blank">Money and the Crisis of Civilization</a>, de <a href="http://www.ascentofhumanity.com/author.php" target="_blank">Charles Eisenstein</a>.</p>
<p>¿Lindo no? Y si no es hoy, será mañana. Tratemos de que sea hoy. Joy. Enjoy.</p>
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