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		<title>Lo que no nace y lo que no muere</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Apr 2011 00:00:19 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p>
25 de Julio de 1923
tiza sobre papel, 152 x 102 cm</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://maurol.com.ar/images/47-1024.jpg"><img alt="Nonatividad" src="http://maurol.com.ar/images/47.jpg" title="Lo que no nace y lo que no muere" class="alignleft" width="800" height="528" /></a><br />
25 de Julio de 1923<br />
tiza sobre papel, 152 x 102 cm</p>
<p>Recién hace tres, cuatro milenios que los hombres comenzaron a hablar de que son inmortales, es decir que no mueren con el alma, como muere el cuerpo. Antes sin embargo la gente tampoco decía que había nacido como alma, como nace el cuerpo. Tenían la significación de una palabra que hoy denominaríamos nonatividad. Esto era un lado. Y la inmortalidad es el otro&#8230; la palabra nonatividad tiene que surgir nuevamente. Entonces se dirá: La conciencia es aquello en el hombre que no ha nacido y que no muere. Recién entonces se podrá valorar correctamente la conciencia.</p>
<p>
<em><br />
Nonatividad / Tomás de Aquino<br />
Inmortalidad / Vedas<br />
Persia / Aristóteles<br />
Egipto / Nacimiento, muerte</em></p>
<p>
Rudolf Steiner<br />
<em>Dibujos sobre Pizarrones</em><br />
Rudolf Steiner en el Museo Nacional de Bellas Artes, Abril del 2000.</p>
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		<title>Ciencia, Razón y Realidad</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Mar 2011 13:18:44 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p>Pregunta: Las matemáticas ordinarias tratan de las formas, superficies, y líneas de fuerza de sólidos, líquidos, y gases ¿Como imaginaría una matemática de los dominios del calor, la química, y la vida?

Primero que nada, el campo de las matemáticas como tal necesitaría ser expandido apropiadamente si queremos describir dominios superiores de una manera que sea análoga <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2011/03/24/ciencia-razon-y-realidad">Ciencia, Razón y Realidad</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Pregunta: Las matemáticas ordinarias tratan de las formas, superficies, y líneas de fuerza de sólidos, líquidos, y gases ¿Como imaginaría una matemática de los dominios del calor, la química, y la vida?<br />
</em><br />
Primero que nada, el campo de las matemáticas como tal necesitaría ser expandido apropiadamente si queremos describir dominios superiores de una manera que sea análoga – pero no más que análoga – a las matemáticas. Como puede saber, la necesidad de expandir las matemáticas se volvió evidente ya en el siglo diecinueve. Permítame mencionar tan sólo un punto que he discutido en otras ocasiones – incluso ayer, creo. A fines del siglo diecinueve, se volvió claro que una geometría no-Euclidiana era necesaria para complementar a la geometría Euclidiana, y para volver posible realizar cálculos involucrando dimensiones superiores. Los matemáticos de esa época estaban sugiriendo que las matemáticas necesitaban ser expandidas. En contraste, en tanto estamos considerando materia ponderable, ordinaria, no hay un uso apropiado para otras dimensiones más que las tres dimensiones Euclidianas ordinarias.<br />
Los matemáticos actuales, sin embargo, están tan poco dispuestos a explorar visiones apropiadas de los dominios del calor, los efectos químicos, y los elementos de la vida, que extender el pensamiento matemático en estas áreas es realmente muy problemático. Las visiones que los matemáticos proponen hoy no crean ciertamente un contrapeso a la profesada incapacidad de la física para asir la naturaleza esencial de la materia. Y para ser consistentes, los físicos tendrían que admitir que la física no trata con la naturaleza esencial de la luz, sino sólo con lo que Goethe llama la imagen de la luz. Por supuesto, los físicos sensatos se rehusarán a incursionar en la naturaleza esencial de las cosas en la persecución de su profesión. Sin duda alguna, el resultado es un desafortunado estado de cosas: Los físicos se rehúsan a tratar con la naturaleza esencial de las cosas a todo nivel. Y aquellos que inventan filosofías partiendo de las visiones convencionales, materiales de la física, no sólo se rehúsan a inquirir en la naturaleza esencial de las cosas sino que incluso afirman que es imposible hacerlo. Como resultado, nuestra visión de la Tierra hoy es muy unilateral, porque, de hecho, la física no es nunca simplemente un asunto de geología, sino que se trata de la suma total de lo que un campo especializado pueda producir para el conocimiento general. Así, nos enfrentamos con las consecuencias adversas de la visión del mundo mecanicista, no-matemática, que la física ha desarrollado en el curso del tiempo.<br />
Lo que Goethe quiso decir cuando dijo que no debíamos hablar sobre el ser o la naturaleza de la luz, sino que más bien debíamos intentar familiarizarnos con los hechos relacionados, con sus trabajos y sufrimientos – lo que da una descripción completa de la naturaleza de la luz – es de ningún modo lo mismo que negarse en principio a considerar la cuestión de la naturaleza de la luz. La afirmación de Goethe sencillamente indica que la verdadera fenomenología (estructurada de la manera que discutimos aquí ayer) provee finalmente una imagen del ser en cuestión. En el grado en que la física es o pretende ser fenomenología real, provee – al menos  respecto de la mecánica – una imagen de la naturaleza esencial de los fenómenos.<br />
Puede decirse por lo tanto que cuando no estamos tratando con aspectos meramente mecánicos de los fenómenos de la física – esto es, cuando estamos tratando con otros campos que los mecánicos – una visión mecanicista entorpece nuestra capacidad de reconocer la naturaleza esencial de las cosas. En este grado, entonces, necesitamos enfatizar la diferencia radical entre la fenomenología propuesta por Goethe, la cual puede ser cultivada en el Goetheanismo, y cualquier sistema cuyos principios excluyan la posibilidad de acercarse a la verdadera naturaleza de las cosas. Esto no tiene nada que ver con las ventajas de los métodos mecanicistas en nuestro afán por controlar a la naturaleza. Es muy comprensible que el campo de la tecnología y la mecánica – que ha producido los más grandes triunfos de los últimos siglos – y su base mecanicista para entender a la naturaleza deban satisfacer nuestros deseos por controlar a la naturaleza hasta  un cierto punto.<br />
¿Pero hasta qué punto, este impulso por entender y controlar a la naturaleza ha rezagado otros campos, porque se rehusaban a proseguir hacia el tipo de conocimiento al que la tecnología aspiraba? La diferencia entre la tecnología o la mecánica y los campos de estudio comenzando por la física y continuando por la química hacia la biología, no es que estos campos superiores tratan sólo con propiedades cualitativas u otras similares. La diferencia es simplemente que la mecánica y fisiología mecanicistas son muy elementales y tienen aspectos fáciles de comprender, y han por lo tanto logrado satisfacer nuestro deseo de control, al menos hasta cierto punto.<br />
En este punto, sin embargo, surge la pregunta, ¿Cómo satisfacemos nuestro deseo de control cuando nos movemos a campos superiores, menos mecánicos? En el futuro, tendremos que contar con ser al menos algo capaces de dominar a la naturaleza de maneras que vayan más allá de la mera tecnología. Incluso en el campo tecnológico, podemos experimentar muy fácilmente fracasos en entender y controlar a la naturaleza. Si alguien construye un puente ferroviario sin conocimiento adecuado de las leyes de la mecánica que se aplican a las vías de tren, el puente eventualmente colapsará, llevando consigo al tren.<br />
Reaccionamos inmediatamente al control inadecuado debido a información deficiente. La prueba no es siempre tan fácil, sin embargo, cuando el control está basado en dominios más complicados que son derivados no de la mecánica sino del proceso de desarrollar una fenomenología. Es bastante seguro decir que un puente que colapsa cuando lo cruza el tercer tren debió ser construido por alguien inadecuadamente motivado en entender la mecánica involucrada. En el caso de un doctor cuyo paciente muere, no es tan fácil confirmar una conexión similar entre el deseo de comprender del practicante y su control sobre la naturaleza. Es más fácil para nosotros decir que un ingeniero diseñó un puente defectuoso que que el doctor curó la enfermedad pero mató al paciente. En pocas palabras, deberíamos ser un poco menos arrebatados al enfatizar la importancia de nuestro afán por controlar a la naturaleza, sencillamente porque nuestra visión mecanicista de la naturaleza se ha  demostrado capaz de satisfacer este afán sólo en el dominio de la tecnología mecanicista.<br />
Otras maneras de mirar a la naturaleza serán capaces de satisfacer nuestro afán de control de maneras muy diferentes. Permítanme indicar nuevamente algo que creo mencioné ayer desde una perspectiva diferente. Nunca podremos cubrir la brecha entre la visión mecanicista del mundo y el ser humano si no es mediante la aplicación de un enfoque verdaderamente fenomenológico. La teoría del color de Goethe no sólo presenta el fenómeno físico y fisiológico del color sino que también vuelve al tema entero humanamente relevante, mediante la exploración de los efectos sensorios y morales del color. En nuestro trabajo científico espiritual, podemos ir de los efectos del color indicados por Goethe al tema más amplio de entender al ser humano completo, y luego al aún más amplio tema de entender la totalidad de la naturaleza.<br />
De algunas maneras, puede ser beneficioso atraer repetidamente la atención de la gente al hecho de que una gran parte de la decadencia que experimentamos hoy en la cultura Occidental está relacionada con satisfacer nuestro afán de control sólo desde la perspectiva mecanicista. A este respecto, hemos hecho muy bien. No sólo hemos desarrollado vías de tren, telégrafos, y teléfonos, e incluso telegrafía múltiple e inalámbrica, sino que también hemos pavimentado y destruido grandes partes de este continente. El satisfacer totalmente nuestro deseo de control ha llevado a la destrucción.<br />
Seguir la línea recta de desarrollo que comenzó con nuestro afán puramente tecnológico de control ha llevado a la destrucción. Este aspecto destructivo será eliminado completamente cuando remplacemos nuestra visión patológicamente expansiva de los fenómenos de la física con una visión que no erradique las detalles  específicos de los fenómenos físicos tapándolos simplemente con ideas mecanicistas. Nos alejaremos de la visión mecanicista, la cual sin dudas ha producido muy buenas explicaciones fisiológicas, hacia los detalles específicos de los fenómenos de la física. Nuestra nueva visión, que no puede ser discutida hasta sus últimas consecuencias en una hora, llevará también a una expansión de las matemáticas que esté basada en la realidad.<br />
Debemos comprender que en los pasados treinta a cincuenta años, ideas mecanicistas confusas han hecho posible todo tipo de opiniones sobre el así llamado éter. Luego de mucho esfuerzo, el físico Planck, a quien mencioné antes en un contexto diferente, llegó a esta formulación: Si queremos hablar sobre el éter en física en absoluto, no podemos atribuirle propiedades materiales. No debemos imaginarlo en términos materiales. Planck forzó a la física a abstenerse de atribuir propiedades materiales al éter. Los errores inherentes a ideas y conceptos sobre el éter no se deben a haber hecho muy poca matemática o a algo por el estilo. Surgen porque los proponentes de la hipótesis del éter estaban completamente consumidos por la tendencia que intentaba expandir las matemáticas para cubrir los detalles específicos de la física. Su matemática era deficiente porque se comportaban como si estuvieran tratando con materia ponderable cuando introducían números en las fórmulas en las cuales los efectos del éter jugaban un rol. Tan pronto como comprendamos que cuando entramos en el dominio del éter ya no podemos insertar números ordinarios en las fórmulas matemáticas, sentiremos también la necesidad de buscar una extensión verdadera de la matemática misma.<br />
Hay sólo dos puntos que necesitan ser considerados a este respecto. El físico Planck dice que si queremos hablar del éter en física, debemos al menos abstenernos de atribuirle propiedades materiales. Y la teoría de la relatividad de Einstein – o cualquier otra teoría de la relatividad, para el caso – nos fuerza a eliminar el éter completamente. En realidad, no necesitamos eliminarlo. Puedo dar sólo una breve indicación aquí, pero el punto principal es sencillamente que cuando pasamos al éter, debemos insertar números negativos en las fórmulas de la física – esto es, en las fórmulas matemáticas que son aplicadas a los fenómenos en física. Estos números deben ser negativos porque cuando nos movemos de la materia positiva a través de cero al otro lado, así como cuando nos movemos de los números positivos a los negativos en la física formal, lo que encontramos en el éter no es ni nada (como cree Einstein) ni un puro negativo (como dice Planck) sino algo que debemos imaginar como poseyendo propiedades que son opuestas a las propiedades de la materia, tal como los números negativos son los opuestos de los números positivos. Aunque podamos debatir qué son los números negativos, la extensión puramente matemática de la línea numérica en los números negativos se vuelve significativa para la realidad, aún antes de que entendamos claramente el carácter de los números negativos.<br />
Por supuesto, estoy bien al tanto del considerable debate matemático del siglo diecinueve entre aquellos que veían aspectos cualitativos en los signos más y menos, y aquellos que veían al signo menos sólo como un substraendo sin un minuendo negativo. Este debate no es especialmente importante, pero es importante notar que cuando la física pasa de efectos ponderables a efectos etéricos, está forzada a seguir la misma ruta que tomamos en las matemáticas formales cuando nos movemos de los números positivos a los negativos. Deberíamos verificar los resultados de las fórmulas cuando decidimos tratar los números de este modo. Mucho trabajo se ha hecho en las matemáticas formales para justificar el concepto de números imaginarios formales. En la física, también, estamos obligamos en cierto punto a substituir números imaginarios por números positivos y negativos. En este punto, comenzamos a interactuar con números relevantes a la naturaleza.<br />
Sé que he esbozado todo esto muy brevemente y lo resumí en solo unas pocas palabras, pero debo volverlos conscientes de las posibilidades. A medida que nos movemos de la materia ponderable a las fuerzas de la vida, debemos insertar números negativos en nuestras fórmulas para significar lo inverso del aspecto cuantitativo de la materia. Y tan pronto como trascendemos la vida, debemos pasar de los números negativos a los números imaginarios, los cuales no son meros números formales, sino números con propiedades derivadas no de la materia positiva o negativa, sino del aspecto substancial que está relacionado, cualitativa e intrínsecamente, a ambos, al aspecto etérico o materia negativa y al aspecto ponderable o materia positiva, del mismo modo que la línea de números imaginarios se relaciona con la línea de números reales positivos y negativos. Así pues, hay por cierto una conexión entre las matemáticas formales y ciertos dominios de la realidad.<br />
Sería muy lamentable si los intentos de hacer que nuestras ideas se aproximen a la realidad, o que se sumerjan en la realidad, fuesen a fallar debido a la trivial noción de que las ofrendas de una física y una fisiología verdaderamente racionales, más que meramente mecánicas, serían menos efectivas en satisfacer los deseos humanos de controlar a la naturaleza. De hecho, serían más efectivas que el aplicar la visión del mundo mecanicista a la tecnología, que hemos glorificado a un extremo tal. Esta tecnología mecanicista ha ciertamente producido grandes resultados para el desarrollo cultural de la humanidad. Pero la gente que habla constantemente del glorioso progreso de las ciencias naturales como resultado de los cálculos convencionales de la física debería tener en cuenta que otras áreas pueden haber sufrido como resultado de volcar nuestra atención totalmente al dominio tecnológico. Para escapar de la decadencia producida por nuestro entendimiento y control meramente técnico de la naturaleza, haríamos bien en tornar a una fisiología y una físicas que, a diferencia de nuestro conocimiento mecánico y mecanicista, no pueda negarse a reconocer la naturaleza esencial de las cosas.<br />
Ustedes ven, este dominio mecánico puede fácilmente descartar la naturaleza esencial de las cosas precisamente porque esta naturaleza esencial está disponible – esparcida por todo el espacio a nuestro alrededor. Es un poco más difícil para el entero campo de la física progresar del modo en el campo de la mecánica ha progresado. Esta es la razón de toda esta charla sobre negarse a reconocer la naturaleza esencial de las cosas. Cuando los físicos eligen pensar en términos puramente mecánicos, pueden rehusarse fácilmente a entender a los seres. No hay un ser detrás de las fórmulas que son usadas actualmente para expresar la mecánica en términos matemáticos. Los seres comienzan sólo cuando ya no aplicamos simplemente estas fórmulas sino que ahondamos en la naturaleza esencial de la propia matemática. Espero que esto responda la cuestión de cómo extender el campo de las matemáticas para abarcar imponderables.</p>
<p>Rudolf Steiner<br />
Preguntas y Respuestas, Dornach, 31 de Marzo, 1920.</p>
<p>Traducido del Inglés <em>The Fourth Dimension: Sacred Geometry, Alchemy and Mathematics</em>, parte II.</p>
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		<title>El materialismo surge de la Iglesia de la Edad Media</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Jul 2010 14:49:36 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p>Naturalmente, la madre no más que el padre puede producir un ser humano espiritualmente. Hacerlo requeriría toda la creatividad que conforma al ser humano, que es infinita. Esto nos lleva a comprender, entonces, que el hombre ya existe antes del nacimiento, como ser espiritual, y como alma se une a lo que se vuelve accesible a <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2010/07/18/el-materialismo-surge-de-la-iglesia-de-la-edad-media">El materialismo surge de la Iglesia de la Edad Media</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Naturalmente, la madre no más que el padre puede producir un ser humano espiritualmente. Hacerlo requeriría toda la creatividad que conforma al ser humano, que es infinita. Esto nos lleva a comprender, entonces, que el hombre ya existe antes del nacimiento, como ser espiritual, y como alma se une a lo que se vuelve accesible a él corpóreamente. Sólo en relación a características anormales puede el embrión ser influenciado espiritualmente. Es mucho más notable, sin embargo, que yo tenga una nariz en el medio de la cara o que yo tenga dos ojos! Si nazco con una nariz torcida, ésa es una característica anormal, pero consideren la nariz en el medio de la cara con su maravillosa forma normal, que recientemente les expliqué, y el ojo &#8211; ¡algo tan maravilloso! Todo esto no crece a partir de la matriz de la madre; es algo que ya existe en el reino del alma antes de que el ser humano surja en la matriz.</p>
<p>Aquí, correctamente entendida, la ciencia natural apunta a cómo es la vida humana en el mundo espiritual antes de la concepción. Los materialistas de hoy naturalmente dirán que esto es fantasía ¿Por qué lo dicen? La gente antigua que, en tiempos humanos primordiales, aun poseía ciertas percepciones como de ensueño, que nosotros ya no tenemos, sabía que el hombre existe antes de aparecer sobre la tierra. Durante la Edad Media, sin embargo, se prohibió por decreto de la Iglesia pensar en la así llamada pre-existencia, lo cual significa existencia pre-terrena; la iglesia lo prohibió. Cuando un materialista lo sostiene desde su púlpito hoy, es sólo la continuación del púlpito medieval, y aunque ya no habla el lenguaje de esos predicadores, usando en cambio su propia variante de propaganda, sólo dice lo que los sermones medievales enunciaron hace tiempo. El materialismo se ha sencillamente apropiado de los sermones medievales y, aunque no son conscientes de ello, los materialistas de hoy básicamente elaboran en base a lo que la Iglesia impartió. El materialismo surge básicamente de la Iglesia de la Edad Media.</p>
<p>En ese entonces, no se le permitía a ningún alma el haber existido antes de su vida terrenal. La intención era enseñar a la gente que Dios crea el alma cuando la concepción tiene lugar. Si una pareja estaba en ánimo de que la concepción ocurra &#8211; y sabemos que en muchos casos puede ser un ánimo del momento &#8211; el Buen Señor tenía que moverse rápido y crear un alma para ellos! Esto es lo que el edicto de la Iglesia realmente implicaba, y lo que se suponía que uno debía creer.</p>
<p>No es un punto de vista sensible, sin embargo, volver a Dios el sirviente de los humores de los seres humanos, de tal forma que Él deba apresuradamente producir un alma cuando ellos parecen estar en el ánimo de dar lugar a la concepción. Si le dedican a esto un poco de pensamiento, descubren lo que está actualmente contenido en el punto de vista materialista, que menoscaba la dignidad humana. Un conocimiento real y verdadero del ser humano nos lleva en cambio a la comprensión de que el alma ya se encuentra allí, ha vivido siempre. Desciende a lo que le es ofrecido por medio de la semilla humana y su fertilización.</p>
<p>La Antroposofía no ha, por consiguiente, retornado al espíritu debido a alguna fantasía arbitraria, sino simplemente porque debe, porque toma al conocimiento científico seriamente, lo cual otros no hacen. La gente estudia la ciencia natural, que debería llevarlos al espíritu, pero es demasiado haragana para ir desde la ciencia natural al espíritu por sí misma. Eso requeriría un pequeño esfuerzo por parte de sus cabezas. En su lugar, permiten que algunos maestros antiguos los priven del espíritu, ¡y aun así se las arreglan para ser religiosos! Entonces son deshonestos, sin embargo; es como mantener dos diferentes conjuntos de reglas. Una persona que es consistente en su consideraciones debe ascender de la naturaleza al espíritu, y temas como los que hemos discutido hoy, por ejemplo, nos llevarán allí.</p>
<p>Rudolf Steiner.<br />
Fragmento (final) de la Discusión del 30 de Diciembre de 1922.</p>
<p>Traducción del inglés, <em>From Comets to Cocaine, Answers to Questions. Eighteen discussions with workers at the Goetheanum in Dornach between 19 October 1922 and 10 February 1923</em></p>
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		<title>No yo, sino Cristo en mí</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Apr 2010 13:33:31 +0000</pubDate>
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<p>25 de marzo de 1922
tiza sobre papel, 152 x 102 cm</p>
<p>En tiempos remotos, el hombre sentía a su alrededor la naturaleza [verde], y esta naturaleza estaba por doquier impregnada de alma y de espíritu [rojo]. En tiempos posteriores, el hombre sentía la naturaleza, pero sentía también la posibilidad de percibir, frente a la naturaleza ya sin <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2010/04/02/no-yo-sino-cristo-en-mi">No yo, sino Cristo en mí</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/images/23-1024.jpg"><img alt="No yo, sino Cristo en mí" src="/images/23.jpg" title="No yo, sino Cristo en mí" class="left"/></a></p>
<p>25 de marzo de 1922<br />
tiza sobre papel, 152 x 102 cm</p>
<p>En tiempos remotos, el hombre sentía a su alrededor la naturaleza [verde], y esta naturaleza estaba por doquier impregnada de alma y de espíritu [rojo]. En tiempos posteriores, el hombre sentía la naturaleza, pero sentía también la posibilidad de percibir, frente a la naturaleza ya sin alma, el propio &#8220;Yo soy&#8221; [amarillo]. En aquel momento necesitaba para ello la imagen del Dios que reside en el hombre, y lo sentía en el dios Dionisio que le era presentado en el drama griego. En épocas aun más tardías el hombre sentía nuevamente la naturaleza sin alma [verde], y en sí mismo el &#8220;Yo soy&#8221; [amarillo]. Y allí el drama se hace realidad. Sobre el Gólgota se eleva la cruz. Pero al mismo tiempo se enciende en su interior lo que el hombre había perdido Originariamente, y brilla [rojo] desde su propio interior hacia afuera: No yo, sino Cristo en mí.</p>
<p>Rudolf Steiner<br />
<i>Dibujos sobre Pizarrones</i><br />
Rudolf Steiner en el Museo Nacional de Bellas Artes, abril 2000.</p>
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		<title>Veneración hacia lo más pequeño</title>
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		<pubDate>Sun, 17 May 2009 16:50:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mauro</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p></p>
<p>5 de Julio de 1924
tiza sobre papel, 152 x 102 cm</p>
<p>La meditación no debe contener el estado de ánimo: me quiero recostar interiormente en un tibio nido que se vuelva más y más cálido, sino que debe prevalecer el estado de ánimo con el que se siente que uno se sumerge en la realidad, que uno <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2009/05/17/veneracion-hacia-lo-mas-pequeno">Veneración hacia lo más pequeño</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://maurol.com.ar/images/70-1024.jpg"><img style="border: 0pt none;" src="/images/70.jpg" alt="La meditación"/></a></p>
<p>5 de Julio de 1924<br />
tiza sobre papel, 152 x 102 cm</p>
<p>La meditación no debe contener el estado de ánimo: me quiero recostar interiormente en un tibio nido que se vuelva más y más cálido, sino que debe prevalecer el estado de ánimo con el que se siente que uno se sumerge en la realidad, que uno aprehende la realidad. Veneración hacia lo pequeño, hacia lo más pequeño, esto es lo que importa.<br />
<em>En mí está Dios.</em><br />
<em>Yo estoy en Dios.</em></p>
<p>Rudolf Steiner<br />
<em>Dibujos sobre Pizarrones</em><br />
Rudolf Steiner en el Museo Nacional de Bellas Artes, abril 2000.</p>
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		<title>Una piedra</title>
		<link>http://maurol.com.ar/blog/2009/02/01/una-piedra</link>
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		<pubDate>Mon, 02 Feb 2009 02:43:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mauro</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Steiner al respecto de la teoría de la relatividad. <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2009/02/01/una-piedra">Una piedra</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una nueva dirección de pensamiento ha sido estimulada por el intento de Einstein de transformar conceptos fundamentales de la física. El intento tiene también importancia para el desarrollo de la filosofía. Hasta ahora, la física daba cuenta de los fenómenos accesibles a ella imaginándolos dispuestos en el espacio vacío tridimensional, y teniendo lugar en el tiempo unidimensional. Así, se asumía que espacio y tiempo existían fuera e independientemente de los objetos y eventos, en cantidades fijas. Con respecto a los objetos, medíamos distancias en el espacio; con respecto a los eventos, medíamos duración en el tiempo. Distancia y duración, de acuerdo a esta visión del espacio y del tiempo, no pertenecen a los objetos y eventos. Esta visión ha sido ahora contrapuesta por la teoría de la relatividad presentada por Einstein. Desde esta perspectiva, la distancia entre dos objetos pertenece a los objetos mismos. Una distancia específica a otro objeto es un atributo, una propiedad como cualquier otra propiedad que un objeto pueda tener. Las interrelaciones son inherentes a los objetos, y fuera de estas interrelaciones no hay tal cosa como espacio. Asumir la existencia independiente del espacio permite concebir una geometría para ese espacio, una geometría que puede ser aplicada al mundo de los objetos. Esa geometría surge en el mundo de los pensamientos puros, y los objetos deben someterse a ella. Podemos decir que las relaciones en el mundo deben obedecer leyes que fueron desplegadas en el pensamiento <em>antes</em> de que los objetos reales fuesen observados. La teoría de la relatividad destrona esa geometría. Sólo los objetos existen, objetos cuyas relaciones pueden ser descriptas por medios geométricos. La geometría se vuelve una parte de la física. En ese caso, sin embargo, ya no podemos seguir diciendo que las leyes de la geometría puedan ser establecidas <em>antes</em> de que los objetos sean observados. Ningún objeto tiene un <em>lugar</em> en el espacio, sino sólo distancias relativas a otros objetos.</p>
<p>Una suposición similar es hecha sobre el tiempo. Ningún evento existe en un punto específico en el tiempo; ocurre a una distancia temporal de otro evento. Así, las distancias espaciales y temporales entre objetos interrelacionados son similares y fluyen juntas. El tiempo se vuelve una cuarta dimensión que es similar a las tres dimensiones del espacio. Un evento sucediéndole a un objeto puede ser descripto sólo como teniendo lugar a una distancia temporal y espacial de otros eventos. El movimiento de un objeto puede ser concebido sólo como sucediendo en relación a otros objetos.</p>
<p>Se cuenta ahora con que sólo esta concepción proveerá explicaciones sin fallas de ciertos procesos en física, mientras que asumir la existencia de espacio y tiempo independientes nos lleva a pensamientos contradictorios sobre estos procesos.</p>
<p>Cuando consideramos que muchos pensadores han aceptado sólo esos aspectos de las ciencias naturales que pueden ser presentados en términos matemáticos, la teoría de la Relatividad contiene nada menos que la anulación de cualquier ciencia real de la naturaleza. Porque justamente es esto lo que fue considerado el aspecto científico de las matemáticas; que podía determinar las leyes de espacio y tiempo independientemente de las observaciones de la naturaleza. Ahora, en contraste, se afirma que los objetos y procesos naturales mismos determinan las relaciones espaciales y temporales; estos objetos y eventos tienen que proveer el elemento matemático. El único factor cierto es entregado a la incertidumbre de las observaciones espaciales y temporales. De acuerdo a esta visión, todo pensamiento de una realidad esencial que manifiesta su naturaleza en la existencia está prohibido. Cada cosa es solamente en relación a alguna otra cosa.</p>
<p>En la medida en que los seres humanos nos veamos a nosotros mismos en el contexto de objetos y procesos naturales, no seremos capaces de escapar de las conclusiones de esta teoría de la relatividad. Sin embargo, si nuestra experiencia de nosotros mismos como seres nos previene de perdernos en meras relatividades, como si en un estado de parálisis del alma, y si queremos experimentar nuestra propia entidad, no debemos buscar lo que es &#8220;substancial en si mismo&#8221; en el reino de la naturaleza, sino en la trascendencia de la naturaleza, en el reino del espíritu.</p>
<p>No será posible evadir la teoría de la relatividad para el mundo físico, pero precisamente este hecho nos conducirá al conocimiento del espíritu. La importancia de la teoría de la relatividad se encuentra en señalar la necesidad de conocimiento espiritual, que tiene que ser buscado por medios espirituales, e independientemente de la observación de la naturaleza. Que la teoría de la relatividad nos fuerce a pensar de esta manera, constituye su valor en la evolución de nuestra visión del mundo.</p>
<p><em>Rudolf Steiner. Los enigmas de la filosofía</em>. 1914-1923 (<a title="The riddles of philosophy Part II Chapter VII" href="http://wn.rsarchive.org/Books/GA018/English/AP1973/GA018_p02c07.html;mark=2345,0,8#WN_mark" target="_blank">GA 18</a>, en el catálogo de la edición en inglés.)</p>
<p> Traducido por Mauro Lacy. El título no pertenece al pasaje original.</p>
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		<title>La frente de Nietzsche</title>
		<link>http://maurol.com.ar/blog/2008/03/12/la-frente-de-nietzsche</link>
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		<pubDate>Wed, 12 Mar 2008 17:22:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mauro</dc:creator>
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	<category>maestros de la sospecha</category>
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		<description><![CDATA[<p>Buscando información sobre Nietzsche encontré lo siguiente en la página de Wikipedia:</p>
<p>&#8220;Karl Marx, Sigmund Freud y Friedrich Nietzsche son los tres maestros de la sospecha, así como fundadores de discurso, según la expresión de Paul Ricoeur que, aunque derivada de una compleja hermenéutica, ha pasado a popularizarse de tal manera desde su publicación en 1970, que <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2008/03/12/la-frente-de-nietzsche">La frente de Nietzsche</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Buscando información sobre <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Friedrich_Wilhelm_Nietzsche" target="_blank">Nietzsche</a> encontré <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Maestros_de_la_sospecha" target="_blank">lo siguiente</a> en la página de Wikipedia:</p>
<p>&#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Karl_Marx" title="Karl Marx">Karl Marx</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sigmund_Freud" title="Sigmund Freud">Sigmund Freud</a> y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Friedrich_Nietzsche" class="mw-redirect" title="Friedrich Nietzsche">Friedrich Nietzsche</a> son los tres <strong>maestros de la sospecha</strong>, así como <em>fundadores de discurso</em>, según la expresión de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paul_Ricoeur" title="Paul Ricoeur">Paul Ricoeur</a> que, aunque derivada de una compleja <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hermen%C3%A9utica" title="Hermenéutica">hermenéutica</a>, ha pasado a popularizarse de tal manera desde su publicación en 1970, que es uno de los <em>clichés</em> culturales de finales del siglo XX, utilizándose desde la filosofía hasta la crítica de cine.</p>
<p>En ese uso simplificado, se relaciona a los tres pensadores del siglo XIX con la <strong>crítica al <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Racionalismo" title="Racionalismo">racionalismo</a> dominante en el pensamiento</strong> y en general a toda la civilización occidental (sobre todo tras la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ilustraci%C3%B3n" title="Ilustración">Ilustración</a>); por cuanto ven a <strong>la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Raz%C3%B3n" title="Razón">razón</a> como una simple justificación de pulsiones más profundas</strong>: el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Materialismo" title="Materialismo">materialismo</a> económico (Marx), la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Voluntad_de_poder" title="Voluntad de poder">voluntad de poder</a> (Nietzsche) o el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Inconsciente" title="Inconsciente">inconsciente</a> dinámico, expresado en el deseo sexual, la frustración y la agresividad (Freud).&#8221;<br />
(las negritas son mías.)</p>
<p>¡Qué linda, atinada y actual es la frase de Paul Ricouer! es comprensible que se haya convertido en un <em>cliché</em>.</p>
<p>También encontré(en inglés) la empática definición de <a href="http://wn.rsarchive.org/Books/GA028/TSoML/GA028_c18.html" title="Steiner Archives - The story of my life" target="_blank">Nietzsche y su filosofía</a> que hace <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Rudolf_Steiner" target="_blank">Rudolf Steiner</a>. La traduzco aquí:</p>
<p>&#8220;Las ideas de Nietzsche del &#8216;eterno retorno&#8217; y del &#8216;superhombre&#8217; permanecieron largo tiempo en mi mente. Ya que en ellas estaba reflejado aquello que una persona debe sentir al respecto de la evolución y el ser esencial de la humanidad, cuando esta persona es refrenada de aprehender el mundo espiritual, por causa del pensamiento limitado de la filosofía natural característicos de finales del siglo XIX.&#8221;</p>
<p>Y esta otra hermosa descripción de Nietzsche en sus últimos años por parte de Steiner:</p>
<p style="text-indent: 0mm; text-align: justify">&#8220;Allí yacía en un cuarto rodeado de tinieblas, con su hermosa frente &#8211; frente de artista y pensador en una. Era temprano al atardecer. Aquellos ojos que en su ceguera aún revelaban el alma, arrojaban ahora solamente una reflexión del entorno, que ya no podía hallar ninguna manera de llegar al alma. Uno estaba allí y Nietzsche no lo sabía. Y aún así, uno podría haber creído, al contemplar aquella frente permeada por el espíritu, que era esta la expresión de un alma que había estado toda la tarde pensando profundamente, y que ahora gustosamente descansaba por un rato. Un estremecimiento interior se apoderó de mi alma, pudiendo indicar que esto también produjo un cambio en la simpatía del genio, cuya mirada se dirigía hacia mí, y aún así no reposaba en mi. La pasividad de mi mirada tanto tiempo fija, obtuvo como contraparte una comprensión por parte de su propia mirada: su anhelo siempre en vano de lograr que las fuerzas anímicas de la visión funcionen.</p>
<p style="text-indent: 0mm; text-align: justify">Y así apareció frente a mi alma el alma de Nietzsche, rondando sobre su cabeza, ilimitada en su luz espiritual; entregada completamente a los mundos espirituales, ansiando capturar su entorno pero incapaz de descubrirlo; y aún encadenada al cuerpo, que estaría relacionado con el alma solo en tanto el alma anhelase este mundo presente. El alma de Nietzsche estaba aún allí, pero solo desde afuera podía aferrarse al cuerpo, aquel cuerpo que en tanto el alma permaneciese en él,  ofrecería resistencia al total despliegue de su luz.&#8221;</p>
<div>
<p style="text-indent: 0mm; text-align: justify">&nbsp;</p>
</div>
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		<title>Vergüenza</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Nov 2007 03:06:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mauro</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>&#8220;Una vez que la humanidad despierte de la nebulosa esfera en que actualmente se halla dormida, no podrá comprender cómo fue posible que, a principios del siglo XX, no se haya considerado vergonzoso dejarse tomar el pelo por un Woodrow Wilson y su sabiduría. Sólo cuando se empieze a sentir esa vergüenza llegará el momento de <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2007/11/13/verguenza">Vergüenza</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Una vez que la humanidad despierte de la nebulosa esfera en que actualmente se halla dormida, no podrá comprender cómo fue posible que, a principios del siglo XX, no se haya considerado vergonzoso dejarse tomar el pelo por un Woodrow Wilson y su sabiduría. Sólo cuando se empieze a sentir esa vergüenza llegará el momento de despertar.&#8221;</p>
<p>Rudolf Steiner. <strong>1917</strong>.</p>
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		<title>La ley social fundamental</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Jun 2006 20:41:20 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p>“El bienestar de la comunidad y de las personas que la componen será alcanzado cuando menos requiera cada uno para sí mismo, del producto de su trabajo. Es decir, cuanto más de ese producto ceda él a sus semejantes, y sus propias necesidades sean satisfechas, no de su propio trabajo, sino del de los <span style="color:#777"> . . . &#8594; Read More: <a href="http://maurol.com.ar/blog/2006/06/03/la-ley-social-fundamental">La ley social fundamental</a></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“El bienestar de la comunidad y de las personas que la componen será alcanzado cuando menos requiera cada uno para sí mismo, del producto de su trabajo. Es decir, cuanto más de ese producto ceda él a sus semejantes, y sus propias necesidades sean satisfechas, no de su propio trabajo, sino del de los demás.”</p>
<p>Rudolf Steiner</p>
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